6 de marzo de 2026
por
Isabel Tello Fons
[ ILUSTRACIÓN: DORIANO SOLINAS / ISTOCK ]
Tú también te enojarías si tuvieras una peluca como la mía -prosiguió el Avispón-. Se meten con uno, y uno, que no le gusta que le tomen la ‘peluca’, pues se enfada… ¡natural! Y entonces es cuando me entra la murria, me arrebujo debajo de un árbol y me quedo tieso de frío. Y, para aliviarme, cojo un pañuelo amarillo y me lo ato alrededor de la cara… ¡Oséase, como ahora! ¡Natural!
Así tradujo Ramón Buckley la voz del Avispón en la novela A través del Espejo y lo que Alicia encontró allí, de Lewis Carroll. La versión original recrea el dialecto cockney londinense, muy ligado a la clase obrera, lo que Buckley transformó en un dialecto castizo madrileño, conservando el tono quejón y ordinario del personaje de la obra de Carroll: «You’d be cross too, if you’d a wig like mine,» the Wasp went on. «They jokes, at one. And they worrits one. And then I gets cross. And I gets cold. And I gets under a tree. And I gets a yellow handkerchief. And I ties up my face –as at the present«.
Cuando leemos una novela traducida, no solo seguimos una historia: escuchamos voces. Voces que revelan quiénes son los personajes, de dónde vienen y qué lugar ocupan en su comunidad. Pero ¿qué pasa con esas voces cuando pasan de un idioma a otro? ¿Cómo se traducen los dialectos, acentos, ritmos y registros que forman parte de la identidad profunda de los personajes? Abordar estas cuestiones es uno de los desafíos más complejos y menos visibles de la literatura.
La forma de “hablar” de los personajes, lo que llamamos variación lingüística, abarca rasgos diferentes como vocabulario local, jergas, expresiones propias de una comunidad, formas de una lengua pasada o maneras particulares de construir las frases. Estos rasgos no son adornos, son recursos de caracterización: cumplen funciones narrativas y de estilo importantes.
El dialecto de un lugar podría tener una función reivindicativa; el acento rural podría transmitir humor, ternura o jerarquía; una jerga juvenil podría significar cercanía o pertenencia a un grupo y un habla histórica sitúa al lector en otra época. Si estas voces desaparecen en la traducción, el personaje se vuelve más plano y la historia pierde parte de su trama original.
El dialecto de un lugar podría tener una función reivindicativa; el acento rural podría transmitir humor, ternura o jerarquía; una jerga juvenil podría significar cercanía
Por ejemplo, en Las aventuras de Huckleberry Finn, Mark Twain diferenció a sus personajes mediante siete dialectos diferentes, y en Oliver Twist, Dickens utilizó el argot de ladrones y rufianes para mostrar el habla del hampa londinense.
Uno de los mayores retos de la traducción literaria es que los dialectos no son intercambiables. No existe un “equivalente” español del inglés del sur de Estados Unidos, ni un dialecto aquí que corresponda exactamente al de Liverpool. Cada variedad lingüística está anclada en su territorio, historia y contexto social.
Por eso, si tradujéramos de forma literal un dialecto extranjero, el resultado sería extraño o incluso cómico. Si cambiáramos un dialecto inglés por uno español real, convertiríamos a Huckleberry en un niño andaluz, canario o mexicano y manipularíamos su identidad original. Pero a la vez, si se ignora esa forma de hablar y se traduce a la lengua estándar, se pierde su personalidad lingüística.
Cada variedad lingüística está anclada en su territorio, historia y contexto social. Por eso, si tradujéramos de forma literal un dialecto extranjero, el resultado sería extraño o incluso cómico
La traducción literaria busca conseguir efectos equivalentes: que el lector perciba el mismo matiz social y emocional que quien lo lee en versión original, aunque se usen recursos distintos para conseguirlo.
La tarea del traductor literario no es mecánica: es un ejercicio de escucha y de interpretación. El traductor se hace preguntas como qué efecto produce esa voz en el lector del original, qué rasgos lingüísticos usar para conseguir ese efecto en la traducción o hasta qué punto marcar o no una variedad.
