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La difusión del pasado a través de las bibliotecas on line


Resguardo de la memoria social, hoy la biblioteca abraza las modernas tecnologías de la información y las redes digitales, para transformarse. En España la incipiente digitalización de fondos bibliográficos pertenecientes a instituciones públicas y privadas revela su creciente importancia. Así, las fundaciones de San Millán de la Cogolla y Telefónica han digitalizado hasta el momento un centenar y medio de documentos del medioevo pertenecientes a la Biblioteca del Monasterio de Yuso.

Muchos siglos han pasado desde aquellas primeras bibliotecas de las que se tiene registro, encontradas en la antigua Mesopotamia, circundada por el Tigris y el Éufrates, cuyos “fondos” estaban compuestos por tablillas de arcilla con inscripciones de índole comercial y legal. Recordemos que fueron precisamente los sumerios establecidos en esa región quienes hacia el 3250 a.C., guiados por motivos comerciales (¡necesitaban registrar las transacciones!), crearon el primer sistema de escritura cuneiforme.

Hoy las bibliotecas, aquellas instituciones destinadas a «la adquisición, conservación, estudio y exposición de libros y documentos» –según la última versión del Diccionario publicado en 2001 por la Real Academia Española (www.rae.es)–, adoptan las más modernas tecnologías de la información con la finalidad de responder a las demandas de sus usuarios: nacen así las bibliotecas on line o virtuales.

Una biblioteca virtual se define como una biblioteca que se encuentra en una red informática local (intranet) o en Internet. La oferta on line final depende de cada proyecto, pero la gran mayoría de las bibliotecas digitales suele ofrecer una gran cantidad de información incluyendo libros y trabajos digitalizados, catálogos de bibliotecas y enlaces a otros recursos relacionados con los libros electrónicos en Internet.

Los bajos costes de mantenimiento de los textos digitales, la gran capacidad de almacenamiento de los sistemas informáticos y la velocidad de recuperación de cualquier tipo de documento son características propias de las bibliotecas on line. La digitalización de catálogos y obras (originalmente en soporte papel) y su posterior volcado en la Red dan la posibilidad de que cualquier persona con acceso a Internet, en cualquier lugar y momento, pueda convertirse en usuario de estas bibliotecas.

España y el servicio público de lectura

En los últimos años, organismos públicos y privados de todo el mundo se han volcado en desarrollar proyectos de creación de bibliotecas y hemerotecas virtuales, tengan éstas un correlato físico o no. En muchas ocasiones se ha comenzado con la digitalización de los catálogos de consulta para continuar con los propios fondos hemerográficos y bibliográficos.

En España, pese al crecimiento del número de bibliotecas (4.009 bibliotecas públicas en 2000) y de usuarios (durante 2000, unos 7.904.273 usuarios inscritos realizaron 55,5 millones de visitas y tomaron prestados 31,4 millones de libros) experimentado en la última década, las bibliotecas públicas están entre las peor dotadas de la Unión Europea. Colecciones de tamaño reducido, actualización escasa de los fondos o poca utilización de medios tecnológicos de información son algunas características negativas que salen a la luz en el Estudio sobre el desarrollo de las colecciones de las bibliotecas públicas en España (www.bibliotecaspublicas.info) dado a conocer por la Fundación Germán Sánchez Ruipérez a comienzos de 2003.

En relación con la utilización de modernas tecnologías de la información, este estudio destaca que «menos de la tercera parte de las bibliotecas públicas registradas en 2000 dispone de ordenadores para uso público y sólo el 19 por ciento del total ofrecía a sus usuarios acceso a Internet en ese año». A esto debemos sumar los datos relativos a hábitos de lectura, según la investigadora Gloria Gómez, de la Universidad Rey Juan Carlos: un 42 por ciento “no lee nunca”, un 5 por ciento toma libros prestados de bibliotecas, un 30 por ciento no ha comprado un solo libro durante 2000.

Pese a este panorama, bastante poco halagüeño, se puede apreciar una tendencia a la mejora paulatina de las infraestructuras y ya existen algunos proyectos de bibliotecas virtuales destacables. Tal es el caso de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes (www.cervantesvirtual.com). Creada y dirigida desde hace casi tres años por docentes e investigadores de la Universidad de Alicante, esta biblioteca es el resultado de «un ambicioso proyecto de edición digital del patrimonio bibliográfico, documental y crítico de la cultura española e hispanoamericana». El acceso a una gran cantidad y variedad de textos escritos (obras literarias, hemeroteca y archivos, tesis doctorales) se complementa, en este caso, con una Videoteca, una Fonoteca y la Biblioteca de Voces y Signos, la cual cuenta con un diseño accesible para personas con discapacidades sensoriales.

