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Revista número 106 - Febrero - Mayo 2017

Magazine number 106

Nombre magazine 106

Magazin nummer106

Numero pubblicazione 106

Autor/es:
Giuseppe Richeri
Tendencias y problemas en el mercado cinematográfico
Los casos de Hollywood y China
Trends and Issues in Film Market
The Cases of Hollywood and China
Hollywood e la Cina
Resumen:

Se señalan algunas de las tendencias actuales más relevantes en el mercado cinematográfico global, al tiempo que se actualizan algunos problemas emergentes que conciernen en particular a la industria del cine en Estados Unidos y China y sus alianzas.

Palabras clave:Cine, Industria cinematográfica, Audiovisual, China, EEUU, Hollywood
Abstract:

Some of the most relevant current trends in the global film market are pointed out, and some emerging issues are also analyzed, regarding in particular the film industry in the USA and China, and their alliances.

Keywords:Film, Film Industry, Audiovisual, China, USA, Hollywood

La historia de la industria audiovisual se caracteriza por la constante búsqueda de formas de distribución de los productos capaces de hacer crecer el consumo y de ampliar el mercado hacia nuevos públicos y nuevos territorios. La innovación tecnológica ha contribuido a que los productos audiovisuales sean cada vez más atractivos y accesibles y a expandir el mercado audiovisual desde las salas cinematográficas hasta la televisión y los aparatos de home video en sus diversas formas hasta la web-tv fija y móvil.

La valoración de los productos cinematográficos

El producto cinematográfico se ha considerado la parte noble de la industria audiovisual, incluso después de que la televisión entrara en casi todas las casas y se convirtiera en la principal forma de difusión de imágenes animadas. No ha sucedido lo mismo con las salas de cine, que durante mucho tiempo fueron el único lugar de acceso a las películas y desde la llegada de la televisión sufrieron el declive, en algunos casos interrumpido gracias al desarrollo de las salas multipantalla.

Tanto en Europa como en EEUU, con un mercado cinematográfico maduro, las salas cinematográficas generan una parte minoritaria de las ganancias de una película, mientras que la mayor parte proviene de las diversas formas de consumo doméstico o móvil. La sala cinematográfica, no obstante, conserva todavía hoy un papel central en la economía del cine, en especial por dos razones (Richeri, 2012): la primera es que puede generar recursos muy elevados en poco tiempo, a diferencia de las fases comerciales posteriores, cuyos ingresos se demoran en tiempos bastante más prolongados. Pero todavía más importante es que el resultado obtenido por una película en su primera semana de exhibición en las salas determina su valor de mercado en las fases comerciales sucesivas: cuanto mayor sea el número de entradas vendidas en el cine y el éxito de una película en las salas, mayor será el precio de los derechos de explotación de esa película en las formas de distribución posteriores (Vogel, 1998; Moul, 2003; De Vany, 2006). El paso de una película por las salas cinematográficas es la ocasión para detectar de hecho la actitud y el interés tanto de los espectadores como de los críticos, así como para generar, llegado el caso, una fuerte notoriedad para la película, que pueda mantenerse viva después de su paso por las salas.

Además del papel de las salas cinematográficas en la valoración de una película, hay otra característica que es necesario recordar en apoyo de nuestro análisis: la producción cinematográfica está sometida a un régimen de costes crecientes. El análisis de las tendencias de las inversiones medias anuales destinadas a la producción de una película allí donde existe una industria consolidada a esta característica, aunque sea con valores muy diversos de un país a otro. Esto se debe sobre todo al aumento de las remuneraciones de los componentes artísticos y creativos y al bajo crecimiento de su productividad (Baumol y Baumol, 1984; Creton, 1994), a lo cual se añade el crecimiento de los costes de promoción y comercialización.

La intención de este artículo es individualizar algunas tendencias relevantes en el mercado cinematográfico global y analizar algunos problemas emergentes que conciernen en particular a dos componentes fundamentales: Estados Unidos y China (Richeri, 2016).

El mercado cinematográfico mundial

El orden de magnitud de los principales indicadores que caracterizan el mercado mundial del cine es estimado anualmente por dos influyentes organizaciones: el Observatorio Europeo del Sector Audiovisual, ente de servicio público que forma parte del Consejo de Europa, y la Motion Picture Association of America (MPAA), asociación de los grandes productores cinematográficos de Estados Unidos. La tabla 1 muestra los principales indicadores del mercado cinematográfico mundial, a partir de la comparación y el cruce de los datos elaborados por ambos organismos.Cada una de estas estimaciones merecería un comentario en profundidad, pero no es el objetivo de este artículo. Baste con recordar que el cuadro general del mercado mundial presenta números positivos. En el quinquenio considerado, los referidos al crecimiento medio anual de la recaudación de las salas cinematográficas y el número de pantallas son bastante sólidos, mientras que los que dan cuenta del número de entradas vendidas y de películas producidas son positivos, pero más débiles.

Principales indicadores del mercado cinematográfico mundial

En el periodo considerado, los dos países donde se produjo el mayor crecimiento anual fueron:
- Por recaudación, China y Corea del Sur.
- Por entradas vendidas, China y México.
- Por número de pantallas, China y Rusia.
- Por número de películas producidas, India y Corea del Sur.

El principal protagonista del mercado cinematográfico mundial del periodo considerado fue China, donde la alta tasa de crecimiento se refiere a una población de 1.400 millones de personas. La atención al cine chino es por tanto muy fuerte, no tanto por razones artísticas o culturales COMO por motivos económicos y comerciales. No hay ningún festival de cine en Occidente que no dedique una convención, una jornada de estudio o una sesión especial al cine chino, para reflexionar sobre cómo entrar en ese mercado y sobre las oportunidades y restricciones existentes.

