28 de noviembre de 2018

C

Cuatro tecnologías que podrían acabar con la vida en la Tierra

por Jessica Bermúdez Pérez
Luciana Atela Deltell

La ascendente celeridad del desarrollo tecnológico en esta era en el umbral de la singularidad y la ‘Cuarta Revolución Industrial’ está abriendo perspectivas de futuro fascinantes: medicina regenerativa, ciudades inteligentes que no contaminan, viajes interplanetarios y sistemas económicos más sostenibles y transparentes.

Pero la tecnología no sólo está al servicio del bienestar de la humanidad en su conjunto sino también de los intereses económicos o de poder de individuos o grupos con ambiciones no tan filantrópicas, de modo que cuanto más evolucione áquella, mayor riesgo de usos perversos por parte de éstos. Que se lo digan si no a Einstein, uno de los promotores involuntarios de la bomba atómica1.

Para echar más leña al fuego, la revolución tecno-científica que estamos viviendo tiene el riesgo añadido de que no se necesitan grandes conocimientos o inversiones de dinero para producir desastres a gran escala. Cualquiera puede tener una impresora 3D en casa, pero si se usa para fabricar fusiles en masa el ratio inversión/peligro es abrumador (inconvenientes de la democratización de la tecnología).

Por otra parte, están los riesgos derivados de accidentes, mucho más peligrosos en un mundo interconectado en el que cualquier acción puede tener un alcance mundial. Si la gripe española se hubiese generado en un aeropuerto quizás hoy ni siquiera existiríamos como especie (inconvenientes de la globalización).

No caer un futuro distópico dependerá de la capacidad de los gobiernos para controlar el progreso tecnológico y enfrentar sus riesgos. Con este objetivo, un grupo de expertos reunidos bajo el paraguas de la Universidad de Oxford elaboró un documento que pretende ser una guía para conocer y afrontar los posibles efectos negativos del avance tecnológico. El informe, ‘Unprecedented Tecnological Risks’, ofrece una perspectiva de los principales riesgos masivos derivados de este desarrollo, indica las circunstancias políticas y mercantiles por las que no están siendo atendidos debidamente y propone normativas y prácticas que podrían servir como mecanismos iniciales de control.

En la siguiente infografía desglosamos las cuatro tecnologías con mayor potencial de destrucción global que identifica el informe, ya sea por su capacidad para generar nuevas armas de destrucción masiva o acelerar la carrera armamentística, o por accidentes derivados de uso. Algunas como, la biología sintética y la fabricación distribuida ya son una realidad. Otras como la Inteligencia Artificial General o la Geo-Ingeniería aún necesitan unos años más para desarrollarse.

Ampliar el conocimiento de estas tecnologías, asegurar su monitorización y favorecer el intercambio de información y la colaboración entre actores globales, serán factores clave para conseguir que sus efectos se queden sólo en el polo positivo.

 

Notas

 1Carta de Albert Einstein al presidente de EE.UU. Franklin D. Roosevelt advirtiendo sobre la bomba atómica: http://www.fdrlibrary.marist.edu/archives/pdfs/docsworldwar.pdf


Jessica Bermúdez Pérez

Redactora y productora de la revista Telos. Licenciada en Traducción e Interpretación por la Universidad de Granada, Máster en Comunicación y Responsabilidad Corporativa por la Universidad de Ávila y en Gestión Directiva de Entidades No Lucrativas por la UNED, actualmente dirige el área de Producción de The Tab Gang y escribe para publicaciones como la Revista Don o Tentaciones. Fue Responsable del Área de Acción Social de Ferrovial.



Luciana Atela Deltell

Diseñadora gráfica graduada en la Universidad de Buenos Aires, especializada en diseño de branding y editorial. Ha trabajado para Endemol, en Argentina y para Summa Comunicación y The Brand Union Madrid, en España.  Actualmente es Responsable de Marca e Imagen Corporativa de Ferrovial.


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