18 de febrero de 2019

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Desaceleración en el universo ‘startupero’

por Carolina M. Adalid

En la era de la hiperaceleración y el hipercrecimiento cada vez más emprendedores buscan refugio en la desconexión temporal y la inactividad pasajera para recuperar la creatividad y alumbrar ideas geniales. Una de las cualidades más valoradas y necesarias para tener éxito en un ecosistema que empieza a cuestionar la aceleración y las vías de financiación tradicionales.

 

“Cuando las cosas suceden demasiado deprisa, nadie puede estar seguro de nada, de nada en absoluto, incluso de uno mismo”, escribía Milán Kundera en Lentitud, una novela publicada en 2005 y en la que el autor checo describía la velocidad como la forma de éxtasis que la revolución técnica había otorgado al hombre.

Esa extenuante rapidez se ha impuesto en el ecosistema emprendedor, donde la tendencia mayoritaria pasa por acelerar y no perder ni un minuto ya sea para poner en marcha el Producto Mínimo Viable (o MVP por sus siglas en inglés), para abrir y cerrar rondas de financiación o para demostrar a los inversores que el modelo de negocio es acertado.

Sin embargo, en la era de la hiperaceleración y el hipercrecimiento otra corriente en la dirección opuesta va ganando adeptos y configurando un universo de empresas emergentes (start-ups1 en la jerga anglosajona dominante) alineadas con el slow movement2, porque no se puede ir acelerado siempre. Y también porque algunas compañías emergentes prefieren crecer de forma consciente y sostenible, y seguir obteniendo grandes beneficios.

El cofundador de Microsoft, Bill Gates, reconocía en una entrevista en 2017 que una de las cosas que había aprendido de su amigo Warren Buffet era la importancia de sacar tiempo para poder pensar y liberar su agenda; a fin de cuentas, como recordaba Buffet, “el tiempo es lo único que no se puede comprar”.

Algunas compañías emergentes prefieren crecer de forma consciente y sostenible, y seguir obteniendo grandes beneficios

Con esta lección, no es de extrañar que el filántropo se procurase unos retiros anuales (conocidos como Think Week y que se dice lleva realizando desde 1995) para escapar del ruido diario, pensar y leer. Estas semanas de desconexión, que también practican otros empresarios como el fundador de Facebook, Mark Zuckerberg, o los cofundadores de Google, Larry Page y Sergey Brin, han calado entre los emprendedores y han sido el germen de otros retiros alrededor del mundo (desde Australia a Nueva York) para aquellos que quieren alejarse del ruido mental y conectar con el lado más creativo de uno mismo.

Desaceleradora de start-ups

Esa es la filosofía que subyace al nacimiento de Decelera, la primera desaceleradora de start-ups con sede en Menorca y por la que cada año pasan entre 25 y 30 compañías que buscan apartarse del ruido mental, conectar con mentores, inversores y colegas de otras áreas, y catapultar sus proyectos. Pero de una manera sostenible (los proyectos participantes están alineados con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU) y consciente.

“El cerebro de los emprendedores tiene superpoderes pero en este mundo hiperacelerado no funcionan. Necesitamos espacio para activarlos y la isla de Menorca es un lugar único para recuperarlos. Lo comprobé cuando migré a la isla; vi que aquí era más creativo, generaba mucho más valor”, explicaba su cofundador, Marcos Martín.

Sentado a su lado, el emprendedor en serie y socio de Decelera, Martin Varsavsky, confirmaba el efecto reparador y desacelerador que tiene Menorca en él y en los emprendedores que vienen a la isla. “Llegan con el apuro, atascados mentalmente”, señalaba, y eso dificulta que “puedan ver algo”. Una vez acomodados y con tiempo para reflexionar la perspectiva cambia.

“Hay que saber tomar distancia; no tomar decisiones frenéticamente”, subrayaba Varsavksy

Convencido de que no se puede ir rápido todo el tiempo, el fundador de Jazztel y CEO de Prelude, asegura que “la gente no tiene las mejores ideas trabajando a mil en la oficina”. Por eso, no dudó en apoyar la iniciativa de montar una desaceleradora de start-ups en la isla cuando Marcos Martín y Ricard Garriga le contaron la idea en 2014.

“Hay que saber tomar distancia; no tomar decisiones frenéticamente”, subrayaba Varsavksy, recordando que esto implica necesariamente sacar tiempo para la reflexión. Y esto se logra, añadía, en eventos como Google Camp con grupos reducidos de participantes, charlas por la mañana y tardes libres de clases.

“Muchas de las mejores ideas se me ocurren en la bici”, explicaba Varsavsky repasando cómo aplica la metodología de la desaceleración en su día a día. Una actividad que practica regularmente y que comparte con los startup heroes de Decelera Menorca, donde ejerce de mentor desde la primera edición.

