Hace casi diecisiete años (en enero de 1985) apareció la edición del primer número de la revista Telos, dedicada al estudio y el debate sobre las nuevas tecnologías de información y comunicación. Pionera en este campo en paralelo con muy contadas revistas internacionales, planteó desde aquellos primeros momentos un acercamiento transdisciplinar al fenómeno de la convergencia que, por entonces, apenas era un concepto minoritario que comenzaba su camino. La colección de Telos, durante doce años y medio centenar de números, constituye así un valioso tesauro de las investigaciones y los debates que acompañaron a la que hoy podemos considerar pre-historia de la Era Digital; y, al mismo tiempo, un revelador para la historia de las intuiciones y aciertos como de los tanteos y errores que acompañaron inevitablemente a un mundo que apenas alumbraba en esos primeros años.

En el primer editorial de aquella publicación, Telos fijaba su especificidad en el mercado editorial y en el panorama de las publicaciones científicas con el objetivo de “superar los enfoques particulares para abarcar la complejidad de las nuevas tecnologías, sus consecuencias económicas, globales, culturales, sociales, su impacto sobre las prácticas políticas y las relaciones internacionales”. Y anunciaba que “estas tareas cobran especial trascendencia en unos momentos en que las decisiones a adoptar, las omisiones que se produzcan incluso, marcarán inevitablemente nuestro futuro no sólo a nivel económico sino también social y hasta políticamente”. “Comunicación, Tecnología y Sociedad”, el subtítulo de nuestra publicación, resultaba ya una divisa suficientemente expresiva de los principios, pragmáticos pero humanistas, que la animaban.

Hoy, años después, tras un desarrollo y una expansión de las tecnologías de la información que nadie pudo avizorar, en el marco de transformaciones económicas y sociales aceleradas sin parangón en la historia de la humanidad, reaparece Telos en su Segunda Época en un mundo en el que la convergencia y la trascendencia de las Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación resultan ya una evidencia compartida masivamente y a nivel mundial. Pero las palabras de aquella primera edición parecen plenamente vigentes. El teletexto o el videotex, objeto del primer número como herramientas iniciales de lo que entonces era denominado como “telemática” han sido ciertamente sustituidos por tecnologías mucho más avanzadas como Internet, la televisión digital, los teléfonos móviles… Pero la necesidad de investigación experimental, sin reacciones defensivas apocalípticas aunque también sin mitificaciones ilusorias, la urgencia de estrechar la cooperación entre el mundo de la tecnología o la economía y el de la comunicación y la cultura, y los requerimientos perentorios de un nuevo consenso social sobre el desarrollo de la Sociedad de la Información “sobre el futuro de la sociedad sin más” están más vigentes que nunca. El nuevo Telos se propone así enfrentar más ampliamente estos desafíos y para ello ha reforzado un Consejo de Redacción y un plantel de corresponsales y colaboradores de primera fila, tan pluridisciplinar como plural y extendido en numerosas capitales nacionales e internacionales.

En esta línea, las hemerotecas son hoy testigo de que Telos prestó durante esos años una atención desusada entonces al panorama latinoamericano y europeo, nuestros dos más evidentes contextos de relación y cooperación internacional, aunque sin olvidar otras realidades importantes como la estadounidense. Pero lo que entonces podía parecer un cierto voluntarismo internacional se comprueba hoy más imprescindible que nunca en la era de la globalización, con todas sus complejidades y diferenciaciones económicas y culturales, con sus tendencias comunes y sus singularidades nacionales. Porque buena parte del destino de las nuevas redes es hoy ya irremediablemente regional (en la U.E., en el Mercosur, en el TLC…) y hasta mundial. El nuevo Telos se plantea pues como objetivo primordial el diálogo con esas realidades internacionales, empezando por los yacimientos de pensamiento y de experiencia de Latinoamérica y de Europa.

Pero la tecnología, Internet especialmente, ha cambiado en estos años los propios instrumentos de mediación entre las personas, los grupos y las sociedades. Y como testimonio vivo de esas mutaciones recientes, la revista Telos aparece editada en su número 1 (51) de esta Nueva Época en soporte electrónico y en la Red. Inserto en un portal Telos de comunicación, aspira así a ofrecer a sus lectores herramientas y servicios que hace apenas cuatro años no existían o resultaban penosos y que ahora permiten en cambio una adaptación máxima a las necesidades de nuestros usuarios. Trabajaremos especialmente en esta nueva dirección, aunque nuestro propósito sea complementar la edición electrónica con una edición próxima en papel que permita también conjugar la nueva comunicación con la clásica difusión de la cultura, la inminencia y flexibilidad de Internet con la cercanía y reversibilidad de la lectura de páginas impresas.

Pero este Editorial pretende servir también, funcionalmente, para un objetivo vital en nuestra nueva época: el de hacer un llamamiento a todos aquellos expertos, investigadores o profesionales de la comunicación, en su más amplio sentido social, desde las más diversas perspectivas científicas o ideológicas democráticas para una colaboración múltiple con Telos, como autores o como lectores y usuarios, que sólo con ella podrá afianzar su camino. Con las solas garantías de calidad por respeto a nuestros lectores, las páginas de Telos estarán abiertas a todos.

Artículo extraído del nº 51 de la revista en papel Telos

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Enrique Bustamante Ramírez

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Obdulio Martín Bernal