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Un acercamiento estructural a la blogonovela


Por Hernán Casciari

El autor se refiere en este texto a la estructura conceptual de un flamante género literario —la blogonovela—, y aventura algunas contribuciones que este fenómeno creativo puede brindarle, en un futuro próximo, al mercado editorial, al lector y al escritor de ficciones literarias.

Hasta ayer, el esperado romance entre creación literaria e Internet sólo había dado frutos estériles. El fracaso del libro electrónico, que tanta expectación causó a finales de los años 90, y la reticencia de los narradores tradicionales a modernizar sus recursos e incorporar herramientas tecnológicas, dieron por resultado que la ficción on line haya nacido muerta. El advenimiento del formato blog, sin embargo, parece haber resucitado los engranajes de esta mixtura, con la presentación formal de un nuevo género literario.

Sin embargo, el término blogonovela invita, principalmente, a la confusión. La palabra aparece por primera vez en un diccionario sobre tecnología publicado en Portugal a finales de 2003, y su definición nos resulta pobre: «Se trata del blog que tiene estructura de novela, o de folletín periódico» ( 1). La parquedad de este planteamiento nos obliga a extendernos algo más en su desarrollo conceptual.

En términos argumentales, la blogonovela (como género literario) es una historia de largo aliento escrita en capítulos inversos ( 2), atomizados ( 3), narrados en primera persona, con una trama que ocurre en tiempo real, en donde el protagonista es consciente del formato que utiliza y en el que la realidad afecta al devenir de los acontecimientos. En términos estéticos, la blogonovela es un arte conjunto en el que predominan tres elementos que poseen idéntico valor: la escritura tradicional, el diseño multimedia y la programación informática.

Como se ve, no se trata simplemente de una obra novelada que se publica en formato weblog, porque —de serlo— no estaríamos frente a un género literario, sino en presencia de un recurso tradicional plasmado en un soporte diferente al que le dio origen.

Asumimos que la blogonovela es un género literario porque posee algunas reglas argumentales, estructurales y coyunturales estrictas que, de no cumplirse a rajatabla, convertirían la historia en un libro que se lee desde una pantalla. Y, por supuesto, la riqueza de los géneros está basada en dos elementos: la originalidad de su estructura conceptual y que ésta no sea transplantable a otra estructura similar sin una adaptación previa.

El libro del futuro

Situémonos en un futuro probable. Estamos leyendo un libro en el que el protagonista, Jack Simon, se ha pasado cinco años intentando encontrar a Emily para confesarle que es su padre. Vamos por el capítulo 15. Jack Simon llega a Inglaterra y está, por fin, a punto de hallar a su hija.

Dejamos el libro en la mesa y vamos a por un bocadillo. En la cocina encendemos la televisión y el informativo nos espanta: ha ocurrido un atentado terrorista en Londres; hay alarma mundial. Hacemos llamados, permanecemos alerta, actuamos del mismo modo que casi todo el mundo.

Por la tarde retomamos la lectura de la novela. Comenzamos por el capítulo 16. Jack Simon se dirige a la estación de trenes para ir a visitar a Emily, pero los trenes no funcionan. Ha habido un atentado terrorista en Londres y todo está paralizado. Hay manifestaciones espontáneas en las calles. La gente llora. Jack Simon se une, automatizado, al dolor. Se manifiesta. Piensa que su hija, en alguna parte, estará haciendo lo mismo. Se siente, por primera vez, unido a ella.

Dejamos de leer con un nudo en la garganta. Nos preguntamos cuántos lectores, en el mundo, irán exactamente por esta parte del libro. Necesitamos hablar con alguien, compartir la tristeza de Jack Simon. En el ángulo superior derecho de la página hay un número: el 211. Son las personas que en este momento están leyendo el mismo párrafo que nosotros. Tocamos el número con el dedo. Se abre un chat. Durante unos quince minutos conversamos con lectores de todo el planeta sobre Jack Simon, sobre el atentado en Londres, sobre cómo continuará la trama. Después seguimos leyendo el libro.

Jack Simon ha regresado a su hotel. Está triste, hipnotizado frente a la pantalla de la televisión, donde la BBC sigue dando los nombres de las víctimas mortales (tenemos audio e imágenes de lo que Jack observa en su televisor, si quisiéramos verlo). El protagonista se pregunta qué pasaría si, entre esos nombres, apareciera el de Emily, se pregunta qué sentido tendría seguir vivo. Deseamos darle ánimos. Jack Simon nos cae bien, hace una semana que leemos sus peripecias y ya es como un amigo. En el ángulo inferior izquierdo de la página hay un pequeño botón que dice: “habla con Jack”. Pulsamos con el dedo índice y accedemos a un formulario donde le damos ánimos al protagonista. Sabemos (porque ya otras veces lo hemos hecho) que mañana, o quizás más tarde, Jack Simon nos contestará.

Ahora regresemos al presente para hacernos un par de preguntas. ¿Existirá, en el mediano plazo, la posibilidad de interactuar de este modo con una historia de ficción? ¿Podrá la realidad modificar una trama, o nosotros conversar con el protagonista, o detectar cuántos lectores están leyendo el mismo párrafo que nosotros, y debatir con ellos sobre el devenir de la historia? ¿Es éste el futuro de la literatura? Definitivamente no. No es el futuro, porque esta ocurriendo ahora.

