8 de septiembre de 2022

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Algo real en donde todo es fingido

por Victoria Saez
Ilustradora Mujer Corteza

Comunidades virtuales de escritores, publicaciones de poesía en redes sociales, relatos nacidos en plataformas que terminan impresos en grandes sellos editoriales, son algunas de las experiencias juveniles de escritura actuales. ¿Cómo acompañarlas desde las instituciones educativas? Para empezar, es necesario conocerlas.

 

¿Cómo se desarrolla la escritura en jóvenes en un mundo virtualizado? ¿Qué formas de acercamiento a la literatura han surgido? ¿Qué habilitan y qué condicionan las plataformas mediáticas en estas experiencias?

En los últimos años empecé a pensar en estos interrogantes, desde mi lugar como docente con adolescentes, cuando descubrí que mis alumnos y alumnas realizaban prácticas de escritura en la virtualidad, al margen de la escuela. Dediqué mis estudios de posgrado a buscar respuestas. A través de un abordaje metodológico cualitativo, basado en entrevistas en profundidad y observaciones presenciales y virtuales, descubrí un universo en constante mutación, donde se daban diversas formas de crear con la palabra a través de las tecnologías digitales. Este artículo se inspira en esas investigaciones.

Comunidades virtuales de lectura y escritura, publicaciones de poesía en redes sociales, relatos nacidos en plataformas que son impresos en grandes sellos editoriales, lectores que continúan las sagas que se daban por terminadas. Estos son apenas algunos de los emergentes en torno a la cultura escrita que se desarrollan hoy en día. Aunque no todo es novedad, pues también hay hábitos y formatos que se reeditan del pasado. Jenkins define la actual etapa como la “cultura de la convergencia”, donde los contenidos circulan a través de diversas plataformas e industrias mediáticas y los viejos medios —como la televisión, el cine, la radio y, podría incluirse, la industria editorial— convergen con los nuevos medios digitales y audiencias participativas y activas. En este marco, aparecen particulares experiencias de escritura literaria, principalmente entre las juventudes, habituadas al uso de los dispositivos digitales.

Aparecen particulares experiencias de escritura literaria, principalmente entre las juventudes, habituadas al uso de los dispositivos digitales

Si desde los ámbitos educativos presumimos que hay producciones o consumos que no son legítimos, como los textos que se comparten en redes o la lectura de determinadas novelas, estaremos profundizando la brecha con la cultura juvenil, privándonos de conocer las prácticas letradas que las tecnologías digitales posibilitan, para democratizarlas entre quienes no pudieron acceder a ellas e imprimirles matices variados y críticos. Es una invitación y un desafío.

Comunidad de escritores

Wattpad es una aplicación para publicar y leer textos literarios. Frecuentada principalmente por adolescentes desde sus dispositivos móviles, se autoproclama como la “plataforma social de narrativa más amada del mundo” y no pareciera estar exagerando: supera los 90 millones de usuarios en más de 50 idiomas. Al ser una red social, incentiva la interacción. Incluso permite hacer comentarios en los fragmentos de las obras a medida que son leídas y publicadas, pues las publicaciones de los relatos suelen hacerse por capítulos a lo largo del tiempo y son frecuentes las conversaciones entre autor y lectores, en las que debaten cómo debería continuar la historia. Así, no todo es novedad en estas experiencias: la entrega periódica de capítulos es la característica del folletín, un formato popular en el siglo XIX.

Las obras y los autores pueden recibir votos, vistos y seguidores. Esto tiene su contracara ya que esta lógica, propia de las plataformas mediáticas, jerarquiza a los usuarios según la cantidad de likes y seguidores (Van Dijck, 2016) y puede generar angustia o anular la posibilidad de publicar en quienes temen no tener la repercusión prevista. Con el fin de atraer lectores, los autores suelen acompañar sus relatos con un booktrailer1 y una imagen que emula la tapa de un libro, generalmente confeccionados por ellos. Se trata de narrativas transmedia, definidas por Scolari (2013) como “la circulación de historias —ficciones literarias, cinematográficas y relatos de la intimidad— que fluyen en múltiples plataformas”.

 

 

Wattpad también evidencia un diálogo entre soportes tradicionales y dispositivos digitales, pues en los últimos años se ha vuelto un reservorio de potenciales best sellers para las editoriales y muchos de los éxitos de la plataforma terminaron editados en libros de papel. No son pocos los que comparten sus escritos allí con la ilusión de volverse autores publicados y verse en las vidrieras de las librerías. Aquí surge otro dato a la hora de reflexionar sobre la circulación de la literatura entre jóvenes: las pantallas no los han alejado de los libros impresos, sino parece ser todo lo contrario: las ediciones destinadas al público juvenil es uno de los segmentos que más ha crecido en la industria editorial globalmente en los últimos años.

A la hora de hablar de escritura en esta plataforma, también es importante aclarar que, si bien se fomenta la interacción en el proceso creativo y la formación de comunidades, la cuestión de la propiedad intelectual no es puesta en duda. Wattpad especifica que se respetarán los derechos de autor en cada texto publicado y, si una editorial quiere editar una obra, será con el autor y con Wattpad con quien se contactará.