Comparación con el mercado europeo

Nuestra atención se circunscribe, como ya se ha dicho, a las relaciones entre la industria cinematográfica de Estados Unidos y China, pero mostramos antes un cuadro más amplio del mercado cinematográfico global que abarca también a Europa.

El conjunto de los tres mercados (EEUU/Canadá, Europa y China) en 2015 representó el 68,4 por ciento de las recaudaciones de las salas cinematográficas, el 48,5 por ciento de los ingresos, el 70 por ciento de las pantallas de cine y el 38 por ciento de las películas producidas en el mundo (EAO, 2016; MPAA, 2016). No obstante, solamente hay que añadir algún otro dato para poner en evidencia el principal desequilibrio que caracteriza al mercado del cine mundial y en particular a las relaciones entre las tres regiones de las que nos ocupamos. Se trata de un desequilibrio que crea problemas relevantes, no solo económicos sino también políticos y culturales, de los que hablaremos posteriormente.

El primer dato que hay que subrayar es el peso de EEUU/Canadá en el mercado mundial: en 2015 el mercado interior de esta área representó casi una tercera parte del mercado cinematográfico mundial y fue netamente superior a los mercados europeo y chino (ver tabla 2).

ganancias de las salas de cine en Estados Unidos, Canadá, Europa y China en 2015

Se trata de una primacía que Estados Unidos mantiene desde hace mucho tiempo, cuyos orígenes y factores determinantes han sido analizados ampliamente por diversos autores (Guback, 1969; Thompson, 1985; McDonald y Wasko, 2008). Esto resulta más evidente aún cuando se observa la posición ocupada por la industria cinematográfica estadounidense a escala internacional y en particular en los mercados cinematográficos europeo y chino.

En Europa, las películas importadas de EEUU ocupan desde hace mucho tiempo una cuota del mercado cinematográfico netamente superior al 50 por ciento; en los últimos años (2014 y 2015), la cuota estadounidense fue respectivamente del 63 y del 64 por ciento (EAO, 2015 y 2016).

En China, la cuota de las películas de importación -en su gran mayoría procedentes de Hollywood- aumentó notablemente a partir de 2001, como consecuencia del ingreso del país en la Organización Mundial del Comercio (OMC), del que hablaremos más adelante. Aquí el nivel más alto de las importaciones se alcanzó en 2012, con una cuota superior al 50 por ciento, que en años sucesivos se redimensionó para pasar en 2014 y 2015 al 45,5 y al 38,5 por ciento, respectivamente (EAO, 2015 y 2016).

En 2015, en China, entre los veinte primeros filmes por número de entradas vendidas, nueve eran producciones o coproducciones de sociedades estadounidenses, entre las cuales destacaban Universal, Walt Disney y Paramount (EAO, 2016).

EEUU y el mercado cinematográfico mundial

Históricamente, el crecimiento tendencial de los costes de producción se manifestaba, de un modo más sorprendente que en otros lugares, en EEUU y en particular en Hollywood, donde desde hace años el mercado nacional ya no está en posición de generar ingresos suficientes para amortizar las inversiones de gran parte de sus películas. Resultaba necesario, por tanto, consolidar los resultados comerciales alcanzados en muchos países, sobre todo en Europa, y conquistar nuevos mercados de grandes dimensiones. La industria hollywoodiense siempre ha tenido un fuerte impulso hacia el mercado internacional, con apoyo directo del Estado (Jarvie, 1990; Trumpbour, 2002).

En el periodo de la Guerra Fría, la razón predominante era de naturaleza política. En los años más recientes, no obstante, fueron también razones de orden económico las que impulsaron al Gobierno estadounidense a reforzar esta estrategia. De hecho, las películas y los contenidos televisivos, además de promover el american way of life en el mundo y de jugar un papel relevante en la consolidación del soft power estadounidense (Nye, 1990), se han convertido en un sector cada vez más importante del comercio internacional del país. En 2014 las exportaciones del sector alcanzaron los 16.300 millones de dólares frente a los 3.200 millones de las importaciones, con un superávit comercial superior a los 13.000 millones (MPAA, 2016).

La contracción del mercado interno. Además, en los últimos años diversos problemas han obligado a la industria cinematográfica estadounidense no solo a mantener la cuota de mercado conquistada en el mundo, sino a aumentarla todavía más, encontrando nuevos mercados capaces de generar recursos nuevos y considerables junto a perspectivas de crecimiento prometedoras.

El principal problema lo representan las fuertes señales de estancamiento del mercado cinematográfico interno, que en algunos casos no depende de las variaciones cíclicas sino de cambios estructurales.

Durante el periodo entre 2010 y 2015, los ingresos de las salas cinematográficas descendieron un 1,5 por ciento (pasando de 1.340 a 1.320 millones) y los ingresos anuales per cápita pasaron del 4,1 al 3,8, mientras que las recaudaciones de taquilla registraron un crecimiento anual muy tímido, pasando en los seis años estudiados de 10.600 a 11.100 millones de dólares (+4,7 por ciento) (MPAA, 2016). Se trata de datos resumidos que ponen en evidencia cómo en los últimos años, ante un ciclo económico positivo, EEUU registró claras señales de estancamiento o regresión del mercado cinematográfico. Ya se ha señalado que en el periodo estudiado la única variable en el crecimiento, aunque muy limitada, fue la relativa a la recaudación por taquilla; un resultado debido al aumento del 6,8 por ciento del precio medio de la entrada, que vino a compensar la disminución de los ingresos.

