17 de mayo de 2021

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Economía a un clic

por David Dahan

La economía, esa gran desconocida, hoy está al alcance de todos con solo un clic, pero ¿a qué precio? Es la doble cara de las nuevas tecnologías aplicadas a los tres grandes ámbitos de la economía —doméstica, de empresa y de inversión—. Las ventajas las conocemos sobradamente. O tal vez no. Pero ¿cuáles son los riesgos de esta revolución? Y, más importante aún, ¿cómo podemos combatirlos sin perdernos sus grandes beneficios?

 

[ ILUSTRACIÓN: NADIA HAFID ]

 

A finales del siglo pasado, Internet cambió radicalmente la manera en la que percibimos el mundo y nuestra forma de interactuar con él. Sin embargo, no ha sido hasta estos últimos años cuando hemos empezado a entender el poder que tenemos con solo deslizar el dedo sobre la pantalla de nuestro smartphone. La tecnología ha cambiado definitivamente nuestra manera de entender las relaciones sociales, el trabajo, el desarrollo de hábitos diarios y, sobre todo, el acceso a la información.

Este avance es el que facilita el acceso a la economía y su democratización. Un ámbito que, hasta hace poco, era un sector inalcanzable para la mayoría y reservado para unos pocos privilegiados. Para entender realmente cómo la tecnología ha influido en la transformación de la economía y su desarrollo, convendría dividirla y analizarla en tres grandes niveles. El nivel más elemental, aunque no siempre el más sencillo, es la economía doméstica; el nivel intermedio, la economía de empresa; y, por último, en lo que personalmente calificaría como el nivel más complejo, la economía de inversión.

La economía doméstica

Este nivel, aunque a veces simple como concepto, entraña ciertas complejidades en su manejo. Todos vamos a tener que lidiar tarde o temprano con una creciente complejidad, por lo que estamos obligados a entender bien la economía a este nivel. Nos conviene estar bien informados de nuestros ingresos y gastos, de los impuestos que pagamos, así como llevar un control exhaustivo del desarrollo de la economía familiar.

Recuerdo a mis padres con cuadernos llenos de números y clasificadores repletos de facturas, recibos, nóminas, etcétera. Ahora, sin embargo, tenemos miles de aplicaciones que nos facilitan esta tarea. Aplicaciones como Fintonic que nos permiten organizar y contar, al céntimo, todos los gastos familiares; como Bizum, para enviar pagos instantáneos; aplicaciones que nos permiten encontrar las mejores ofertas para cualquier producto como Amazon o AliExpress; o aplicaciones más especializadas que nos facilitan pedir o simular una hipoteca o incluso aplicar sistemas de ahorro automático.

La tecnología ha llevado la organización de la economía doméstica a otro nivel, en el que ahora el foco es ahorrarnos tiempo y esfuerzo. El cambio es, esencialmente, de formato. Antes, todo estaba en papel y los cálculos requerían de una calculadora. Ahora todo está en la nube y la mayoría de los cálculos se realizan de manera automática y en tiempo real.

¿Entraña algún problema la adopción de nuevas tecnologías en la economía familiar? Este ámbito de la economía asimila bastante los cambios y los acoge con cierta naturalidad. Sin embargo, presenta un reto, en ocasiones inasumible, para las personas mayores.

La economía de empresa

En este nivel hay infinidad de variables. Hemos visto que el progreso tecnológico ha supuesto un enorme estímulo sobre el crecimiento de la productividad y el desarrollo de nuevos negocios. También hemos visto que, a pesar de la pérdida de empleo por la sustitución de trabajadores por máquinas, que ya predijo Keynes hace más de un siglo, también se han desarrollado nuevos puestos de trabajo que hasta ahora no se habían establecido o ni siquiera habíamos contemplados. Desde especialistas en inteligencia artificial hasta creadores de contenidos online que han sabido sacarle el máximo provecho al desarrollo tecnológico en las redes sociales, convirtiendo sus dormitorios en empresas generadoras de empleos y, en ocasiones, de ingresos millonarios.

Sin embargo, debemos señalar que estos avances tecnológicos también han supuesto para las empresas unos riesgos que hace unos pocos años no eran parte del manejo de su gestión y, desde luego, no entraban en sus presupuestos. Se trata, por ejemplo, del tratamiento de datos y de la ciberseguridad. Son pocas las empresas o instituciones públicas que a día de hoy no hayan experimentado algún tipo de ataque que comprometa sus sistemas de seguridad y solo algunos han saltado a las primeras páginas de los diarios como el hackeo de Sony en 20111; el ataque a Ebay en 20142 o, más recientemente, el ciberataque a Facebook en 20183.

Vemos, por lo tanto, que la tecnología ha supuesto un gran avance, no siempre exento de retos, para las empresas, especialmente para los jóvenes más emprendedores.

La tecnología ha cambiado el trabajo tal cual lo conocíamos, esto es un hecho. También lo es que esa misma tecnología nos ha permitido sobrevivir económicamente, e incluso mentalmente, a una pandemia que nos ha encerrado en nuestras casas intermitentemente durante más de un año. Herramientas como Zoom o Monday.com permiten organizar y ejecutar el trabajo de manera remota de forma eficiente y rápida.

La economía de inversión

Hasta hace relativamente poco, este nivel era inaccesible para la mayoría de las personas. El mercado de capitales estaba reservado a unos pocos privilegiados que tenían acceso a la información, que eran capaces de interpretarla y actuar en consecuencia y, por ende, tenían la capacidad de decidir sobre el futuro de las empresas que cotizaban en bolsa.

