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Seminario de Comunicación sobre industrias de la lengua


Por María Gil Sierra

El VI Encuentro Iberoamericano de Comunicación, celebrado recientemente en Buenos Aires, se centró en el estudio de las industrias de la lengua. El aymará fue la estrella imprevista de este seminario.
El aymará, una lengua indígena que aún utilizan casi tres millones de bolivianos, es la base de un prototipo de traducción simultánea. Este sistema, el Atamiri, usa la lengua del altiplano como nexo para procesar automáticamente varios idiomas europeos -básicamente del inglés al español, francés y alemán-. Su creador es el investigador boliviano Iván Guzmán de Rojas, ingeniero y profesor de matemáticas.
En el encuentro, organizado por la Junta de Extremadura y el Ayuntamiento de Buenos Aires con el patrocinio de Fundesco, Iberia, Telefónica y el Quinto Centenario, se presentaron otros dos programas que también despertaron gran interés.

Antonio Rodríguez de las Heras, profesor de la Universidad Carlos III de Madrid y ganador del Premio Fundesco de Ensayo 1990, mostró el programa Navegar por la información que permite recuperar información de una base de datos de una manera similar a la que realiza el cerebro humano en su propia memoria.
En otra de las sesiones, el arquitecto argentino Enrique Goldstein, director del Centro de Rehabilitación por Computadora (RAC), demostró cómo un minusválido puede utilizar un ordenador dándole únicamente órdenes verbales.

INDUSTRIAS DE LA LENGUA

En el seminario, centrado en el análisis del estado actual y las prospectivas de las industrias de la lengua, aplicadas al español y portugués, participaron periodistas, lingüistas, matemáticos, políticos, informáticos, escritores, filólogos y economistas de Argentina, Chile, Uruguay, Paraguay, Brasil, Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, España, México y Estados Unidos.
La conclusión principal de las intervenciones desarrolladas a lo largo del encuentro, como las de Guzmán de Rojas, Goldstein y Rodríguez de las Heras,es que con ordenadores de uso común se pueden lograr progresos considerables y útiles para el desarrollo económico y social.
En el caso de Guzmán de Rojas, la idea surgió en 1969, cuando el investigador boliviano comenzó a analizar la lengua del altiplano desde dos puntos de vista: el de la comunicación y el lógico. Quería saber por qué alumnos de matemáticas de habla aymará de la Universidad fracasaban, sobre todo, por falta de comprensión de los textos, siendo inteligentes.

Fue entonces cuando descubrió un lenguaje artificial, que obedecía a un diseño lógico premeditado.
Con el tiempo, los estudios de Guzmán de Rojas dieron origen al proyecto de utilizar el aymará -con más de 4.000 años de antigüedad- como interlengua para un sistema informatizado de traducción simultánea.
La lengua utilizada por los indios de la región limítrofe de Bolivia y Perú permite procesar los idiomas español, inglés, alemán, francés, italiano y holandés. Su sintaxis, definida por la posición de las palabras, se presta para un uso de matrices como herramienta de diseño de algoritmos sintácticos,que son el lenguaje que entiende una computadora.
Otra característica del aymará es que es un lenguaje aglutinante, es decir, que agrega elementos al final de las palabras para dar indicaciones y explicaciones. Además, tiene una lógica muy sutil que obliga a diferenciaciones que en español no se realizan con la misma claridad.

EL SISTEMA ATAMIRI

Considerando estos rasgos, Guzmán de Rojas llegó a la conclusión de que existía la posibilidad de una representación formal para fines de computación basados en un diccionario en aymará, con sus traducciones por grupos de palabras al español y a otros idiomas. El sistema Atamiri es muy sencillo en comparación con los métodos clásicos.
En 1985 el Atamiri se utilizó en el seno de la Comisión del Canal de Panamá para traducir al español documentos técnicos y legales escritos en inglés. Este trabajo, que duró tres años, obtuvo unos resultados satisfactorios.
Sin embargo, tal y como advirtió su creador en el encuentro, todavía hay que pulir el manejo del Atamiri. En realidad, Guzmán de Rojas manifestó que tenía dos preocupaciones concretas. La primera es cómo, cuándo y dónde podrá comercializar su sistema para lograr así fondos con los que seguir trabajando en él. El investigador boliviano estimó que para poder prestar un servicio de traducción en forma masiva necesitaría una inversión de 500 ó 600 millones de pesetas.