De todas formas, aún existen fronteras difusas a la hora de hablar de autoría en los espacios digitales. Por ejemplo, uno de los géneros más populares en los relatos que se encuentran en Wattpad son los fanfictions. Se trata de narraciones escritas por fanáticos, en donde aparecen personajes y escenarios de conjuntos musicales, videojuegos u otras obras literarias, cinematográficas o televisivas. Es muy común encontrar continuidades de sagas que se daban por cerradas como en el caso de Harry Potter, cuya autora tuvo que aceptar que era más conveniente acompañar estas nuevas creaciones que enfrentarlas. Incluso la industria editorial ha encontrado en este tipo de relatos nuevas historias para publicar2.

La escritura literaria en la web está cargada de matices y tensiones y, como se verá a continuación, estas experiencias no suceden en una única plataforma, sino que se derraman en un ecosistema de medios conectivos (Van Dijck, 2016).

Identidad y creación

Marcos tiene 16 años y publica poesía en Instagram. Gran parte de estos textos tienen que ver con su identidad de género como varón trans y su activismo en la comunidad LGBT. Utiliza principalmente recursos audiovisuales para acompañar sus escritos, como collages de fotos donde incluye autorretratos intervenidos y vídeos donde se puede escuchar su voz en off leyéndolos.

Este caso no es aislado. Hay muchos jóvenes que utilizan sus redes para compartir sus escrituras, y en ese movimiento construyen comunidades y definen sus inscripciones identitarias, de sexo y de género que, como ha señalado J. Bermúdez Pérez en TELOS3, son cada vez más flexibles e Internet posibilita “un rol activo en la construcción de este nuevo yo”. En ese cruce, la escritura en plataformas puede emerger como una entidad sanadora y transformadora, un sostén y refugio en un mundo cada vez más inasible: “Subo mis escritos a Instagram porque me gusta compartir esta parte de mí. Me sirve mucho para desahogarme. No solo porque me validan dando like, sino también porque es mostrar algo real en donde todo es fingido, como las redes sociales. Hay mucha gente que no conozco que me sigue solo por mis escritos y me escribe diciendo que sienten una identificación”, explica Marcos.

Los jóvenes que producen contenidos en redes sociales son conscientes de las audiencias que han cosechado y de la repercusión que puede tener en ellas. Se mueven en la arquitectura impuesta por las plataformas, basada en la contabilización y la competencia. El tipo de vínculo unidireccional fomentado por la mayoría de las redes, basado en que un usuario puede seguir la cuenta de otro sin que sea mutuo, alimenta esta lógica donde solo algunos logran construir audiencias propias y destacarse como enunciadores.

El ecosistema web funciona para la juventud como un puente con el mundo cultural y social

Más allá de estos reparos, es innegable que el ecosistema web funciona para las juventudes como un puente con el mundo cultural y social, y sus prácticas de escritura en estos espacios, desarrolladas junto con recursos audiovisuales y habilidades multimodales e interactivas, también les permiten establecer lazos sociales y configurar sus identidades en un entorno participativo.

Groys (2014) señala que las redes sociales permiten a las personas postear sus fotos, vídeos y textos de un modo que no pueda distinguirse de cualquier otra obra de arte. El hecho de que la masa de espectadores pasivos se haya convertido en una masa de productores de contenidos resignifica las experiencias juveniles con la literatura. En la virtualidad los jóvenes leen y escriben en simultáneo, producen textos de forma multimodal e interactiva, transitan en diversos lenguajes artísticos —como el audiovisual y el textual—, forman comunidades y se reconocen como autores. La creatividad en la web se celebra y se reconoce. La circulación literaria en Internet se vuelve parte de la sociabilidad juvenil.

Hay aquí un enorme potencial pedagógico para aprovechar desde las aulas. Las plataformas alimentan lógicas de consumo, competencia, individualismo y jerarquización, pero a la vez pueden fomentar la capacidad de agencia de los actores juveniles, pluralizar ciertas prácticas en torno a la cultura escrita y habilitar instancias creativas y colectivas frente a los contenidos.

Notas

 1Producción audiovisual que presenta un libro o relato publicado.

 2Como el caso de Cincuenta sombras de Grey que en sus inicios fue un fanfiction de la saga Crepúsculo.

 3Bermúdez Pérez, J. (2021): “Modernidad líquida y fluidez de género” en TELOS 117. Disponible en: https://telos.fundaciontelefonica.com/telos-117-cuaderno-fronteras-jessica-bermudez-modernidad-liquida-y-fluidez-de-genero/

Bibliografía

Groys, B. (2014): Volverse público. Buenos Aires, Caja Negra.
Jenkins, H. (2008): Convergence culture: la cultura de la convergencia de los medios de comunicación. Barcelona, Paidós.
Scolari, C. A. (2013): Narrativas transmedia. Barcelona, Deusto.
Van Dijck, J. (2016): La cultura de la conectividad. Buenos Aires, Siglo XXI Editores.

Artículo publicado en la revista Telos 120


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Autor

Licenciada, profesora en Letras y magíster en Gestión Cultural (Universidad de Buenos Aires). Doctoranda en Ciencias Sociales, becada por el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET/UBA-IIGG). Especialista en Lectura, Escritura y Educación (FLACSO), donde se desempeña como docente.

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