Pero aumentar el precio de la entrada para contrarrestar la disminución del número de entradas vendidas es una operación que ofrece márgenes de intervención muy reducidos, porque es evidente que, más allá de un cierto nivel, el impacto sobre la afluencia del público es negativo.

Por otra parte, se considera que la contracción tendencial de los ingresos no es un factor coyuntural, sino el efecto de un cambio estructural de las prácticas de consumo de contenidos audiovisuales y, en particular, de películas de cine. La creciente presencia en los hogares de los medios de acceso a través de la web a contenidos audiovisuales bajo demanda, la mejora de su calidad y la potenciación de las redes de transmisión de Banda Ancha (broadband) son algunos de los elementos que amenazan con trasformar el estancamiento actual en un lento pero sensible redimensionamiento del público de las salas cinematográficas en EEUU, pero no solo allí.

Incidencia del acceso al cine por Internet. Desde este punto de vista, un dato significativo se refiere a la penetración de los instrumentos de video-streaming empleados para acceder desde el hogar por Internet a contenidos cinematográficos (y otros).

Los datos elaborados por la Motion Picture Association of America (2016) clasifican la población estadounidense en cuatro categorías, dos de las cuales no tienen ninguna influencia en el mercado cinematográfico: las personas que nunca van al cine (31 por ciento) y aquellas que acuden en raras ocasiones (10 por ciento). Las otras dos categorías están constituidas por consumidores ‘débiles', que van al cine menos de una vez al mes (49 por ciento) y la de los considerados ‘fuertes', que van una o más veces al mes (10 por ciento). Los ‘débiles' generan el 49 por ciento de los ingresos y los ‘fuertes' otro tanto, aun siendo mucho menos numerosos; mientras que quienes van al cine en raras ocasiones generan el 2 por ciento.

El 62 por ciento de los consumidores ‘fuertes' y el 54 por ciento de los ‘débiles' disponen de uno o más instrumentos de video-streaming (MPAA, 2016). Esta condición favorece el consumo doméstico de cine e incide negativamente en la afluencia a las salas cinematográficas; pero se trata de una condición que tiende a reforzarse por diversas razones, entre ellas:
- La penetración doméstica de estos instrumentos todavía tiene márgenes de crecimiento.
- Las tarifas de los servicios de vídeo bajo demanda tienden a disminuir con el crecimiento de la competencia.
- Las condiciones técnicas del acceso y el consumo doméstico de contenidos audiovisuales (conexiones de Banda Ultraancha, transmisiones en superalta definición, televisores, home cinema y otros) con tendencia a mejorar.

Los costes de la promoción del cine. Es sabido que en el mercado estadounidense los recursos generados por las salas de cine representan actualmente, en promedio, solo el 25-30 por ciento de la recaudación de una película. Entonces, ¿por qué preocuparse tanto por el destino de las salas?

Antes hemos recordado la importancia que para la industria cinematográfica tiene el paso de una película por las salas cinematográficas, pero es consecuencia también de un dato empírico: la mayor parte de las inversiones en publicidad y comercialización se concentran en el periodo precedente a la presentación de la película en las salas y en las dos o tres semanas posteriores (Vogel, 1998). En el caso de los filmes producidos en Hollywood, esa inversión es de decenas de millones de dólares. La fuerte promoción del filme en esta fase aumenta enormemente su notoriedad y produce una mayor afluencia de público (Mingant, Tirtaine y Augros, 2015), con los efectos deseados sobre la recaudación de taquilla y sobre la rentabilidad de las posteriores opciones de explotación.

Desde hace unos años las grandes empresas cinematográficas hollywoodienses han adoptado un modelo productivo que responde mejor a la necesidad de reforzar su posición en el mercado nacional y sobre todo internacional: se trata de concentrar grandes inversiones para la producción, la distribución y la comercialización de un número limitado de películas, las denominadas blockbuster (grandes éxitos de taquilla), concebidas para conquistar los primeros puestos dondequiera que puedan sin restricciones.

Según las estimaciones indicadas en un documento oficial de la Administración estadounidense en 2013 (O'Connor y Armstrong, 2015), la inversión media por blockbuster en 2013 fue de 150 millones de dólares y la dedicada a su promoción fue de 50 millones de dólares, mientras que en 1996 la inversión media era de 60 millones para la producción y de 23 millones para la promoción.

El recorrido que ha llevado a esta situación ya ha sido estudiado (Cucco, 2009) y no es cuestión de retomarlo ahora pero es importante señalar dos hechos: el primero es el constante crecimiento de los costes de producción y comercialización, del que ya hemos hablado; el segundo es que las condiciones para el éxito económico de estos filmes pueden ser garantizadas únicamente por los resultados obtenidos a escala internacional, dado que el mercado nacional por sí solo no es capaz de garantizar la rentabilidad o el retorno de las inversiones.

Hasta ahora, solamente China ha intentado producir películas blockbuster con inversiones superiores a los 100 millones de dólares; pero este país, como ya hemos visto, tiene un gran mercado cinematográfico interno en expansión y, como se verá, ha puesto barreras que limitan la entrada de películas extranjeras en el país, al tiempo que aspira a conquistar un papel relevante en el mercado internacional.

Por tanto, sin una posición de fuerza en el mercado internacional, la industria cinematográfica estadounidense se desmoronaría, con efectos negativos no solo en el plano económico sino también para el propio país, en los planos político y cultural (soft power). Para Hollywood resulta, por tanto, un imperativo no solo defender las conquistas alcanzadas a escala internacional, sino ampliarlas. Llegados a este punto, se plantea el problema de comprender cuáles son las regiones del mundo que ofrecen las mejores condiciones para resolver este problema.