Por su parte, el catálogo bibliográfico de la Biblioteca Nacional (www.bne.es) contiene las descripciones bibliográficas de: libros modernos publicados a partir de 1831; libros antiguos, folletos y hojas impresas hasta 1830; libros y documentos manuscritos; revistas y periódicos; dibujos, grabados y fotografías; mapas y planos; videograbaciones; partituras y grabaciones sonoras. Asimismo, la Biblioteca Nacional cuenta con un Sistema de Recuperación de Recursos Electrónicos, desarrollado en colaboración con Fundación Telefónica (proyecto Atril Virtual), para permitir el acceso desde un navegador de Internet a los fondos digitalizados de la Biblioteca.

Otro ejemplo, éste de menor escala, nos lo brinda la Biblioteca Virtual Extremeña (www.unex.es/interzona/extremadura), sección del portal educativo de la Universidad de Extremadura, que ofrece libre acceso a textos completos en formato PDF acerca de la historia, cultura y literatura de esta región. Asimismo, es posible consultar todos los sumarios de las revistas científicas extremeñas más importantes, como por ejemplo la primera época de la Revista de Extremadura, publicada entre 1899 y 1911, o la actual Arts et Sapientia, que se viene publicando desde 1999.

Suso y Yuso: los monasterios de San Millán de la Cogolla

Si el mundo helenístico tuvo su centro de erudición en la legendaria biblioteca de Alejandría (eje cultural que contó con cerca de 20.000 pergaminos en papiro o lino), el mundo medieval de la Europa Occidental tuvo en las bibliotecas pertenecientes a algunos monasterios y universidades (la Universidad de Bolonia, por ejemplo) un lugar de desarrollo y preservación del patrimonio escrito e iconográfico. Los monasterios de Suso y de Yuso –situados en la localidad riojana de San Millán de la Cogolla (España) y declarados por la UNESCO, en 1997, Bienes Mundiales, Patrimonio de la Humanidad– han sido y son testimonios de este legado.

Las bibliotecas monasteriales del medioevo solían contar con una sala, denominada scriptorium, donde los monjes que oficiaban de amanuenses se encargaban del copiado manuscrito de obras clásicas y religiosas. Fue precisamente del scriptorium del monasterio de Suso, de donde salieron los primeros testimonios escritos de romance español y de eusquera, las célebres Glosas Emilianenses, escritas al margen de un texto en latín de San Agustín en el siglo XI a modo de aclaraciones realizadas por un monje. San Millán será también, tiempo después, la cuna del primer poeta de la lengua castellana, Gonzalo de Berceo.

Por su parte, el monasterio de Yuso contiene la Biblioteca, la cual conserva el mismo aspecto de finales del siglo XVIII; así, por ejemplo, ésta no tiene, intencionadamente, luz eléctrica. El archivo y la biblioteca de este monasterio están compuestos por dos cartularios, el Cartulario Galicano y el Cartulario Bulario, y más de diez mil volúmenes, siendo trescientos de éstos originales. Por la originalidad y antigüedad del conjunto compuesto por el Archivo y la Biblioteca Emilianense, más que por el número de ejemplares que lo compone, éste está considerado un patrimonio de gran valor histórico.

La importancia de los cartularios –becerros o tumbos, como también se denomina a los códices de iglesias y monasterios antiguos, grandes libros de pergamino en los que se copiaba a la letra sus privilegios y pertenencias–, radicaba en asegurar la supervivencia de unos derechos. Actualmente, importan más por su extraordinario valor histórico, ya que a través de éstos es posible analizar la evolución de las lenguas romances en sus primeros tiempos y la permanencia de algunos topónimos de una zona geográfica o la mudanza sufrida por otros al paso de los siglos.

Digitalización de la Biblioteca monástica de Yuso

El pasado 8 de noviembre, la Fundación San Millán de la Cogolla, entre cuyos objetivos se destaca «la investigación, documentación y difusión de los orígenes de la lengua castellana y la utilización de las nuevas tecnologías para la propagación y actualización del castellano en el mundo», presentó públicamente su portal en la Red: www.fsanmillan.org / www.fsanmillan.es. Es éste un portal elaborado con la colaboración de Fundación Telefónica que pretende convertirse en un referente obligado de cuanto tenga que ver con la lengua y la cultura en español.

