27 de marzo de 2018

C

Contra el cambio climático

por Christian Manrique

Las noticias son alarmantes en 2018,  un año clave para el cambio climático con el Diálogo de Talanoa y la fijación de las reglas de implantación de los Acuerdos de París. La falta de liderazgo y compromiso de los países que más contaminan convierten los conceptos de sostenibilidad, economía circular o smart city en una broma vacía e insustancial aunque el secretario general de Naciones Unidas sostenga lo contrario.

 

Es necesario acelerar no sólo los objetivos sino la implantación de las soluciones y metodologías que permitan cumplir los compromisos en la lucha contra el cambio climático. Alemania y Estados Unidos abandonan. Dejan en la estacada a Francia en el liderazgo mundial para convertir el planeta en un lugar más habitable y sostenible. China mantiene su apuesta. Se trata del primer emisor de CO2 mundial aunque la determinación para reducir las emisiones en un 40 por ciento en el año 2020, marcada en los Acuerdos de París, se desinfla. Parece quedarse en una simple declaración de buenas intenciones.

El Gobierno de Angela Merkel dejó claro en octubre del 2017 que el recorte de las emisiones de gases de efecto invernadero hasta el 40 por ciento “no se podrá conseguir”. “Acordaremos un paquete de medidas que nos permitirá llenar ese vacío hasta donde podamos y acercarnos a ese objetivo en el 2020”. Sus previsiones más optimistas se centran entre el 31,7 por ciento y el 32,5 por ciento. Su ministro de medioambiente ya destacó que esta decisión supondría un desastre para la reputación internacional de Alemania como líder en la lucha contra el cambio climático. Sin embargo, aunque las renovables han experimentado un fuerte incremento, el país obtiene el 37 por ciento de su energía eléctrica del carbón 1. Y no parece que les preocupe en exceso su eliminación, debido a las moratorias que han solicitado los principales sindicatos mineros, según destaca www.cleanenergywire.org.

Por su parte Donald Trump anunció en junio del 2017 que se retiraba del Acuerdo de París. Quizás, no se trataba de una gran sorpresa, ya que desde marzo del año pasado se había dedicado a desmantelar la política medioambiental de su antecesor, Barack Obama. El secretario general de Naciones Unidas, a través de su portavoz, calificó esta decisión de “gran decepción”, pero se mostró optimista. En este sentido, destacó que no cree que esa salida haga peligrar la lucha contra el cambio climático. Sin embargo, la situación es bastante más complicada de lo que parece. Si no hay unanimidad, no hay resultados. No se puede permitir.

A pesar de que las intenciones y la dirección es la correcta, e independientemente de las distensiones con los países menos sensibles al cambio climático hay que mantener una hoja de ruta unilateral. Se deben acelerar no sólo los objetivos sino la implantación de las soluciones y metodologías que permitan alcanzarlos. El hito histórico del Acuerdo París (40 países y 20 grandes ciudades y regiones responsables del 60 por ciento de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero) no debe quedar en el olvido. En ese tratado recae la responsabilidad de salvar el planeta. En él se estableció el compromiso de luchar contra el cambio climático y acelerar las acciones e inversiones para garantizar un futuro sostenible: mantener el incremento del calentamiento global por debajo de los 2 grados centígrados y con el objetivo de establecerlo en 1,5 en el 2020. No puede quedarse en un mero gesto para tostar la mala conciencia de los países occidentales y más desarrollados bajo el los rayos de la solidaridad global.

Escasas posibilidades

Si algunos países empiezan a echarse atrás, los problemas acuciantes no se podrán atajar. El cambio climático resulta innegable, imparable y se necesita la ayuda de todos. Y no todas las opiniones son positivas con relación a los avances contra la emisión de gases contaminantes. Un estudio de Nature Climate Change publicado en julio del 2017 sostiene que sólo existe un cinco por ciento de posibilidades de limitar las emisiones de gases de efecto invernadero por debajo del dos por ciento. Asimismo, estiman que el valor medio de incremento de temperatura se situará en 3,2 grados centígrados por lo que los acuerdos de París no se cumplirían. La acción es innegablemente necesaria.

El cambio climático resulta innegable, imparable y se necesita la ayuda de todos. Si algunos países empiezan a echarse atrás, los problemas acuciantes no se podrán atajar y se están agravando

Desde finales del siglo XIX la temperatura global ha aumentado, pero es a partir de 1970 cuando se empieza a acelerar este fenómeno. Asimismo, tal y como explica la Agencia de Naciones Unidas para el Cambio Climático, 6,5 millones de personas mueren al año debido a la mala calidad del aire que respiran. Se hace imprescindible la existencia de una campaña global de concienciación ciudadana, empresarial e institucional para instaurar un nuevo modelo de gestión que rompa con los anteriores líneas en todos los sectores y adopten la realidad exponencial de hoy.

Algunos avances

A pesar de que las intenciones y la dirección es la correcta, e independientemente de las distensiones con los países menos sensibles al cambio climático, se debe de acelerar no sólo los objetivos sino la implantación de las soluciones y metodologías que permitan alcanzarlos. El Acuerdo de París resulta un buen ejemplo, pero no es suficiente.