Nichos de mercado. Tradicionalmente, Europa ha sido el terreno de conquista privilegiado del cine estadounidense, aunque en algunas épocas históricas determinados países, como Francia e Italia, han intentado contrarrestar la fuerte presencia del cine del otro lado del Atlántico. No obstante, en los años recientes el cine estadounidense ha alcanzado un control de cuotas de mercado muy relevantes, como ya se ha dicho. Por otra parte, las perspectivas del mercado europeo no son brillantes y no ofrecen márgenes de una mayor expansión al cine estadounidense. Además, desde hace unos años existe un compromiso político muy preciso de los distintos Estados miembros de la UE para evitar que tal cosa suceda.

Mucho más prometedora que Europa es China, donde el mercado cinematográfico interno ha registrado en los últimos años tasas de crecimiento imprevisibles. China se ha convertido de hecho en el segundo mercado cinematográfico mundial y según muchas previsiones está en condiciones de convertirse pronto en el primero, por delante de EEUU. China podría, por tanto, ofrecer algunas soluciones a los problemas de la industria cinematográfica estadounidense, pero las condiciones de penetración en ese mercado, como veremos, parecen complejas por ahora. Veamos algunos aspectos que parecen relevantes para analizar la situación creada en los últimos años en China en el campo del cine.

China, la protección del mercado interno, la conquista del mercado internacional

Como se ha dicho, el mercado cinematográfico chino experimenta desde hace algunos años una fuerte expansión; tan solo en el curso de 2016 ha sufrido una desaceleración, aunque manteniendo tasas de crecimiento muy elevadas.

Las tendencias más significativas de los últimos años están bien representadas por algunos datos. De 2010 a 2015 la recaudación de las salas cinematográficas creció un 350 por ciento, pasando de 1.500 millones a 6.800 millones de dólares. En el mismo periodo, los ingresos crecieron de 290 millones a 1.260 mil millones (+339 por ciento) y el número de pantallas pasó de 6.253 a 31.627 (+400 por ciento) (EAO, 2015 y 2016).

Motivos del crecimiento del mercado cinematográfico chino. En la base de este crecimiento sin precedentes del mercado cinematográfico chino hay diversos elementos, entre ellos tres especialmente importantes. El primero es el ingreso de China en la Organización Mundial del Comercio (OMC), lo que ha obligado al país a abrir progresivamente sus fronteras a empresas, productos y servicios extranjeros, entre ellos algunos productos mediáticos, como el cine y la música grabada.

La lentitud con que se produjo esta apertura llevó a EEUU y otros países a reclamar a China el cumplimiento de sus propios compromisos, y solo después del largo procedimiento previsto en las normas de la OMC, que se prolongaron desde 2007 hasta 2010, algunos de los incumplimientos chinos fueron reconocidos y China alcanzó posteriormente un acuerdo del que hablaremos más adelante.

El segundo elemento es la creciente atención del Gobierno chino al papel de las industrias culturales y creativas, en particular la del audiovisual, para reforzar y cualificar el desarrollo económico (Kean, 2011). A partir de 2008, las iniciativas del Gobierno en apoyo de las industrias del cine, la televisión y los dibujos animados adquirieron un valor estratégico, favoreciendo en particular la multiplicación de los centros de formación y producción. La intención era provocar un salto adelante en todo el sector de la industria audiovisual para responder a la creciente demanda del mercado interno, pero también para entrar de manera estable en el mercado internacional.

Este último aspecto estaba reforzado por dos tipos de interés político. Uno era el de cualificar las exportaciones logrando vender productos de la industria cultural, fruto del trabajo artístico e intelectual, destinados a un público internacional más exigente. Esto era necesario también dada la imagen deteriorada de la industria china debido a las exportaciones masivas de productos manufacturados de baja calidad. El otro interés estaba relacionado con la estrategia del soft power (poder blando), que en aquellos años se había convertido en uno de los principales vectores de la política exterior china. Era el deseo, cuando no la necesidad, de construir una imagen política, social y cultural nueva y atractiva de China en el ámbito internacional; y era también la voluntad de convertirse en actores del debate internacional frente a la opinión pública, sobre todo occidental, y fuera de los restringidos ambientes políticos e institucionales.

El tercer elemento que ha llevado al extraordinario crecimiento de la industria cinematográfica china fue la necesidad de reforzar la cohesión social y reavivar la identidad colectiva, dificultada por el creciente individualismo implícito en la sociedad de consumo que floreció en el país hace unos años. Para reforzar la ideología política, ampliamente compartida a nivel popular pero debilitada entre la clase media de reciente formación, se recuperaron muchos elementos de la historia, la cultura y la tradición chinas. Se revalorizaron, por ejemplo, el espíritu de la filosofía confuciana y la literatura de siglos pasados, profundamente enraizados en la historia milenaria del país y que la Revolución Cultural de las décadas de 1960 y 1970 había marginado. Desde esta perspectiva, el cine se ha convertido, junto con la televisión, en un vehículo muy atractivo y extendido, con capacidad para favorecer la renovación.

También otros factores contribuyeron al desarrollo del mercado cinematográfico en el periodo considerado; por ejemplo, el aumento de la renta media per cápita y de los flujos de traslado de los habitantes del campo a la ciudad, que han mantenido un ritmo sostenido.

