I
Internet: entre lo ideológico y lo social


Por Juan C. Calvi

Editorial Tecnos. Flichy, Patrice. Lo imaginario de Internet
Madrid, 2003

Patrice Flichy, profesor de sociología en la Universidad francesa de Marne-la-Vallée y director de la prestigiosa revista Réseaux, es uno de los referentes en el campo de estudios de la comunicación social desde una perspectiva económica y política. Flichy publicó, entre otros, dos textos fundamentales –nos referimos a Las multinacionales del audiovisual (Gustavo Gili, 1982) y Una historia de la comunicación moderna (Gustavo Gili, 1993)– en los cuales analiza las condiciones económicas, políticas e institucionales que determinan la historia, organización y funcionamiento de las industrias culturales en general y de los medios de comunicación en particular.

En Lo imaginario de Internet, sin embargo, el autor nos propone la vía contraria, esto es, «el estudio de los ‘discursos’ sobre la tecnología como un componente del desarrollo de un sistema técnico» como Internet. Así, el objetivo de la obra es explicar por qué toda una sociedad se está desplazando hacia un nuevo dominio técnico, es decir, Internet, partiendo de la hipótesis de que las “utopías e ideologías” sobre este nuevo medio orientan su adopción y desarrollo. Para ello, se basa en un corpus textual a partir del cual analiza los discursos que se vienen produciendo desde el surgimiento de las primeras redes hasta la actual Internet.

El material que Flichy analiza está dividido en dos grupos. Por un lado, se encuentran los documentos producidos entre 1984 y 1997 (fundamentalmente textos de universitarios e informáticos), la prensa de la época y las declaraciones y primeras concepciones de los “padres fundadores de las autopistas de la información, de Internet y de la Realidad Virtual”. Por otro, las revistas pioneras sobre el mundo de la Red como la mítica Wired, e importantes publicaciones que también se ocuparon del tema, como Newsweek, Business Week o Time.

A partir de este material, el autor aborda una serie de temas que distribuye entre las dos partes que componen el libro: (1) las utopías e ideologías asociadas a la difusión de los sistemas técnicos, y la proyección de una sociedad virtual imaginaria a partir de ellos; y (2) la relación entre la tecnología, el individuo y su cuerpo, las comunidades virtuales, la política y la economía en la Red, y las representaciones sobre el pasado y el futuro de la sociedad.

Las condiciones sociales

Sin embargo, Flichy vuelve insistentemente a la huella de su propia tradición teórica, esto es, al estudio de las condiciones sociales (económicas y políticas) dentro de las cuales se produce el surgimiento de un sistema de comunicación como Internet. De este modo da cuenta del paso desde la “utopía técnica de la red de redes” a la ideología política subyacente, desde las promesas de las “autopistas de la información” a la ideología y las políticas neo-liberales que vinieron detrás de ellas.

En este sentido, Lo imaginario de Internet puede leerse como una continuación de Una historia de la comunicación moderna, trabajo publicado a principios de los años noventa, cuya última parte concluye con el análisis de las redes digitales y la ascensión de un nuevo paradigma informático. Pero, a diferencia de aquella obra, el argumento general del presente libro se desarrolla en la tensión entre el análisis del componente “ideológico” y el análisis de las condiciones “sociales” del nuevo medio, resolviéndose de una forma que resta fuerza y claridad expositiva al texto. La intercalación continua de citas y testimonios, a los que el autor sigue con un breve análisis textual, más algunas referencias aisladas al contexto social dentro del cual se fueron desarrollando las distintas etapas de Internet, dan como resultado cierta inconsistencia metodológica y conceptual al tratamiento del tema.

La necesidad de estudios críticos sobre Internet

A pesar de las debilidades señaladas, el último libro del profesor Flichy es muy recomendable, junto a otros textos de ineludible referencia sobre la historia social de Internet, como el de Jane Abbate (Inventing the Internet, MIT, Massachusetts, 1999) o el de Katie Hafner y Mattthew Lyon (Where Wizards Stay Up Late: The Origins of the Internet, Simon & Schuster, 1996). Estos tres textos son recomendables sobre todo para aquellos lectores que quieran despegarse de las visiones utópicas, acríticas o comerciales con las que nos han inundado nuestro propio imaginario sobre Internet, como por ejemplo los best-sellers de Bill Gates, Nicholas Negroponte y la plétora de seguidores en la misma línea.

Como es notorio, en los últimos años las editoriales han invadido el mercado con todo tipo de manuales, guías, textos escolares, estudios, etc., cuyo objeto ha sido exclusivamente el nuevo fenómeno Internet. El campo de la producción académica no ha podido sustraerse a semejante influjo y ha generado, parejamente, una cantidad considerable de textos de “obligada” lectura cuyo valor teórico aún no ha superado el de los best-sellers antes citados.

En este contexto asaltado por “revoluciones” digitales inminentes y por el advenimiento de la Sociedad de la Información, los estudios críticos sobre estos complejos procesos sociales, basados en investigaciones empíricas y no meramente especulativas, son más que necesarios.

Acerca de la edición del libro

Una observación aparte merece la traducción y edición de esta nueva obra de Flichy. Ciertamente es de celebrar la decisión de la editorial Tecnos de Madrid de traducir a un autor de primera línea en el campo de los estudios sobre comunicación y cultura. Pero es de señalar, también, la mala traducción del texto y el poco cuidado dedicado a la edición, la cual está plagada de todo tipo de errores ortográficos y sintácticos.

Este hecho plantea una serie de cuestiones relacionadas con las políticas de edición que siguen muchas editoriales, las cuales invierten grandes sumas en textos cuyo consumo es efímero, mientras dedican una magra inversión a textos académicos que serán leídos y consultados por varias décadas de estudiantes e investigadores. La observación no es menor ni ingenua si se tiene en cuenta que importantes áreas editoriales, como la que nos ocupa, deberían sustraerse de la mera lógica mercantil y ser protegidas por las editoriales y promovidas por las políticas culturales del Estado.

Artículo extraído del nº 58 de la revista en papel Telos

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