En el mundo, por mucho que se diga, hay liquidez. Lo que no hay son buenos proyectos. Y mucho menos proyectos visionarios. Sería pueril pensar que de la nada saldrán proyectos como los del empresario y visionario Elon Musk, comprometido en la lucha contra el cambio climático. Sin embargo, se debería ordenar y potenciar un cambio para crear los mecanismos adecuados para cumplir con los objetivos de un desarrollo sostenible para el planeta. Si es así, las decisiones que se tomen hoy servirán bien para cumplir con los acuerdos donde la sostenibilidad sea el ADN de las actuaciones o para condenarnos a un futuro donde las condiciones medioambientales serían muy hostiles.

La planificación, tanto privada como pública, debe estar focalizada en inversiones productivas inteligentes. Debe estar conectado directamente con la agenda del cambio climático para garantizar la sostenibilidad. Para ello hay que reinventarse y cambiar la mentalidad con una visión holística; es decir, se deben potenciar las infraestructuras resilientes al cambio climático y de bajas emisiones al carbono. Hay que potenciar infraestructuras inteligentes que además de mejorar la productividad y competitividad, generen riqueza y empleo. Servirán como motor de crecimiento.

Las empresas se han avanzado a esta situación. Quizás más con un afán comercial, pero han lanzado varias propuestas. Han comprendido que la lucha contra el cambio climático es una realidad y que debe ser un pilar fundamental para reducir las emisiones de dióxido de carbono. El fabricante de neumáticos GoodYear dispone de un proyecto para la creación de unas ruedas recubiertas de musgo que generan oxígeno. Por su parte, General Electric construirá el molino eólico marino más potente del mundo. Estas turbinas se complementan con un generador de 12 megavatios, con una altura de 150 metros sobre el nivel del mar. Cada una será capaz de generar energía eléctrica para 16.000 hogares con 67 gigavatios por hora al año. Eso supone un 45 por ciento más de energía que cualquier otra turbina eólica offshore existente actualmente.

2018 es decisivo

El año 2018 se presenta como decisivo en la lucha contra el cambio climático. Hay dos hitos que marcan la agenda de los líderes mundiales: el Diálogo de Talanoa 1 y la fijación de las reglas de implantación de los Acuerdos de París.

En Talanoa se verificará el progreso de los objetivos de los Acuerdos de París y se definirán las metas de hasta dónde se quiere ir para la reducción de gases de efecto invernadero en 2020 desde un punto de vista más ambicioso y el resto de objetivos a largo plazo de los Acuerdos de París. Ese foro debe tener como resultado una batería de propuestas claras con una metodología concreta para alcanzar esos objetivos, y no sólo eso, si no que se tienen que cumplir con una aplicación real. En caso contrario, no sirve de nada analizar ahora o dentro de unos años los avances o la situación actual si no se han aplicado medidas concretas para mitigar o resolver los problemas.

Elon Musk, el empresario que se ha propuesto liderar los viajes espaciales y desarrollar una inteligencia artificial ética es también un abanderado en la lucha contra el cambio climático

Debe de ser una oportunidad para asumir objetivos ambiciosos y que se cumplan con responsabilidad asignadas a cada país. Pondrá las bases para que en la COP24 de Polonia se tomen los acuerdos de acción climática para el cumplimiento a corto plazo del 2020 y el cumplimiento a largo plazo de los Acuerdos de París.

Una energía renovable, una agricultura más eficiente, una aceleración de las descarbonización de la economía, una reducción de emisiones en el transporte aéreo y marítimo, un aseguramiento de la biodiversidad, una gestión sostenible de los bosques y una gestión sostenible de los residuos serán factores clave para la lucha contra el cambio climático. Sólo así se avanzará de forma real.

Oleadas de directivas

Este año, convergiendo con los hitos anteriores, la Unión Europea va presentar en el segundo semestre del 2018 los trílogos de la Directiva de Energías Renovables, la Directiva de la Gobernanza de la Unión de la Energía y la Directiva de Eficiencia Energética y del Diseño del Mercado Eléctrico. Por otro lado, en el primer cuatrimestre, las directivas de Residuos y Vertederos.

En España, está previsto tener un primer borrador de la Ley del Cambio Climático y Transición Energética, para su posterior trámite parlamentario.

Los acuerdos y las directivas no pueden quedar en nada, deben aplicarse con celeridad. El planeta se la juega, no es una frase. Si no se hace así, dentro de unos años los 6,5 millones de personas que fallecen por culpa de la mala calidad del aire que respiran se incrementarán. Quizás algunos de los que los que hoy leen estas líneas formen parte de esa cifra.

 

Notas

 1La secretaría de la ONU lanzó un portal para apoyar el Diálogo de Talanoa, una importante conversación internacional en la que los países verificarán el progreso y buscarán aumentar la ambición global para cumplir los objetivos del Acuerdo de París sobre el cambio climático. Disponible en https://talanoadialogue.com/

Bibliografía

Más información en el gráfico de “Germany’s energy consumption and power mix in charts“.


Christian Manrique

Fundador y consejero delegado de Soulware Global Development. Publica habitualmente en christianmanrique.com


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