El interés de EEUU por el mercado chino

El interés de EEUU por el mercado cinematográfico chino se debe al hecho de que sus perspectivas de crecimiento se consideran extraordinarias, por diversas razones. En primer lugar, se prevé que la apertura de nuevas salas cinematográficas en China continúe con porcentajes anuales elevados. El segundo elemento se refiere al consumo medio per cápita del cine, que en China sigue siendo muy bajo con respecto a otros países (en 2014 era del 0,6 y en 2015 del 0,9). En este ámbito se prevé un ciclo expansivo muy prolongado, debido a varios factores, como la reducción de la piratería on line y off line, la creciente producción de blockbuster chinos, la progresiva apertura del mercado a las películas importadas (entre las cuales seguirán dominando los blockbuster estadounidenses) y la mejora de las técnicas de promoción y comercialización del cine.

Para comprender los tiempos y modos del boom chino en el campo del cine es necesario, no obstante, poner en evidencia los efectos producidos por el ingreso de China en la Organización Mundial del Comercio (OMC), que tuvo lugar en 2001. La consecuencia ha sido relevante también en el mercado cinematográfico porque, entre otras cosas, ha determinado una mayor apertura a las películas producidas en el extranjero, reforzada ulteriormente por el Memorandum of Understanding firmado con Estados Unidos en 2012, del que hablaremos.

China, EEUU y la OMC

Al pasar a formar parte del Organización Mundial del Comercio, China se comprometió a hacer más abierto y competitivo su mercado en diversos sectores de los medios. En particular, la distribución y la oferta al público de películas en las salas de cine, productos de home video, música grabada y ediciones impresas y electrónicas deben llevarse a cabo sobre una base competitiva. Según los acuerdos, las empresas extranjeras, además, deberían poder operar directamente en el mercado chino en igualdad de condiciones y en competencia con las empresas nacionales públicas y privadas (Richeri, 2013).

En 2007, EEUU, seguido por otros países (entre ellos Australia, Japón y la Unión Europea) presentó una protesta ante la OMC denunciando algunos incumplimientos de estos acuerdos por parte de China. Después de un largo y complejo procedimiento, el grupo de expertos encargados de verificar la situación reconoció que en algunos casos China no había respetado los compromisos de 2001 y que las acusaciones de EEUU y otros eran en parte ciertas.

Los compromisos del acuerdo. En 2010 llegó a China la solicitud oficial de la OMC para aplicar los acuerdos que hasta entonces no se estaban respetando. Un año después, China comunicó a la OMC que se habían adoptado algunas medidas y que otras eran más complejas y por tanto podrían requerir más tiempo. Pero el descontento de EEUU se resolvió, de acuerdo con el procedimiento de la OMC, en un encuentro bilateral con China, del que surgió en 2012 un Memorandum of Understanding (OMC, 2012) que establecía algunas decisiones de gran relieve, válidas no solo para EEUU sino también para todos los países extranjeros que deseaban acudir al mercado chino. En síntesis, se trata de los puntos siguientes:

- China permite la importación de al menos catorce películas al año de formato avanzado (como las películas en 3D y en formato IMAX), que se añaden a las veinte películas extranjeras ya importadas anualmente. La norma que permite a los productores extranjeros de estas veinte películas recaudar un porcentaje del box office generado en China se a también para las ulteriores catorce películas (cada año se pueden importar en China otras 34 películas de otros países que, sin embargo, no generan recursos para el titular de los derechos, además del precio de venta, pero se trata normalmente de películas que tienen un bajo valor comercial).

- China está de acuerdo en que el productor de una película importada perciba el 25 por ciento de la recaudación (anteriormente era el 13 por ciento), mientras las tasas (el Estado retiene un 8,5 por ciento de la parte de la recaudación de taquilla, que se queda en China) y los otros costes corren a cargo del socio chino (distribuidores, gestores de salas).

- Se a que toda empresa china (pública o privada) puede solicitar la licencia para distribuir en China películas importadas; la licencia no se concederá de modo discrecional o discriminatorio, sino sobre la base de criterios industriales.

- Después de cinco años desde la entrada en vigor del acuerdo, China y EEUU retomarán las consultas para mejorar los acuerdos.

Después de la firma del acuerdo, EEUU declaró que se trataba de un progreso significativo, pero no de la resolución final. De hecho, Estados Unidos desea alcanzar varios objetivos sugeridos, al menos en parte, por el poderoso lobby de la MPAA, que en esta partida ha desempeñado la función de consultora del Gobierno.

Los objetivos principales del plan estadounidense no son una novedad, sino que representan una constante en la política exterior, válida también para otras áreas del mundo como la Unión Europea. En nuestro caso se trata de:
- Aumentar lo más posible la circulación de las películas estadounidenses, liberándolas de barreras, filtros y otros impedimentos políticos, culturales y comerciales.
- Crear las condiciones para que las empresas y los capitales extranjeros, es decir estadounidenses, activos en el campo del mercado cinematográfico (especialmente producción y distribución) puedan operar libremente en China en competencia con las empresas públicas y privadas chinas.

El filtro de la SAPPRFT. El filtro más fuerte y más difícil de superar para las películas extranjeras es el ejercido por la SAPPRFT (State Administration of Press, Publication, Radio, Film and Television, anteriormente SARFT). De hecho, el país asiático se reserva el derecho de anular la licencia de importación a las películas que, en suma, sean consideradas contrarias a los valores éticos, sociales y culturales de la sociedad china (en particular para los jóvenes y la familia), aquellas que amenacen a la seguridad del Estado, que den una visión distorsionada de la historia, la cultura y las instituciones chinas, etc.