La metodología de desaceleración que se sigue en Menorca y que próximamente se implementará en México (primera parada en la internacionalización de la compañía) va en esa dirección: conectar con el lado humano de los emprendedores, que contribuya al crecimiento de sus start-ups sostenibles.

Otro objetivo de la desaceleradora es que los emprendedores y sus proyectos salgan robustecidos y mejor financiados después del paréntesis vital

Los participantes pasan por tres fases. En la primera, explica Martín, “desaceleran para reconectar con su creatividad y sus fortalezas”. Un estado que supone menos conectividad tecnológica (sin wifi en la habitación) y más conexión humana en un entorno natural de singular belleza con los compañeros, los mentores y el equipo.

Después de haber abierto espacios a la reflexión, los emprendedores son capaces de detectar mejor los problemas de sus start-ups y visualizar soluciones junto a los expertos en una atmósfera relajada. Aquí afloran las habilidades sociales de los participantes. Un estado que perciben los inversores, con los que se reúnen en la tercera fase. Otro objetivo de la desaceleradora es que los emprendedores y sus proyectos salgan fortalecidos y mejor financiados después del paréntesis vital de dos semanas.

Beneficios de darse un respiro

La inactividad temporal tiene efectos beneficiosos en la creatividad y capacidad de innovación de las personas. Así lo afirma la doctora en Ciencia y directora académica del programa de liderazgo de mujeres en la Yale School of Management Emma Seppäla. En su libro The Happiness Track , la doctora introduce la ociosidad como una de las seis claves de la felicidad y el éxito.

Una realidad, dice, comprobable empíricamente. “Si no damos un respiro a nuestras mentes, no podrán participar en el tipo de actividad ociosa que conduce a la inspiración creativa”, analiza Seppälä apoyándose en investigaciones del campo de la neurociencia, la psicología o el comportamiento organizativo, entre otras materias. La doctora hace referencia a la sobrestimulación provocada por el bombardeo tecnológico que aniquila la creatividad. Y con el objetivo de contrarrestarla, propone aprender a desconcentrarse mediante la diversificación de actividades, sacar tiempo para el silencio y llamar a la diversión a nuestras vidas.

La inactividad temporal tiene efectos beneficiosos en la creatividad y en la capacidad de innovación de las personas

Estas tareas se practican en otros programas como los de la escuela The Happy Startup School, con sede en Reino Unido y que se define como el “antídoto al negocio de siempre”. Desde 2012 organiza varios eventos para emprendedores y líderes que buscan un “equilibrio entre financiación y significado”. En Alpitude, por ejemplo, reúne a 25 emprendedores durante una semana para que se reinicien en medio de los Alpes.

En Melburne, el programa de desaceleración Limbr pone el foco en el bienestar mental de emprendedores (y los freelances) dado el estrés que supone el viaje para hacer realidad su idea. Y al otro lado del Océano Atlántico, The Strange Foundation inaugura este año su desacelerador en los Catskills (Nueva York). Diseñado para pensadores creativos que quieren trabajar con sus portátiles en el bosque, ofrecen el aislamiento necesario para que puedan meditar y concentrarse en sus proyectos.

En el ecosistema emprendedor cada vez son más los que se plantean desacelerar para pensar y reflexionar. E incluso soñar despierto, como aconseja la doctora Seppälä. Hasta el fundador de Virgin, Richard Branson, comparte esta visión y apuesta por incluir una llamada en el calendario que diga literalmente soñar: “Todos deberíamos soñar y animar a otros a hacerlo también”.

Notas

 1https://www.fundeu.es/recomendacion/una-start-up-es-una-empresa-emergente-835

 2Un concepto acuñado por Geir Berthelsen, promotor del The World Institute of Slowness. https://www.theworldinstituteofslowness.com

 3Seppäla, E. (2016): The Happiness Track. Nueva York, HarperCollins Publisher.

Bibliografía

Griffith, E. “More Start-Ups Have an Unfamiliar Message for Venture Capitalists: Get Lost” en New York Times (enero 2019). Disponible en: https://www.nytimes.com/2019/01/11/technology/start-ups-rejecting-venture-capital.html

Korn Ferry Institute (2018): Vacation: Who Needs it? Yo Do.

Kundera, M. (1996): Slowness. Londres, Faber&Faber.

Rose, C. “Entrevista con Bill Gates y Warren Buffet” en Bloomberg TV (enero 2017). Disponible en: https://charlierose.com/videos/29774) 15.40’’-17.05’’

Seppälä, E. (2016): The Happiness Track. Ho to apply the Science of Happiness to accelerate your sucess. Nueva York, Harper Collins.


Carolina M. Adalid

Asesora de comunicación en Decelera. Licenciada en Periodismo en la Universidad Complutense. Trabajó como redactora de la sección internacional de El Mundo y la cadena Cope en Nueva York, como redactora política en medios como Público y la revista Tiempo, y como jefa de redacción en El Confidencial. En RTVE, fue subdirectora de Coordinación de Nuevos Medios en el Gabinete de Comunicación.


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