La estructura argumental de la blogonovela

El escritor chileno Edmundo Paz-Soldán daba cuenta de esta revolución literaria durante el mes de julio de 2005, en su columna semanal del diario La Tercera: «El blog amenaza con suplantar a la novela como el gran género en el que cabe de todo. Gracias a la aparición de un nuevo soporte tecnológico estamos asistiendo, en ‘tiempo real’, al nacimiento de un nuevo género literario» ( 4). La pregunta es, ¿cuáles son, entonces, las reglas básicas de este fenómeno? ¿Qué elementos provocan que estemos frente a un género literario?

Detallaremos a continuación los seis componentes esenciales de la estructura argumental en una blogonovela:

1. La blogonovela está escrita en primera persona. El único narrador debe, necesariamente, contar la historia con su propia voz, porque se trata de un género de literatura hiperrealista, muy cercano al epistolar, en el que no cabe la figura del narrador externo.

2. La trama ocurre siempre en tiempo real. Por tanto, no son válidas las extrapolaciones, ni un transcurso del devenir diferente al de la fecha de publicación. Para ponerlo claro, la trama no permite comenzar un capítulo con la frase «Seis meses después…», porque se estaría rompiendo un pacto tácito de verosimilitud temporal.

3. El protagonista se reconoce como gestor del formato. Esto es fundamental, porque si el narrador no fuese consciente de estar utilizando un weblog para contar la historia, el lector no sabría quién está enviando esta información a la Red.

4. La realidad afecta al devenir de la trama. Los personajes viven en un aquí y un ahora; por tanto, lo que ocurra realmente en su ámbito (hechos políticos, catástrofes naturales, etc.) repercute sensiblemente en el relato.

5. El protagonista “existe” fuera de la trama. Esto indica que los lectores tienen el derecho de conversar con el personaje principal desde un sistema de comentarios, y éste, eventualmente, tiene la obligación de hacerse presente y responder.

6. El autor no aparece mencionado. De hecho no existe un autor, sino hechos contados por un narrador omnisciente. Entonces, y al menos en los ámbitos ficcionales del formato en que se desarrolla la trama, no hay elemento alguno que indique que la historia no sea real ( 5).

El mercado, el lector, el escritor

Al contrario de lo que parece ser el punto fuerte del formato blog (es decir, la sencillez de su gestión), escribir una blogonovela on line es más complicado que escribir una novela en papel, hablando en este caso de la utilización puntual de recursos y herramientas.

En este género literario lo argumental (la palabra desnuda) convive en permanente fusión con otros muchos elementos que enriquecen la trama y la complementan. Los más relevantes son el audio, la imagen y el hipertexto. Por lo tanto, una blogonovela se parece más a un cuarteto de cuerdas que a un solo de guitarra, dado que en ella deben conjugarse íntimamente por lo menos cuatro oficios: el del escritor, el del diseñador gráfico, el del programador informático y el de responsable de marketing de la obra como producto final.

La idea arquetípica que tenemos del escritor tradicional nos hace ver a un ser ensimismado, encerrado en su habitación con una Olivetti de carro ancho, alejado de cualquier progreso ofimático, y concibiendo sus historias lenta, secretamente. Lo vemos llenando páginas y presentando manuscritos borroneados en las editoriales. Este tópico, ya desfasado, dará lugar a dos novedades interesantes en el ámbito creativo: 1) el nacimiento del “escritor orquesta”, y 2) la necesidad de formar equipos de trabajo sinergéticos para contar una historia literaria y que ésta tenga un público masivo.

La fuerza de la blogonovela, de aquí a unos años, no tendrá que ver tanto con un cambio argumental en las historias que se cuentan; antes bien asistiremos a una revolución literaria formal, que tiene tres aristas fundamentales: 1) el mercado editorial comenzará a estar atento a los “éxitos” on line para hacerse de nuevos valores literarios, 2) nacerá una nueva clase de lector ( 6), activo e hipertextual, mucho más participativo que el lector tradicional, y 3) surgirá una nueva camada de escritores que deberán aprender a escribir “en directo”, que deberán construir tramas con contenido multimedia, y que tendrán que hacerse un hueco entre miles de otras historias similares en el escaparate de la blogosfera, para acceder al mercado tradicional.

Entonces, el verdadero arquetipo que desaparecerá en pocos años no es el del escritor a secas, sino el del escritor fracasado que no tiene la culpa de nada; aquel que se pasa la vida quejándose de las editoriales porque rechazan sus manuscritos; ése que muere creyendo que, si le hubiesen dado la oportunidad, habría tenido mejor fortuna. Porque, por primera vez en la historia de la literatura contemporánea, todos los narradores tienen hoy las mismas veintisiete letras del alfabeto, un idéntico escaparate para darse a conocer y un público potencial de millones de personas esperando a leer algo que les cambie la vida o les entretenga la tarde. El éxito y el fracaso, por fin, tendrán que ver exclusivamente con el talento.

Bibliografía

BENEDITO, J.: Dicionário da Internet e do Telemóvel, Lisboa, Colecção Soluções, 2003.

PAZ-SOLDÁN, E.: «De blogs y literatura», Diario La Tercera, núm. 66.724, Santiago de Chile, 2005.

BORGES, J. L.: «El cuento policial», Borges Oral, Buenos Aires, Alianza Ed., 1980.

EPPLE, J. A.: «Novela fragmentada y micro-relato», Nouvelles cuentos shorts stories, México, D.F., Primer Coloquio Internacional de Minificción, 1998.

Artículo extraído del nº 65 de la revista en papel Telos

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