
1. ¿Quién eres y qué te llevó a la física cuántica?
2. ¿Cuál es tu investigación o trabajo actual y por qué te gusta especialmente?
3. ¿Cómo te ves a ti y a la cuántica dentro de 20 años?
A sus 27 años, Pau Escofet i Majoral está en el tercer año de su PhD en la Universitat Politècnica de Catalunya-BarcelonaTech (UPC). Es visitante de posgrado en la Universidad de Princeton (2025-2026), donde trabaja con la profesora Margaret Martonosi en el diseño de arquitecturas de computación cuántica escalables, modulares y tolerantes a fallos.
1. ¿Quién eres y qué te llevó a la física cuántica?
Al margen del laboratorio, mi principal vía de escape es el deporte en la montaña, ya sea corriendo o haciendo rutas. Más allá de las cumbres, uno de mis próximos objetivos personales es dar el salto a una disciplina distinta y participar en un triatlón. Siempre he sentido una gran curiosidad por la física, especialmente por aquellos fenómenos de la cuántica que resultan completamente antintuitivos para nuestra lógica cotidiana. Al graduarme en Ciencias de la Computación, vi la oportunidad de unir mi formación técnica con esa pasión que tenía desde pequeño a través de un doctorado en computación cuántica. Lo que más me motiva de investigar en este ámbito es que nos encontramos en una etapa donde todo está por hacer; existe un abanico enorme de áreas en las que contribuir, desde la propuesta de nuevos algoritmos hasta el diseño de las plataformas físicas que deben ejecutarlos. Esta flexibilidad me ha permitido elegir los temas que más me interesaban y construir mi tesis doctoral alrededor de ellos.
2. ¿Cuál es tu investigación o trabajo actual y por qué te gusta especialmente?
Mi investigación actual se centra en la arquitectura de los ordenadores cuánticos. Para poder ejecutar algoritmos de forma robusta y útil, necesitamos máquinas con un número de cúbits muy superior al que ofrecen los prototipos actuales. Esto se debe a que los cúbits son extremadamente sensibles al ruido y al error, lo que nos obliga a implementar técnicas de corrección de errores que aumentan por varios órdenes de magnitud la cantidad de cúbits físicos necesarios. Mi objetivo es diseñar arquitecturas que permitan alojar estos cúbits de manera que la computación sea fiable, eficiente y, sobre todo, escalable. Al igual que ocurrió con la arquitectura de computadores clásica, es muy probable que debamos transicionar hacia sistemas distribuidos para gestionar tal volumen de cúbits.
3. ¿Cómo te ves a ti y a la cuántica dentro de 20 años?
El futuro de la computación cuántica depende de la resolución de varios frentes abiertos que deben converger para desbloquear todo el potencial de este nuevo paradigma. En los próximos años, veremos cómo las tecnologías de fabricación de cúbits mejoran significativamente, logrando dispositivos con menores tasas de error y mayor tiempo de coherencia. A medida que el hardware madure, surgirán nuevos métodos de comunicación que serán la pieza clave para operar sistemas cuánticos distribuidos y permitirán que diferentes módulos trabajen de forma coordinada como una única unidad de procesamiento. Esta evolución tecnológica irá acompañada de nuevos métodos de corrección de errores, mucho más eficientes que los actuales. La convergencia de estos avances dará lugar a arquitecturas cuánticas de nueva generación, capaces de ejecutar con solvencia tanto las aplicaciones que ya hemos teorizado en química o criptografía, por ejemplo, como un abanico de nuevas posibilidades que aún están por descubrir.
Es periodista científico. Jefe de sección Comunicación y divulgación científica Área de Comunicación Universitat Politècnica de València.
Es periodista científico. Jefe de sección Comunicación y divulgación científica Área de Comunicación Universitat Politècnica de València.
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