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Cultura y televisión, para consumo público


Por Gemma Camáñez

Editorial Gedisa. Francisco R. Pastoriza. Cultura y televisión: una relación de conflicto
Barcelona, 2003

Francisco Rodríguez Pastoriza, profesor de la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid y, desde 1997, adjunto al área de cultura de los Servicios Informativos de Televisión Española (TVE), presenta en esta obra uno de los binomios de más actualidad en los medios de comunicación: cultura y televisión.

El libro se divide en seis capítulos; el primero, una introducción a los conceptos “televisión” y “cultura” a lo largo de la historia, muestra cómo ambos se han ido entrelazando hasta poder decir que la cultura emitida por televisión es un producto cultural en sí mismo.

En la actualidad, la palabra latina cultura tiene diversas acepciones, la primera que recoge la Real Academia Española hace referencia al «conjunto de conocimientos que permite a alguien desarrollar su juicio crítico». La televisión, “medio de medios”, debe servir como vehículo de transmisión de esta forma de conocimiento, dando al telespectador la opción de elección, para así poder llegar a la “emoción cultural”. El autor nos muestra que el concepto cultura en el medio televisivo no es tan amplio, ya que la mayoría de los llamados programas culturales se suele centrar en la literatura, más concretamente en el mundo de los libros.

Televisión y cultura transnacionales

Los grandes inspiradores de los programas culturales en Europa en las últimas décadas son dos grandes comunicadores, el francés Bernard Pívot y el alemán Marcel Reich-Ranicki. Abanderados de la cultura con mayúscula, personalidades originales, objetivos y polemistas, y defensores de la cercanía con el ciudadano.

Francia es un país que apuesta por la cultura, y cómo no, por la cultura en televisión. La programación televisiva se nutre de contenidos culturales en horarios de máxima audiencia y de programas que concitan una gran fidelidad de la audiencia. Dos ejemplos: “Apostrophes” y “Bouillon de culture”, ambos presentados y dirigidos por Bernard Pívot, son programas que permanecieron en antena quince y diez años, respectivamente. El primero, un magacín cultural, realizado en directo, dedicado a la crítica literaria, era emitido cada viernes a las 21:30 horas (1975-1990); el segundo, era un informativo cultural en el que tenían cabida todo tipo de manifestaciones artísticas (1991-2001). Ambos formatos traspasaron sus fronteras, gracias a su popularidad en Francia y a la transmisión por satélite, a la vez que sirvieron como germen para adaptaciones en otros países.

“Cuarteto literario” es otro de los referentes internacionales que más ha calado en otros mercados. Calificado como tertulia literaria, su presentador, el periodista Ranicki, estaba acompañado en el plató por otros dos críticos y por un invitado que variaba semanalmente. El programa se hizo famoso por el poder de su conductor, quien podía encumbrar a un autor o lapidar su obra, y se mantuvo en antena durante trece años.

A nivel continental, en 1986 se data el primer programa cultural para la televisión europea, “Alicia”, en el que participaban diversos países, entre ellos España. Sin embargo, el ejemplo más claro de la transnacionalidad de la televisión, en este caso cultural, son los canales temáticos, entre los que se destaca la cadena franco-alemana ARTE. Esta cadena emite desde 1988, y al acuerdo inicial entre franceses y alemanes se han sumado otros países de distintas maneras, tal es el caso de España, que a través de una de las señales de Televisión Española –La 2– difunde el contenedor semanal “La noche temática” y colabora con la producción de contenidos específicos para ARTE.

España, 50 años de televisión

Coincidiendo con la llamada época de la “telebasura” y la búsqueda de una redefinición de la televisión pública, Pastoriza hace memoria de los programas culturales emitidos en la televisión española desde sus inicios.

Así, desde los orígenes del medio en 1956, con la transmisión de una actuación de Coros y Danzas de la Sección Femenina, la cultura ha tenido su presencia en el mismo, con mayor o menor fortuna. De todas maneras, el género cultural en la pantalla española no se ha trabajado como tal, sino como contenido de otros tipos de géneros, sobre todo el informativo. Años más tarde, en 1959, aparece el primer informativo cultural, “Tengo un libro en las manos”; y a partir de 1960, los contenidos culturales aparecen de forma regular en la programación: “Los libros”, “Gran teatro”, etc.

“Encuentros con las Artes y las Letras” comenzó a emitirse en 1976 y generó una revolución en el panorama televisivo de la época, promoviendo la vanguardia tanto ideológica como técnica. Su lema era ir haciendo camino, y lo llevaban hasta sus últimas consecuencias; así, por ejemplo, la escenografía se configuraba programa a programa. Su puesta en escena era sorprendente: cada sección tenía su propia personalidad, no había saludo ni despedida en cada una de ellas y, al final de su andadura, llegó a prescindir de la figura del conductor-presentador. Una secuela, “Encuentros con las Letras” perduró hasta el año 1981.

Dos formatos televisivos más llaman la atención de esos años. “A fondo”, centrado en el género de la entrevista, dedicaba cada espacio a un personaje relevante de la cultura. Y, “Tiempo de papel”, calificado como el sucesor de “Encuentros con las Artes y las Letras”.

A partir de la aparición de los nuevos operadores televisivos en España –los canales autonómicos, a mitad de los años 80, y las cadenas privadas, a principios de los años 90–, la presencia de la cultura en pantalla se resiente, debiéndose conformar con espacios reducidos y horarios marginales. “Cultura con є, es el último título al que el autor hace referencia como exponente de la cultura en Televisión Española.

La difusión de este género de contenidos, se ha visto constreñida a las cadenas públicas, principalmente de Televisión Española, aunque existen ejemplos en las cadenas regionales: “Mil paraules” y “Avisan’s quan arribi el 2000” en el Canal 33 (Cataluña); “Els llibres i la vida” en TV3 (Cataluña); Canal 9 (Valencia) emitió “El faro de Alejandría”; TVG (Galicia), “O cartafol”; y la ETB (País Vasco), “Ikusmira”. Caso aparte es Telemadrid (Madrid), ya que casi no ha emitido este tipo de programas, aunque si incluyó en las mañanas de los sábados la agenda cultural “Los cinco sentidos”.

Por último, en el caso de las cadenas privadas, cuanto mayor es el número de éstas, más bajo es el porcentaje de programas culturales; la excepción, Canal +, su formato más característico “Epílogo”.

Artículo extraído del nº 62 de la revista en papel Telos

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