E
El futuro del audiovisual en españa: las transformaciones ante el nuevo marco europeo


Por Ramón Zallo

Este informe (1) elaborado para Fundesco por J.M. Alvarez Monzoncillo y J.L. Iwens, y publicado en la colección Sectores, es el fruto de un enorme esfuerzo de recogida de información y de elaboración a lo largo de casi cuatro años. El estudio, largamente esperado por los estudiosos del audiovisual, conoce la luz en un momento de profundo cambio de todos los subsectores del audiovisual, lo que queda registrado en la variación de cifras sectoriales entre 1989 y 91. Los autores no se han conformado con reconstruir la producción del sector en un año determinado -lo que ya hubiera sido una gran aportación- sino que han establecido la metodología para un seguimiento de su evolución en dos variables centrales: producción nacional y empleo.
A falta de datos y estadísticas oficiales o empresariales que permitieran tejer mediante agregación una historia del sector, la labor emprendida por Alvarez Monzoncillo e Iwens es totalmente pionera, de desbroce de nuevos caminos, en lo que Román Gubern denomina en su prólogo como la jungla audiovisual.
La falta de cuantificación del audiovisual invitaba tradicionalmente a la especulación y a la intuición, al mismo tiempo que emborronaba la elaboración de estrategias tanto sectoriales como empresariales. La gran virtud de este trabajo de referencia es que abre tres portillos cegados hasta ahora. En primer lugar, permite realizar estudios comparativos internacionales en el ámbito productivo, y no sólo de demandas (importaciones incluidas). En segundo lugar, ofrece un anclaje estadístico para la definición de políticas industriales del audiovisual. En tercer lugar, anima a continuar la labor investigadora en la economía del audiovisual, abordando el estudio de nuevos parámetros macro (valor añadido, la formación bruta de capital, la balanza exterior, intercambios sectoriales…); micro (evolución de costes, análisis empresariales…) y meso (estructuras empresariales, estrategias de grupos).
Aun cuando -tal y como indican los autores, quejándose del oscurantismo informativo del sector- subsisten múltiples lagunas para conocer suficientemente esta actividad económica, los datos y valoraciones de este libro permiten hablar del audiovisual como un sector industrial significativo o, para ser más precisos, como una hilera industrial que vincularía, ya sea ramas interrelacionadas desde el lado de los materiales (la electrónica de consumo) y programas (cine, vídeo, televisión), ya sea desde el lado de los equipamientos productivos y productos finales. Este enfoque industrialista es, desde luego, complementario a otras perspectivas, pero demuestra, al menos, dos cosas: la necesidad de tratamiento del mundo de las industrias culturales como un todo -cuestión Nacional de Actividades Económicas- y el carácter dominante de la lógica económica en el audiovisual.
El libro se estructura en tres partes bien definidas: la situación del sector audiovisual español, las grandes tendencias del audiovisual en Europa y las tendencias del sector audiovisual en España.


La primera parte, dedicada al sector audiovisual español, es la más novedosa e importante. Tras analizar cada rama del audiovisual se evalúa la facturación del sector -la contribución del audiovisual a la economía española- en 652.000 millones de pesetas en 1991, con un crecimiento de un 40 por ciento en el bienio 89/91, lo que indica, en una época de desaceleración general de la economía, el carácter dinámico del sector y su significativa contribución al Producto Interior Bruto (1,29 por ciento). El empleo se estimaba para 1989 en 38.458 trabajadores.
Claro que estas cifras globales son el resultado de una evolución muy desigual de las cuatro ramas de la hilera audiovisual. Mientras el vídeo conoce una caída espectacular en sus dos segmentos (videoproducción y videodistribución) y el cine un ligero crecimiento, la televisión y, sobre todo, el equipamiento audiovisual doméstico han logrado crecimientos espectaculares. Ello se refleja en la distribución porcentual de la facturación global.