Uno de los contenidos más novedosos e importantes del portal de la Fundación San Millán es la presencia digital de parte del fondo bibliográfico y archivístico de la Biblioteca Emilianense. En estos momentos, más de un centenar y medio de textos digitalizados se encuentra a disposición de cualquier interesado, a través de Internet.

Según comentó a Telos Félix Dones –gerente de Proyectos Sociales de la Fundación Telefónica–, «el proceso de digitalización de los primeros textos comenzó a principios del año 2002 a partir de un convenio trienal (2001-03) entre las fundaciones San Millán y Telefónica. Se trata, en algunos casos, de documentos de los siglos XII, XII y XIV referidos a la botánica, la astronomía, la religión y la literatura».

En la sección que el portal dedica a la Biblioteca (www.fsanmillan.org/biblioteca) se describe la riqueza y relevancia de sus fondos bibliográficos, junto con la historia de su evolución. En esta sección se encuentra el acceso a los documentos y la descripción del riguroso proceso de digitalización que han seguido los especialistas a cargo.

Consultada por Telos, Almudena Martínez –coordinadora general de Fundación San Millán de la Cogolla– explicó que «prácticamente los ciento cincuenta libros digitalizados se han seleccionado siguiendo los criterios de importancia histórica y rareza. En muchos casos se trata de ejemplares únicos, y representan las joyas de los diez mil textos que conforman la Biblioteca».

En opinión de Martínez, «las consultas y opiniones recibidas de profesionales de la cultura y de universitarios nos hace ver que no hemos podido estar más acertados en encarar este proyecto. El hecho de poder desde casa coger un libro y estudiarlo es algo impagable. Confiamos en que numerosas tesis y trabajos de investigación, tanto dentro como fuera de España, van a poder realizarse contando con el libre acceso a este fondo bibliográfico».

Algunos de los documentos más significativos, y también más consultados a través de la Red, de la Biblioteca Digital de San Millán son:

Colección Diplomática, conocida como Becerro Galicano. Manuscrito, siglos XII-XIII. Según el Padre Juan Bautista Olarte, experto y conservador de la Biblioteca, «se trata de un códice copiado a finales del siglo XII, que recoge donaciones, permutas, pleitos, actas de profesión monacal, privilegios pontificios o reales, etc., relativos al monasterio de San Millán y a sus dependencias. Constituye la fuente más antigua (hasta que no reaparezca el Becerro Gótico, perdido desde al menos fines del siglo XVIII) y la más abundante para la historia social y económica de Castilla y Navarra hasta el año 1100».

Repúblicas del mundo, de Jerónimo Román (1535-1597). La obra digitalizada de este polígrafo logroñés considerado como el precursor de la historia de las civilizaciones consta de tres tomos. Los volúmenes primero y tercero pertenecen a una segunda edición (Salamanca, Juan Fernández, 1595), «la más rara y buscada»; el segundo volumen es edición príncipe (Medina del Campo, 1575).

Cosmographaie Blavianae tomus I (et II-V), Ámsterdam, Guillermo J. Blaeu, ¿1623? Se trata de una obra rarísima y de gran tamaño. Según el Padre Olarte, ésta «es considerada por algunos como la más costosa en la historia del libro hasta nuestros días (…) Los mapas (que recogen toda la información geográfica disponible a principios del siglo XVII, incluidos Ortelio y Mercator) están detalladísimos, coloreados a mano, impresos en bifolios a una sola cara».

Asimismo, dentro del portal genérico de San Millán, es de destacar el Portal de la Lengua y la Cultura (www.fsanmillan.org/portallengua/portal.html), realizado bajo el auspicio de Fomento de Construcciones y Contratas, una rica herramienta para los estudiosos de la lengua castellana donde se ofrece un conjunto de informaciones y de referencias documentales aportada por las Reales Academias (de Bellas Artes de San Fernando; de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales; de Ciencias Morales y Políticas; de la Historia) y otras instituciones culturales (Instituto de España, Anaya).

En el horizonte inmediato de la Fundación San Millán de la Cogolla está, según comentara a Telos Almudena Martínez, el establecer nuevos convenios y proyectos que involucren continuar con la digitalización de la Biblioteca y pensar nuevos contenidos para el portal, como pueden ser las recreaciones virtuales de los monasterios de Yuso y de Suso.

Luis A. Albornoz

Artículo extraído del nº 55 de la revista en papel Telos

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