La segunda preocupación, y muy relacionada con la anterior, es su deseo de continuar perfeccionándolo para liberarlo de las dificultades que todavía tiene. Hoy funciona bien en el campo jurídico pero presenta errores en otras áreas, por lo que precisa que se amplíe la base léxica. La traducción del inglés al español y al francés tiene buen nivel, al alemán se hace con nivel regular, y en el italiano encuentran problemas léxicos. La ambición de Guzmán de Rojas es que el sistema Atamiri llegue a alcanzar el 97 por ciento de efectividad; es decir, que sea virtualmente perfecto.

INFORMACIÓN, ORDENES Y EMOCIONES

El cúmulo de información que se produce en la actualidad llevó a Antonio R. de las Heras a hablar de un océano de información. El catedrático presentó en la reunión un programa, desarrollado por él mismo, que permite navegar por ese océano, desde múltiples puertos y hacia múltiples direcciones, manejándose con grandes masas de información escritas, sonoras y de imágenes.

El arquitecto Goldstein, quien padece una parálisis general que sólo le permite mover los músculos de la cara, demostró cómo con su desarrollo de los programas informáticos puede dirigir su propio estudio de arquitectura, incluyendo la redacción de documentos y el diseño de planos, sólo con su voz, a través de la cual da instrucciones a su ordenador.

El matemático brasileño Carlos Galeao Camacho, del Instituto de Ecodesarrollo, de San Pablo, habló sobre un nuevo sistema numérico en el que está trabajando un departamento de ese centro. Ese proyecto, capaz de sostener con mayor efectividad un programa de síntesis y reconocimiento de voz por los ordenadores, será presentado en abril y permitirá, incluso, registrar las emociones de los hablantes ante un ordenador.

VITALIDAD DEL IDIOMA

Otro punto clave en el Encuentro Iberoamericano de Comunicación fue la defensa del español, que se discutió en una mesa redonda bajo el lema “vitalidad y pureza del idioma ante las industrias de la lengua”.
Obdulio Martín Bernal, director de Comunicación de Fundesco, indicó en su intervención que el panorama no deja de ser desolador. Explicó que el idioma ha dejado de ser objeto de comunicación para convertirse en bien económico y que la lengua ha pasado a ser materia prima de soportes tecnológicos. ” Por eso, no es extraño -dijo- que el futuro del castellano se juegue en el terreno de las tecnologías de la lengua”.

Diversos lingüistas, entre ellos Francisco Marcos Marín, titular del Programa Industrias de la Lengua del V Centenario, creen ver que en España se registra un progresivo deterioro en sus manifestaciones orales y escritas. Marcos Marín manifestó que lejos de escandalizarse ante los nuevos cambios léxicos que introducen las nuevas tecnologías, pues hay que tener en cuenta que pueden darle al español impulso como lenguaje científico, siente cierto temor por ver hasta qué punto no terminará afectando a la estructura de la lengua.

El último panelista de las jornadas, Fernando Schwartz, periodista de El País, se refirió a la creciente importancia de los grupos multimedia, a los que consideró el futuro de la información. Y, aunque se autodefinió esclavo de la computadora, sostuvo que es preferible considerar la industria de la lengua sólo como un soporte de la actividad periodística o como instrumento de la eficacia.

La reunión, que fue dirigida por Tito Drago, Mario Krieger y Luis Angel Ruiz de Gopegui, contó también con una conferencia sobre el idioma como vertebrador de sociedades, pronunciada por el vicepresidente de la Junta de Extremadura, Antonio Ventura Díaz y Díaz. Además, se celebraron cinco mesas redondas y una sesión plenaria de intercambio de experiencias sobre la introducción de las nuevas tecnologías en los medios de comunicación,que fue presidida por Francisco Martínez, presidente de Fundesco.

Artículo extraído del nº 29 de la revista en papel Telos

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