Se trata de un filtro que hasta ahora ha sido difícil de superar y que será reforzado con la aplicación de la nueva ley sobre el cine, que entrará en vigor en marzo de 2017 (Schwankert, 2016). Recordemos que durante mucho tiempo en China gran parte de la cultura occidental fue considerada ‘contaminación espiritual' y Hollywood era mirada con sospecha porque sus películas eran un instrumento del poder blando estadounidense.

La censura, por otra parte, es considerada en China un instrumento legítimo de protección contra el imperialismo de Hollywood, si bien la función ‘política' ejercida por el cine hollywoodiense en el extranjero no es denunciada solo en China, sino que durante mucho tiempo ha sido criticada también por numerosos estudiosos americanos y europeos (Gubak, 1969; Schiller, 1969; Mingant, 2010; Elwood, 2012) y explica el motivo por el que la diplomacia estadounidense ha desarrollado siempre una acción de apoyo a la libre circulación del cine estadounidense en el mundo. El caso de la denuncia a la OMC constituye un ejemplo de ello.

Desde hace tiempo, no obstante, el mercado cinematográfico chino se ha vuelto tan importante para los productores de Hollywood que, según muchos observadores, para superar el filtro de la SAPPRFT algunos de ellos están dispuestos a cambiar parte del guion original de sus películas, para ‘no ofender' o incluso para ‘complacer' a las autoridades chinas, un comportamiento considerado necesario para obtener así vía libre para la conquista del mercado cinematográfico más prometedor del mundo.

Que China represente para el cine estadounidense un mercado ya indispensable lo demuestra también el hecho de que muchas películas hollywoodienses han recaudado en los últimos años más en China que en EEUU. En la tabla 3 se muestran algunos ejemplos significativos de ello.

Taquilla de las películas en Estados Unidos y China (en millones de dólares estadounidenses))

China-EEUU: el papel estratégico de las coproducciones y de las adquisiciones industriales

Hay dos aspectos muy representativos de la estrategia recíproca de aproximación, pero también de los problemas abiertos entre las empresas del sector cinematográfico chinas y estadounidenses. El primero de ellos se refiere a la importancia adquirida por las coproducciones, mientras que el segundo tiene que ver con el creciente número de empresas chinas que invierten en el mercado estadounidense y, de manera simétrica, de las empresas estadounidenses que lo hacen en el mercado chino, aunque estas actúan con menos libertad, debido a las mayores restricciones a las que están sometidas las empresas extranjeras en China.

Coproducciones: interdependencia mutua. Por lo que respecta a las coproducciones, ya hemos recordado que se trata de una práctica difusa en el tiempo, especialmente entre las empresas cinematográficas chinas y las de Hong Kong y Taiwán, además de las de los países asiáticos y europeos. Pero lo que nos interesa son las relaciones entre empresas chinas y estadounidenses.

Pese a las diversas acciones llevadas a cabo para contener la presión del cine hollywoodiense sobre el mercado cinematográfico interno (cuotas, filtros, etc.), China necesita a Hollywood al menos por dos razones:
- La primera es que los blockbuster estadounidenses representan un motor importante para el crecimiento de los ingresos y recaudaciones del cine y, por tanto, para el conjunto de la industria cinematográfica china, aunque al mismo tiempo China quiere evitar que las películas estadounidenses tengan contenidos críticos, hostiles, destinados a dar una imagen negativa del país y, asimismo, asegurarse de que las películas estadounidenses respetan las reglas contra la promoción de la violencia, la pornografía, la corrupción y otras.
- La segunda razón por la que China necesita a Hollywood es porque los chinos quieren aprender a producir un cine capaz de conquistar un espacio en el mercado global; no solo por motivos económicos, sino especialmente por motivos políticos, que se resumen en la necesidad de aumentar el soft power del país en todo el mundo.

A su vez, las empresas de Hollywood también necesitan a China porque, como ya se ha dicho, se trata del único mercado de dimensión relevante que tiene una perspectiva de crecimiento prolongada y capaz de ofrecer los recursos, cada vez más necesarios, para hacer cuadrar sus presupuestos. Al mismo tiempo, el Gobierno estadounidense está interesado en provocar una mayor apertura del mercado chino, no solo para ayudar a sus propias empresas, sino también para poder a su vez ejercer en aquel país su propio soft power.

Para responder a estas exigencias sin hacer que prevalezcan (al menos hasta la fecha) los aspectos contradictorios, ambos países han seguido dos caminos, como son, por una parte, el aumento del número de películas realizadas en coproducción por socios chinos y estadounidenses y, por otra, el desarrollo de las inversiones en la industria cinematográfica de empresas chinas en EEUU y de empresas estadounidenses en China.

Ventajas e inconvenientes de las coproducciones para EEUU. Las películas coproducidas en China tienen determinadas ventajas y determinados límites para ambos socios. Mencionemos los dos ejemplos que parecen más evidentes. Las ventajas para los coproductores estadounidenses son las siguientes:
- Las películas coproducidas no entran en el techo de las 34 películas que pueden ser importadas cada año en China, sino que se consideran productos chinos. No son, por tanto, penalizadas tampoco por las otras normas relativas a las películas importadas, como el hecho de que tres cuartas partes de las proyecciones en salas deban reservarse para películas chinas y al menos un 50 por ciento de la recaudación de taquilla deba obtenerse con películas chinas.
- La parte de la taquilla destinada al coproductor extranjero puede superar el techo del 25 por ciento, límite que, en cambio, las películas importadas sí deben respetar.