Cada uno de estos ámbitos es analizado detenidamente en capítulos sucesivos con un enfoque sectorial, rico en sugerencias, y recurriendo a la hora de la cuantificación a una paciente agregación o a la estimación razonada.
En la segunda parte, dedicada al estudio de las grandes tendencias en el audiovisual europeo, se abordan en apretada síntesis los parámetros más significativos del panorama audiovisual: la rápida transformación y concentración, la evolución de los modelos de financiación del audiovisual, las evoluciones tecnológicas en curso -centradas en las redes de cable y de banda ancha, los satélites y la televisión de alta definición- y las políticas comunitarias en comunicación.
En este último aspecto, además de recogerse la historia reciente de la política europea en el audiovisual, se apuntan (pág. 200 y ss.) los problemas que la aplicación de la Directiva Televisión sin Fronteras plantea para todos los difusores españoles (restricciones en lo relativo a cortes publicitarios) o para las cadenas privadas y autonómicas (porcentaje de difusión de obras europeas y de producción propia). Asimismo, se describen sucintamente los programas tecnológicos (Race y Eureka 95) y de apoyo a la industria audiovisual (Media y Eureka Audiovisual) para acabar señalando, de modo esquemático, la doble tensión en la que se mueve la política comunitaria (la liberalización interna del audiovisual y la neoreglamentación proteccionista respecto al exterior) con unos grandes ausentes: las culturas europeas.
En la tercera parte, consagrada a las tendencias del sector audiovisual español, se interpretan en clave de diagnóstico y se proyectan en forma cualitativa los análisis de la primera parte.
Como en cualquier buen diagnóstico, se comienza por resaltar la incertidumbres. “El éxito o fracaso de Canal Plus, el futuro de la inversión publicitaria mediática, las imprevisibles consecuencias de los avances tecnológicos (..), la incierta legislación sobre subsectores con posibilidades de expansión como la televisión por cable o la televisión de baja potencia y la propia situación de la economía española en un contexto de transnacionalización económica van a incidir de forma clara sobre la industria audiovisual” (pág. 214).
Tras describir los nuevos agentes del audiovisual, los autores se detienen en el impacto que ha tenido la desregulación en la financiación del audiovisual. En el estudio se constatan los límites de la inversión publicitaria en televisión, su tendencia a compararse al ritmo general de la economía, y se traza un sombrío círculo vicioso: endeudamiento crónico televisivo (descapitalización) acompañado de una reducción considerable de la calidad de la oferta. Los difusores están resolviendo el problema en forma de fuga hacia adelante, forzando los mercados (abandono de programas divulgativos, implantación de infoshows, hegemonía de la ficción USA, argucias antizapping, segmentación…), cuando todo parece indicar que las salidas razonables a esta situación debieran ir por otros derroteros para toda Europa: replanteamiento expeditivo de los modelos de programación y financiación, y política de impulso a la producción y distribución.
En relación al futuro del cable, además de apuntar la necesidad de una regulación y una planificación que secuencie el cableado y el desarrollo a medio y largo plazo de los servicios de valor añadido e “impida la duplicación de redes o esfuerzos tecnológicos innecesarios”, se apunta como más prometedora la televisión por cable que por satélite de difusión directa. Para este último no se ha “encontrado el marco económico adecuado para su potencial desarrollo” (pág. 242), amén de las dificultades derivadas de ámbitos como la norma de transmisión, los idiomas, la programación, los costes,la publicidad o la saturación previa de la oferta televisiva. Ello se refleja en el parque de antenas. En todo caso su éxito futuro deberá esperar a la alta definición.
En suma, estamos ante un libro de consulta imprescindible que puede contribuir significativamente a racionalizar las respuesas a los retos del audiovisual.
El futuro del Audiovisual en España: las transformaciones ante el nuevo marco europeo, J.M. Alvarez Monzoncillo y J.L. Iwens, Fundesco, Madrid, 1992.

 

Artículo extraído del nº 31 de la revista en papel Telos

Ir al número Ir al número



Comentarios

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *