20 de febrero de 2020

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La Cognotecnología

por Jessica Bermúdez Pérez
Luciana Atela Deltell

La Cognotecnología, una de las cuatro tecnologías con potencial disruptivo, resulta de aplicar los conocimientos derivados de la Neurociencia para modificar o replicar el funcionamiento del cerebro y, por tanto, actuar sobre la mente. ¿Será la tecnología capaz de acceder a la conciencia humana?

 

En la serie infográfica ‘Diccionario Básico para Hablar del Futuro’ hemos desgranado términos científicos y tecnológicos que cambiarán nuestro entorno (como la Economía Circular o la IV Revolución Industrial) y nuestro propio cuerpo (como la Biotecnología o la Nanotecnología). Todos estos conceptos, sin embargo, hacen referencia a un nivel material de la existencia. ¿Qué pasa con la mente, la conciencia, el espíritu? ¿Tendrá el desarrollo científico y tecnológico consecuencias en la esencia del ser humano?

Un campo fundamental de estudio que podría dar respuesta a estas preguntas es el de la Cognotecnología. Ésta resulta de aplicar los conocimientos derivados de la Neurociencia (que estudia cómo la estructura, química, farmacología y patología del sistema nervioso dan origen al pensamiento, la conciencia y la conducta) para modificar o replicar el funcionamiento del cerebro a través de ingeniería. En esta disciplina entrarían áreas cuya investigación está actualmente en pleno auge como la Neuroimagen, la Lingüística Computacional o las Redes Neuronales Artificiales.

En la actualidad, su desarrollo ya ha posibilitado escenarios cargados de futuro en los que prótesis robóticas pueden ser controladas por el propio cerebro o en los que la depresión severa puede curarse a través de un implante. Pero es que además, si su avance se combina con el de la Nanotecnología, la Biotecnología y la Infotecnología, las posibilidades que se abren son infinitas. Descargar nuestra mente en un dispositivo externo, potenciar nuestras capacidades intelectuales a través de un implante, borrar recuerdos selectivamente o crear inteligencias artificiales capaces de sentir, serán procesos comunes en la época de la singularidad que promete la Convergencia NBIC (acrónimo que resulta de unir estas cuatro tecnologías con potencial disruptivo).

Sin embargo, surgen muchas dudas que emborronan la visión de este horizonte: ¿conocemos realmente bien la relación entre nuestro cerebro y nuestra mente? ¿puede reducirse la consciencia a un plano físico de neuronas e impulsos eléctricos? ¿quiénes podrán beneficiarse de estos avances?

Para resumir en la infografía que ofrecemos a continuación un campo de tan enorme complejidad, nos hemos basado en los textos de Adolfo Castilla, Doctor Ingeniero del ICAI y catedrático de Economía Aplicada, en su blog Economía y Futuro.

 


Jessica Bermúdez Pérez

Redactora y productora de la revista Telos. Licenciada en Traducción e Interpretación por la Universidad de Granada, Máster en Comunicación y Responsabilidad Corporativa por la Universidad de Ávila y en Gestión Directiva de Entidades No Lucrativas por la UNED, actualmente dirige el área de Producción de The Tab Gang y escribe para publicaciones como la Revista Don o Tentaciones. Fue Responsable del Área de Acción Social de Ferrovial.



Luciana Atela Deltell

Diseñadora gráfica graduada en la Universidad de Buenos Aires, especializada en diseño de branding y editorial. Ha trabajado para Endemol, en Argentina y para Summa Comunicación y The Brand Union Madrid, en España.  Actualmente es Responsable de Marca e Imagen Corporativa de Ferrovial.


Comentarios

Jesús L. Rosales Beltrán
febrero 27, 2020 8:02 pm

Es la primera vez que veo este término de cognotecnología. Gracias por compartir.

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