6 de julio de 2020

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Periodismo en la era del COVID, un elogio al tratamiento de las fuentes

por Eva Herrero

Durante los meses de alarma sanitaria los periodistas no han parado de buscar historias, contrastarlas y verificarlas.Todos hemos sido testigos de un periodismo más riguroso donde testimonios y fuentes ayudaban a diferenciar la información de de la desinformación.

 

 

Incluso en un clima de fuentes opacas e interesadas, la posibilidad de un riguroso trabajo de verificación sigue estando abierta y se hace más necesaria que nunca.
(Furio Colombo, 1998)

 

¿Cómo podemos alcanzar el rigor en Periodismo? Fuentes, fuentes y fuentes. Esa es, desde luego, una de las primeras lecciones que enseñamos a nuestros estudiantes cuando llegan al grado. La calidad de un medio se mide por la calidad de sus fuentes. Si la lucha contra una pandemia pasa por hacer caso a las autoridades sanitarias, la lucha contra la desinformación, las fake news o la infodemia, como bautizó la Organización de Mundial de la Salud (OMS) al exceso de información acerca de un tema, radica en hacer buen periodismo. Se trata de tener como referencia a informadores que narran los hechos y los interpretan con ayuda de fuentes con autoridad, expertas en la materia. Es decir, periodismo de calidad, de verificación, de contraste y de no dar por válido nada que no haya sido avalado por al menos tres fuentes.

Ningún medio de comunicación, sea cual sea su naturaleza y a pesar de algunos errores, ha pasado por alto esta realidad durante los meses de alerta sanitaria que hemos vivido, y seguimos viviendo. A la hora de hablar de la cobertura informativa que ha recibido la COVID-19, hemos visto como en todos los relatos ha imperado la necesidad de contar con voces especializadas y con experiencia en el campo sobre el que opinaban. Hemos sido testigos de cómo los tertulianos de siempre han dado paso a especialistas y profesionales en la materia. Ya sea por el confinamiento o las facilidades que ofrece hoy en día el acceso a Internet, lo cierto es que se ha roto cualquier barrera espacio temporal para poder tener testimonios de primera mano. No importa la calidad de la imagen, en esta ocasión importan los datos y la contextualización de los hechos para comprender la realidad a la que nos estamos enfrentamos.

 

Durante los meses de alerta sanitaria, la cobertura informativa que ha recibido la COVID-19 ha sido avalada por voces especializadas y con experiencia en el campo sobre el que opinaban

 

Las principales fuentes de información de las que dispone cualquier periodista son las personas, los acontecimientos y los documentos. En situaciones como la actual las personas se convierten en un importante yacimiento informativo para el periodista. De hecho, los documentos (informes, estudios, etc…) necesitan de la ayuda de gente erudita en la materia para poder comprenderlos y divulgarlos al resto de la población. La dependencia mutua entre la fuente y el periodista existe siempre, pero durante situaciones de emergencias o crisis se hace más palpable. La fuente necesita del periodista para llegar a un número mayor de personas y el periodista les necesita en su labor de “traducción” de una realidad compleja.

Las principales empresas de verificación en España (Maldita, Newtral y EFE Verifica) han recibido miles de consultas por parte de los ciudadanos y han verificado cientos de informaciones. Esta proactividad por parte del usuario indica que la gente está en alerta. Demandan información verídica. Más del 73% de los españoles afirma comprobar el contenido que le llega por redes sociales (Digilab, 2020). Por primera vez, tras la crisis financiera y de credibilidad que afectó de lleno a los medios de comunicación en 2008, los medios de comunicación y sus periodistas se han acercado a esa audiencia por la que hace tantos años luchaban las grandes cabeceras. Los datos indican que el consumo de webs, aplicaciones de noticias y redes sociales con fines informativos durante esta pandemia ha crecido exponencialmente. Tras la declaración del estado de alarma y el consiguiente confinamiento, el 78% de los ciudadanos se informaron más que antes de la pandemia (Massip et. al., 2020, p.5).

No dejemos pasar esta oportunidad, los periodistas están haciendo bien su trabajo y los ciudadanos lo están reconociendo. “Precisión, veracidad, claridad, coherencia, exhaustividad, concisión y corrección” (Sundar, 1999) son sinónimos de calidad y por tanto esta calidad se traduce en credibilidad por parte de los consumidores. Distintos informes internacionales apuntan ya a un aumento de la credibilidad en los medios y su cobertura informativa de la pandemia (Pew Research Center, 2020).

La importancia de los medios en situaciones de crisis

“Los medios de comunicación tienen un papel clave en las situaciones de crisis, emergencias y desastres que va más allá de la simple narración de los hechos. Cuando acuden a un desastre encuentran una población vulnerable que lucha por las necesidades y derechos básicos” (Herrero & Almendral, 2018, p.2). Los periodistas son las principales fuentes de información a las que los ciudadanos acuden cuando necesitan comprender lo que sucede, el periodismo ayuda a disminuir la angustia que puede generar una situación desconocida que irrumpe en nuestras vidas de forma abrupta. Desde un punto de vista psicológico sabemos que la mejor manera de reducir la incertidumbre es aportando información. Por ello, la sociedad necesita un periodismo especializado y de servicio capaz de encontrar a las fuentes con autoridad en cada tema y ofrecer a los ciudadanos y ciudadanas datos y contexto de los hechos narrados.

Repensar el mañana pasa por repensar las políticas públicas, los servicios sanitarios, educativos y sociales. Dentro de estos últimos, los medios de comunicación y sus periodistas juegan un papel determinante en la lucha contra la infoxicación. Por ello, hoy más que nunca tenemos que proteger a los periodistas y ponerlos en valor ante las nuevas generaciones. Los medios de comunicación no pueden prescindir de su principal intangible. Como señalaba Bernabé Fraguas en el prólogo de su obra Periodismo preventivo, “el mundo se está escribiendo y es tarea de la ciudadanía, que componemos todas y todos nosotros, exigir que se haga lo mejor posible” (2007, p.15). Una sociedad bien informada es una sociedad más libre, más justa, más democrática, más comprometida con su comunidad y sobre todo con un pensamiento crítico que la hará avanzar al futuro del bienestar.

Bibliografía

Digilab. (2020, abril). El consumo de información durante el confinamiento por el coronavirus: medios, desinformación y memes. Recuperado de https://www.researchgate.net/publication/340685890_El_consumo_de_informacion_durante_el_confinamiento_por_el_coronavirus_medios_desinformacion_y_memes

Fraguas, J. B. (2007). Periodismo preventivo. Madrid, España: Catarata.

Gramlich, J. (2020, 8 abril). «As newsrooms face coronavirus-related cuts, 54% of Americans rate media’s response to the outbreak positively». Recuperado 4 de junio de 2029, de https://www.journalism.org/2020/04/08/as-newsrooms-face-coronavirus-related-cuts-54-of-americans-rate-medias-response-to-the-outbreak-positively/

Herrero Curiel, E., & Almendral, G. (2019). «Ante la desinformación, mayor especialización = In response to misinformation: more specialization». Revista española de comunicación en salud, 6. https://doi.org/10.20318/recs.2019.4591

Masip, P.; Aran-Ramspott, S.; Ruiz-Caballero, C.; Suau, J.; Almenar, E.; Puertas-Graell, D. (2020). “Consumo informativo y cobertura mediática durante el confinamiento por el Covid-19: sobreinformación, sesgo ideológico y sensacionalismo”. El profesional de la información, v. 29, n. 3, e290312. https://doi.org/10.3145/epi.2020.may.12

Sundar, S. (1999). Exploring Receivers’ Criteria for Perception of Print and Online News. Journalism & Mass Communication Quarterly, 76(2), 373-386.

Autor

Profesora de periodismo de la UC3M. Su principal línea de investigación es la alfabetización mediática. Ha liderado el proyecto Alfabetización mediática en los centros de secundaria, forma parte de la red internacional ALFAMED y el Comité de Expertos de la Fundación Atresmedia.

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