21 de febrero de 2026

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¿Y si no pudiera ver la pantalla? Cómo la tecnología puede incluir (o excluir) a las personas con discapacidad visual

por Antonia Moreno Cano

La tecnología puede ser una herramienta de inclusión para las personas con discapacidad visual, pero también un nuevo factor de exclusión. La falta de formación y accesibilidad digital en España son obstáculos claves para lograr que se cumplan los derechos de este colectivo. Las soluciones pasan por el diseño inclusivo y mejores políticas públicas.

 

[ ILUSTRACIÓN: VISUAL GENERATIONISTOCK ]

 

En España, solo el 7% de las personas con discapacidad visual accede a formación en tecnologías. El 93% restante queda excluido, con graves consecuencias para su autonomía y participación social.

La tecnología puede cambiarlo todo. Pero solo si es accesible y se acompaña de formación adaptada. Un estudio reciente lo confirma: sin un diseño inclusivo y sin alfabetización digital, estas herramientas no llegan a quienes más las necesitan.

¿Qué significa vivir con baja visión?

Muchas personas con baja visión no son consideradas ciegas legales. Por eso, no pueden acceder a los servicios de la ONCE. Y, fuera de esta institución, no hay apenas formación en tiflotecnología (es decir, el uso de herramientas adaptadas como lectores de pantalla, magnificadores o líneas braille).

El resultado es preocupante: desconocimiento, improvisación y aislamiento. Algunas personas usan lupas o se acercan a escasos centímetros de la pantalla. Pero no saben que existen otras soluciones.

Tecnología sin accesibilidad: otra forma de exclusión

Incluso quienes tienen conocimientos técnicos encuentran muchas barreras. Muchas webs y aplicaciones no cumplen con los mínimos de accesibilidad exigidos por ley. Textos que no se amplían, botones sin etiqueta, colores sin contraste o formularios imposibles de leer son algunos ejemplos.

Esto obliga a depender de familiares o amigos para realizar tareas cotidianas. Trámites bancarios, gestiones públicas o incluso pedir una cita médica pueden convertirse en obstáculos insalvables.

Trámites bancarios, gestiones públicas o incluso pedir una cita médica pueden convertirse en obstáculos insalvables

La accesibilidad web no es un lujo. Es un derecho. Y no solo beneficia a las personas con discapacidad visual. También ayuda a mayores, personas con problemas temporales o usuarios con mala conexión o dispositivos antiguos. Además, en España existe una normativa legal específica para la accesibilidad digital, recogida en el Portal de Administración Electrónica del Gobierno de España.

Sí, la tecnología puede ser transformadora

Cuando se cumplen ciertas condiciones, la tecnología cambia vidas. Aplicaciones con voz, lectores de pantalla, funciones de ampliación y herramientas de comunicación han permitido a muchas personas estudiar, trabajar y mantenerse conectadas.

Durante la pandemia, varias personas aprendieron a usar redes sociales y apps de videollamadas para no perder el contacto. En algunos casos, fue esa necesidad de comunicarse la que impulsó el aprendizaje.

Pero estas experiencias siguen siendo la excepción. Muchas personas siguen sin saber qué recursos existen ni a dónde acudir.

La tecnología inclusiva no llega sola. Requiere leyes claras, recursos públicos y campañas de sensibilización

¿Qué necesitamos para cerrar esta brecha?

Primero, es necesaria formación especializada. Y fuera de la ONCE, casi no existe. Faltan instructores, materiales y puntos de referencia.

En segundo lugar, es urgente un diseño accesible desde el origen. No como añadido o como un favor. Hacer las webs y apps accesibles desde el principio evita costes futuros y amplía su utilidad.

Además, precisamos voluntad política. La tecnología inclusiva no llega sola. Requiere leyes claras, recursos públicos y campañas de sensibilización.

La pérdida de visión afecta a más de 2 200 millones de personas en el mundo, según la OMS

La brecha digital no se cierra solo con dispositivos. Se cierra con diseño inclusivo, políticas públicas y formación para todos. Como recuerda la UNESCO, el acceso a la información es un derecho universal. Y, como señala la Organización Mundial de la Salud, la pérdida de visión afecta a más de 2 200 millones de personas en el mundo. No podemos permitirnos dejar a millones fuera de la sociedad digital.

*Agradecemos especialmente a Fiorella Fuentes por su compromiso y colaboración en el desarrollo del proyecto. Su trabajo ha sido clave para visibilizar la exclusión digital que afecta a muchas personas.

 

 

 

Bibliografía

Fuentes, F., Moreno, A. & Díez, F. “The usability of ICTs in people with visual disabilities: A challenge in Spain” en International Journal of Environmental Research and Public Health (2022, vol. 19, núm. 17, p. 10782). Disponible en:
https://doi.org/10.3390/ijerph191710782

Gobierno de España. Real Decreto 1112/2018, de 7 de septiembre, sobre accesibilidad de los sitios web y aplicaciones para dispositivos móviles del sector público. Madrid, Boletín Oficial del Estado (BOE), 2018. Disponible en:
https://www.boe.es/eli/es/rd/2018/09/07/1112

Organización Mundial de la Salud (2019): World report on vision. Geneva, World Health Organization. Disponible en: https://apps.who.int/iris/handle/10665/331423

UNESCO (2021): The right to information. Paris, UNESCO. Disponible en: https://www.unesco.org/es/right-information

World Wide Web Consortium. Web Content Accessibility Guidelines (WCAG) 2.1. W3C Recommendation. Cambridge, MA, World Wide Web Consortium, 2018. Disponible en:  https://www.w3.org/TR/WCAG21/

Autor

Es doctora en Comunicación y profesora universitaria. Investigadora en tecnología, salud y comunicación científica, ha publicado en revistas Q1–Q2 y ha liderado proyectos sobre impacto social, accesibilidad digital y género. Ha sido investigadora posdoctoral de Ikerbasque.

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