Los inconvenientes son:
- Las películas coproducidas deben pasar por el control de varias instituciones (Peng, 2015) antes y después de su realización, con el riesgo de tener que aceptar mediaciones sobre los contenidos, que deben adaptarse a las exigencias políticas, sociales y culturales de las instituciones chinas para, en última instancia, no obtener de todos modos el permiso de exhibición en las salas cinematográficas.
- Las películas coproducidas deben respetar en cierta medida la ‘identidad cultural china', los cánones y las referencias culturales, cosa que no ayuda a las películas a afrontar posteriormente el mercado mundial.

Ventajas e inconvenientes de las coproducciones para China. Para China, las ventajas que pueden derivarse de las coproducciones son, sobre todo:
- El hecho de atraer know-how y capacidad profesional de alto nivel, que permite mejorar la calidad de las películas y ofrece la oportunidad de aprender a gestionar diversos aspectos organizativos: de los seguros a la comercialización, de la gestión financiera a la del copyright, de los asuntos jurídicos a otros (Keane, 2013).
- La posibilidad de acceder más fácilmente al mercado internacional, que los socios estadounidenses conocen mejor y respecto al cual disponen de instrumentos más adecuados.

Las principales desventajas para China son:
- El hecho de que para realizar películas que deben afrontar con éxito el mercado mundial es necesario renunciar a contenidos demasiados relacionados con la cultura nacional y las funciones políticas y sociales que las instituciones intentan imponer a la industria cinematográfica. De hecho, las decisiones que condicionan una coproducción internacional dependen sobre todo de las ventajas económicas, del menor riesgo y de la posibilidad de acceder a un mercado más grande que los dos mercados nacionales por separado. Este último punto impone la elección de historias capaces de atraer a un público transnacional, corriendo el riesgo de ser menos adecuado para atraer al público chino.
- El incremento de las coproducciones chino-estadounidenses está sustrayendo recursos y atención a coproducciones con otros socios occidentales con los que en los últimos años China ha establecido acuerdos, como Canadá, Francia, Alemania e Italia. La industria cinematográfica de estos países tiene pocas posibilidades de ayudar a la industria china a conquistar posiciones en el mercado mundial, pero podría ofrecerle un enfoque más sensible, más atento a los aspectos artísticos y culturales de las películas y a su función social.

Este dato representa en síntesis el papel que las coproducciones internacionales están desempeñando en el mercado cinematográfico chino. Un estudio realizado por la Universidad de Queensland (Australia) ofrece un análisis inteligente y rico en información sobre este tema (Peng, 2015) y revela, entre otras cosas, que en los últimos años las coproducciones internacionales representaron entre el 10 y el 20 por ciento de las películas realizadas en China y generaron entre el 50 y el 80 por ciento de la recaudación de taquilla. En dicho estudio se afirma también que las mismas coproducciones no tuvieron el mismo éxito en el mercado internacional, excepto en algunos casos. El autor afirma que este modelo de coproducción «[...] es una ventaja para la integración de los distintos estilos de producción y la promoción de la cultura china. Los cineastas estadounidenses intentan utilizar la llave de la coproducción para abrir el mercado chino, mientras que China intenta utilizar esta llave para abrir el mercado mundial. No obstante, las enormes diferencias en los mercados de la industria cinematográfica, cultura empresarial e idioma siguen planteando grandes desafíos para el éxito de la colaboración entre el gigante cinematográfico occidental y la naciente potencia oriental» (Peng, 2015).

Ejemplos de adquisiciones industriales

Las iniciativas de las empresas chinas en el mercado cinematográfico de Estados Unidos y de las empresas estadounidenses en el mercado cinematográfico chino son más complejas de interpretar, también porque requieren un análisis de los aspectos financieros y jurídicos que no abordaremos aquí. Nos limitaremos a citar algunos casos emblemáticos que afectan a ambas partes.

Dalia Wanda Group. En el terreno chino, el caso más notable es el del Dalia Wanda Group, una sociedad privada que opera en diversos sectores, desde el inmobiliario hasta el turístico, los deportes y la industria cultural. Wanda controla una cadena de 500 salas cinematográficas en China, la más grande del país, y entre 2012 y 2016 invirtió en el cine estadounidense más de 6.000 millones de dólares.

En 2012 Wanda compró por 2.600 millones de dólares la AMC Entertainment Holding, la segunda cadena de salas cinematográficas de EEUU, que controla 385 salas y miles de pantallas, y el 17 por ciento de la recaudación de taquilla estadounidense. La AMC, con la posterior adquisición de la cadena cinematográfica Carmike Cinema, se ha convertido por tanto en líder estadounidense del sector.

Además, en 2015 el Wanda Group compró Odeon, la mayor cadena de salas cinematográficas de Europa, que tiene 2.236 pantallas dispersas en siete países. Todo esto convierte a Wanda Group en el mayor gestor de salas cinematográficas del mundo. La misma sociedad ha invertido también en la producción cinematográfica y en 2016 compró en EEUU la empresa Legendary Entertainment, con una inversión de 3.500 millones de dólares. El caso de Wanda constituye por tanto un ejemplo significativo, al que pueden añadirse otros en el campo del cine y, más en general, de los medios de comunicación, el entretenimiento e Internet.

De hecho, en junio de 2016, el diario Financial Times publicaba el artículo ‘Chinese Investors Flood into Hollywood' (‘Los inversores chinos inundan Hollywood'), donde se enumeraban varios ejemplos de empresas chinas que en los últimos años han invertido en la producción, distribución y exhibición cinematográfica en EEUU (Garrahan y Sender, 2016).

