10 de enero de 2018

U

Una digitalización con valores

por Carlos López-Blanco

La revista TELOS ha iniciado una nueva etapa. Si nos olvidamos del sentido genuino, aristotélico, de la palabra telos, un nuevo comienzo es siempre un buen momento para preguntarnos si acertaron los que eligieron el nombre de la publicación. Tras 107 números y después de haber sido capaces de editarla durante treinta y dos años, podemos afirmar que esto ha sido más que un mero propósito.

Es momento de expresar la gratitud de Telefónica y de Fundación de Telefónica a todos los que han hecho posible esta etapa larga y fructífera de TELOS, especialmente a Obdulio Martín, y a Enrique Bustamante. Y querría extender también la gratitud a Javier Nadal y a Emilio Gilolmo como directores y vicepresidentes de Fundación Telefónica en estos años.

La revista ha vivido tres etapas. Una primera hasta el año 1997; una segunda hasta el año 2002; y la tercera hasta 2008. Inicia ahora una cuarta etapa, pero no se abre sobre tierra quemada, sino sobre el magnífico trabajo que se ha hecho hasta ahora. Si nos preguntamos por qué abrir una nueva etapa en una revista como TELOS, la respuesta debería ser clara: porque el mundo está cambiando. Como le gusta decir al presidente de Telefónica, José María Álvarez-Pallete: “no es que vivamos en una era de cambios, estamos en un cambio de era”.

TELOS ha sido una revista de referencia en un mundo que allá en 1985 era mucho más visionario, aportando una perspectiva que también entonces era visionaria. La revista propuso entender la tecnología desde las ciencias sociales, desde la cultura y desde la comunicación. Esta perspectiva fue en su momento novedosa, pero hoy, en medio del proceso de digitalización, se ha convertido en una necesidad.

Estamos ante una situación de cambio radical que va a afectar a todo y a todos

Estamos ante una situación de cambio radical, ligada al proceso de digitalización, que va a afectar a todo y a todos. No va a haber ningún campo de la actividad humana que quede libre de este proceso de cambio. En la perspectiva tradicional la digitalización afecta a la economía, y afecta a las empresas. Pero hoy sabemos que el impacto va a ir mucho más allá. El proceso de digitalización está empezando a afectar a las reglas del juego en la economía, y en la regulación, y está planteando nuevos dilemas éticos. La irrupción del Internet de las Cosas (IoT) o la economía de los datos son algunos de ellos. Nosotros defendemos una nueva ética en el uso de los datos, y no nos resignamos a esa fórmula que ha hecho tanta fortuna, que afirma que los datos son el nuevo petróleo. Los datos son mucho más que el petróleo porque implican a las personas, a su privacidad y a sus derechos.

El proceso de digitalización está también cambiando la política y las instituciones, y por eso TELOS tiene más sentido que nunca. Es necesaria una reflexión sobre cómo tiene que ser la democracia en el mundo digital. Transmiten cierto vértigo las reflexiones que indican que tiene que haber una democracia digital. Más bien tenemos que reflexionar sobre como preservar en el mundo digital las reglas de la democracia y del estado de derecho. Igualmente tenemos que trabajar para reconstruir ese fenómeno tan importante para las sociedades libres que ha sido la opinión pública y que hoy está maltrecha en el mar de redes sociales, de noticias falsas o falseadas (fake news) y de otros fenómenos.

Es necesaria una reflexión sobre cómo tiene que ser la democracia en el mundo digital

Todos ellos son retos a los que Telefónica está prestando especial atención en un intento de humanizar la digitalización. Queremos impulsar una digitalización para las personas, una digitalización que tenga en cuenta los valores.

En esta nueva etapa, TELOS quiere dar respuesta a todos estos problemas profundos y radicales. Y quiere hacerlo tratando de conectar con nuevos públicos, lo que después de treinta y dos años era, sin duda, necesario. También con un nuevo diseño que refleje el cambio de era, y con una nueva página web que proporcione nuevas funciones en este nuevo período.

La portada del primer número de esta nueva etapa, el 108, su protagonista, la antropóloga cíborg Amber Case y los autores que contribuyen a completar una edición dedicada al “Humano digital”, simbolizan con su visión del futuro esa nueva perspectiva que queremos dar en TELOS sobre los nuevos problemas.

Estamos seguros que va a ser un éxito, porque hoy TELOS, más que nunca, es un producto necesario.


Carlos López-Blanco

Director general de Asuntos Públicos y Regulación y miembro del Comité Ejecutivo de Telefónica. Ha ocupado puestos de responsabilidad en empresas punteras del sector de las tecnologías de la información y de las comunicaciones y fue secretario de Estado de Telecomunicaciones y para la Sociedad de la Información del Gobierno de España


Comentarios