En este nivel encontramos los cambios más disruptivos de la tecnología.

Ahora, el acceso a la información es casi generalizado. Cualquiera puede entrar en la página web o en la aplicación del índice NASDAQ y consultar los últimos movimientos del precio de la acción de Apple, cuál ha sido el último informe de resultados de Google o las más recientes declaraciones del CEO de Tesla, por mencionar algunos ejemplos básicos.

Son conocidas plataformas digitales de inversión como las fintech4 Tradeo, ZuluTrade o eToro, que además de poner al alcance de la mano miles de oportunidades de inversión, generan una fuente de información alternativa, combinando una herramienta de inversión con una red social donde puedes intercambiar opiniones en tiempo real sobre el mercado financiero con millones de usuarios de todo el mundo.

La tecnología ha llevado la organización de la economía doméstica a otro nivel, en el que ahora el foco es ahorrar tiempo y esfuerzo

El resultado de estas iniciativas es la democratización de las finanzas y la apertura del mercado de valores a minoristas que también quieren participar en el mercado financiero.

En paralelo, y casi de la mano, estamos siendo testigos del nacimiento de sistemas de organización económica alternativos que rompen con los sistemas tradicionales construidos, desarrollados y gestionados por los bancos centrales y otros organismos estatales —hablamos, principalmente, de la tecnología blockchain (cadena de bloques)—. Hay cientos de artículos sobre qué es y cómo funciona esta tecnología. Para hacerlo simple y no extenderme mucho en este asunto, podemos ver esta definición de BBVA: “Blockchain es un conjunto de tecnologías que permiten la transferencia de un valor o activo de un lugar a otro sin ayuda de terceros”5.

En otros términos, blockchain es un sistema de negociación, compensación, liquidación y descentralización de un valor, que elimina, de un plumazo, la intervención de terceros en esta nueva economía.

El desarrollo de esta tecnología ha hecho que los criptoactivos pasen de ser un activo de alto riesgo, hace solo unos pocos años, a ser un valor refugio donde poner parte de nuestros ahorros, especular con el precio futuro o contribuir al mantenimiento de la estructura de bloques (staking6) con el fin de obtener ingresos pasivos a medio-largo plazo. Tanto es así, que ya hay empresas que pagan a sus empleados en bitcoines o instituciones públicas, como el Ayuntamiento de Miami, que planea aceptar pagos de impuestos en bitcoines. En palabras de su alcalde: “Las criptomonedas son parte de la realidad de hoy y como municipalidad no podemos quedarnos atrás”.

El mercado de capitales estaba reservado a unos pocos privilegiados que tenían acceso a la información

Así como en los anteriores niveles los riesgos que presenta la tecnología parecen asumibles, en este nivel los riesgos son adicionales y requieren mayor atención.

Desafortunadamente, el acceso generalizado a la información no siempre está acompañado por el tiempo o los conocimientos básicos para procesarla y sacarle el máximo partido. Este gap conlleva unos riesgos intrínsecos obvios.

Las plataformas de inversión, los exchanges o fondos y plataformas de inversión en criptomonedas y los medios de comunicación invierten cada vez más en regulación, seguridad, y, sobre todo, en educación financiera para todo aquel que esté interesado.

Por nuestra parte, como usuarios y beneficiarios finales de todos estos avances, tenemos la obligación, casi moral, de invertir todos nuestros recursos en evitar dichos riesgos y requerir de instituciones privadas y públicas, por lo menos, el mismo esfuerzo.

No cabe duda de que la aplicación de las tecnologías a la economía ha traído grandes ventajas a todos los niveles. Sin embargo, no son menores los retos que nos plantea y con los que tendremos que lidiar en un futuro, que ya está aquí y que nos exige un esfuerzo extra de adaptación y compresión, tanto de la economía como de las tecnologías. Sí, incluso para nosotros, los milenials.

Notas

 1En el mes de mayo de 2011, la red de PlayStation Network, servicio de compra de contenido digital y plataforma para juego en línea de la consola de Sony, fue hackeada. Con ese ataque, los autores obtuvieron información personal de todos los usuarios y el servicio de PSN tuvo que ser detenido por un tiempo.

 2La plataforma de comercio electrónico eBay informó de que el ataque informático permitió a los asaltantes hacerse con la mayor parte de las contraseñas de un total de 145 millones de usuarios. Fue el mayor ciberataque de ese tipo hasta la fecha en la que se produjo.

 3Cincuenta millones de usuarios de Facebook vieron afectadas sus cuentas por un ataque informático. Los hackers accedieron a los perfiles como si de los propietarios se tratara.

 4La voz inglesa fintech puede traducirse por tecnofinanzas o sector tecnofinanciero.

 5Claves para entender la tecnología blockchain, Natalia Andrea Molano, Informe BBVA. 22 de mayo de 2019.

 6El staking consiste en adquirir criptomonedas y mantenerlas bloqueadas en una cartera con la finalidad de recibir ganancias o recompensas.

Bibliografía

Galbraith, J.; Salinger, N. (2001): Introducción a la economía. Una guía para todos (o casi). Barcelona, Editorial Crítica.

Keynes, J. (2006): Teoría general del empleo, el interés y el dinero. Fondo de Cultura Económica.

Molano, N. (2019): Claves para entender la tecnología blockchain. Informe BBVA.

Artículo publicado en la revista Telos 116


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David Dahan

Licenciado en Ciencias Políticas y de la Administración por la Universidad Complutense de Madrid. Actualmente trabaja en la fintech eToro como especialista en marketing digital y de performance para LATAM y España.


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