Puede que la mejor solución no sea apuntar hacia un dialecto concreto, sino usar un registro ligeramente desviado de la lengua estándar para insinuar un origen social que no desplace culturalmente al personaje. Otras veces, puede que un rasgo léxico o una estructura gramatical basten para recrear el ambiente. Cada decisión requiere criterio y responsabilidad. La literatura representa grupos sociales reales, y tratarlos con respeto exige una mirada ética.
Como he comprobado en mi propia investigación, esa mirada ética es algo que la IA, por ahora, no posee. La IA no “entiende” las implicaciones sociales de la forma de hablar de un personaje. No sabe cuándo un dialecto transmite marginación o cuándo marca jerarquía social. Trabaja detectando patrones estadísticos, no intenciones humanas.
La IA no entiende las implicaciones sociales de la forma de hablar de un personaje. Trabaja detectando patrones estadísticos, no intenciones humanas
Cuando se le pide traducir voces no estándar, suele haber dos consecuencias. O bien el texto traducido aparece “limpio”, y un personaje que hablaba con un acento local termina hablando de forma normativa, con lo que su personalidad se diluye; o bien la IA imita marcas dialectales, pero mezcla jergas incompatibles o deforma palabras sin criterio. Esto crea estereotipos no deseados, es decir, caricaturas.
Por tanto, ante la reflexión y minuciosidad que conlleva la traducción de la variación lingüística, la IA genera respuestas rápidas que no tienen todavía suficiente sensibilidad para manejar ambigüedades, ironías o alusiones culturales.
Las herramientas como la IA pueden ser muy útiles en las fases previas y complementarias de la traducción porque permiten localizar información rápidamente, comparar usos reales en grandes corpus, identificar patrones de estilo… Sin embargo, si tienden a igualar las voces, también igualarán las experiencias. Utilizándola sin control perderemos diversidad lingüística y, con ella, diversidad humana.
Y es que las variedades lingüísticas no son solamente desviaciones del estándar: son lenguas muchas veces minoritarias o minorizadas, vulnerables o en riesgo. Protegerlas ayuda a conservar nuestro patrimonio cultural y una valiosa pluralidad.
Para que las voces lleguen al lector sin perder su identidad, hace falta alguien que las escuche y las recree. Esa es una tarea esencialmente humana. Por eso, cada vez que una traducción literaria nos deja oír un mundo distinto, estamos también salvando una parte de nuestra diversidad cultural.
Lane-Mercier, G. “Translating the untranslatable: The translator’s aesthetic, ideological and political responsibility” en Target (1997, 9(1), pp. 43–68). Disponible en: https://doi.org/10.1075/target.9.1.04lan
Ramos Pinto, S. “How important is the way you say it? A discussion on the translation of linguistic varieties” en Target (2009, 21(2), pp. 289–307). Disponible en: https://doi.org/10.1075/target.21.2.04pin
Tello Fons, I. “Revisiting the translation of a corpus of fictional sociolects and geolects in literature in English: The case of Spain” en Hermēneus. Revista de Traducción e Interpretación (2025). Disponible en: https://doi.org/10.24197/j8wm9x02
Es docente e investigadora en el Departamento de Filología Inglesa y Alemana de la Universitat de València. Es miembro del Instituto Interuniversitario de Lenguas Modernas Aplicadas (IULMA). Entre sus intereses de investigación destacan la traducción de la variación lingüística, la didáctica de la traducción y las lenguas y los Estudios de Traducción Basados en Corpus. Ha publicado en revistas del área como Hikma, Hermeneus o Estudios de Traducción y en editoriales como Peter Lang.
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Es docente e investigadora en el Departamento de Filología Inglesa y Alemana de la Universitat de València. Es miembro del Instituto Interuniversitario de Lenguas Modernas Aplicadas (IULMA). Entre sus intereses de investigación destacan la traducción de la variación lingüística, la didáctica de la traducción y las lenguas y los Estudios de Traducción Basados en Corpus. Ha publicado en revistas del área como Hikma, Hermeneus o Estudios de Traducción y en editoriales como Peter Lang.
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