Warner Bros y Walt Disney. En el terreno estadounidense, las iniciativas en China han sido hasta la fecha más cautas, dado que para las empresas extranjeras siguen existiendo restricciones importantes, como la obligación de tener un socio chino mayoritario. Además, en algunos casos las normas todavía no están bien definidas y ofrecen márgenes de discrecionalidad a las autoridades locales que en ocasiones adoptan decisiones imprevistas.

No obstante, algunas grandes empresas hollywoodienses han realizado inversiones en China de dimensiones también relevantes. Los dos casos más destacados son los de Warner Bros y Walt Disney. La primera invirtió 50 millones de dólares para fundar en 2015 Flagship Entertainment junto con China Media Capital, socio mayoritario. La nueva empresa opera en el campo de la producción de blockbuster y ha programado la producción de doce películas.

Walt Disney ha hecho una inversión bastante más grande en el campo del entretenimiento: ha creado, junto con un socio chino mayoritario, un parque temático cerca de Shanghai, que gestionará directamente y en el que ha invertido 5.500 millones de dólares. Esta iniciativa tendrá una función relevante también en la promoción de las películas de Walt Disney en China y constituirá un trampolín para iniciar también actividades en el campo de la producción cinematográfica.

En resumen, las empresas chinas que adquieran empresas en EEUU están animadas por diversos motivos: además de las obvias perspectivas de negocio dentro y fuera del país, hay que destacar también la posibilidad de aprender de la experiencia y profesionalidad existentes en esas empresas, para funcionar mejor en los mercados internacionales.

Para las empresas estadounidenses que decidan emprender actividades en China, se trata ante todo de la perspectiva del desarrollo del mercado interno y de la posibilidad de producir a menor coste para tener ventajas competitivas en el mercado internacional.

Traducción: Antonio Fernández Lera

 

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La storia dell'industria audio-visiva è caratterizzata dalla costante ricerca di forme di distribuzione dei prodotti in grado di far crescere i consumi  e di allargare il mercato verso nuovi pubblici e nuovi territori. L'innovazione tecnologica ha contribuito a rendere i prodotti audiovisivi sempre più attraenti e accessibili e ad espandere il mercato audio-visivo dalle sale cinematografiche alla televisione e all'home video nelle loro varie forme fino alla web-tv fissa e mobile.

Il prodotto cinematografico è stato considerato la parte "nobile" dell'industria audio-visiva anche dopo che la televisione è entrata in quasi tutte le case ed è diventata la principale forma di diffusione di immagini animate. Non altrettanto è successo per le sale cinematografiche che sono state a lungo l'unico luogo di accesso ai film e che dopo l'arrivo della televisione hanno vissuto il declino, in alcuni casi fermato dallo sviluppo dei cinematografi multi schermo. In Europa come negli Stati Uniti, dove il mercato cinematografico è maturo, le sale cinematografiche generano una parte minoritaria dei ricavi di un film, mentre la maggior parte deriva dalle varie forme di consumo domestico o mobile. La sala cinematografica conserva però ancora oggi un ruolo centrale nell'economia del cinema soprattutto per due ragioni (Richeri, 2012). La prima è che può generare risorse molto elevate in poco tempo a differenza delle fasi commerciali che seguono i cui introiti sono dilazionati in tempi assai più lunghi. Ma ancor più importante è che il risultato ottenuto da un film  nelle prime settimane di uscita nei cinematografi determina il suo valore di mercato nelle fasi commerciali successive: maggiore è il numero di biglietti venduti al cinema e il successo di un film in sala maggiore sarà il prezzo dei diritti di sfruttamento di quel film nelle forme di distribuzione che seguono (Vogel, 1998, Moul, 2003; De Vany, 2006). Il passaggio di un film nella sala cinematografica è l'occasione per rilevare infatti l'atteggiamento e l'interesse sia degli spettatori sia dei critici oltre a generare eventualmente una forte notorietà per i film che resta viva anche dopo il passaggio in sala.  

Oltre al ruolo delle sale cinematografiche nella valorizzazione di un film c'è un'altra caratteristica che occorre ricordare a sostegno della nostra analisi. La produzione cinematografica è soggetta a un regime di costi crescenti: l'analisi dei trend degli investimenti medi annui destinati alla produzione di un film ovunque ci sia un'industria consolidata conferma questa caratteristica, seppur con valori molto diversi da un paese a un altro. Ciò è dovuto soprattutto alla lievitazione dei compensi delle componenti artistiche e creative e alla bassa crescita della loro produttività (Baumol&Baumol, 1984; Creton, 1994) a cui si aggiunge la crescita dei costi di promozione e marketing.

L'intenzione di questo articolo è di individuare alcune tendenze rilevanti nel mercato cinematografico globale e di analizzare alcuni problemi emergenti che riguardano in particolare due componenti di primo piano: Stati Uniti e Cina (Richeri, 2016).

Il mercato cinematografico mondiale

L'ordine di grandezza dei principali indicatori che caratterizzano il mercato mondiale del cinema è annualmente stimato da due autorevoli organizzazioni, l'Osservatorio Europea dell'Audiovisivo, ente di servizio pubblico che fa parte del Consiglio d'Europa e la Motion Picture Association of America (MPAA), associazione dei maggiori produttori cinematografici degli Stati Uniti. Dal confronto e l'incrocio dei dati prodotti delle due fonti abbiamo ricavato la tabella seguente:

Principali indicatori del mercato

Ognuna di queste stime meriterebbe un commento approfondito, ma non è lo scopo di questo articolo. Basterà qui osservare che il quadro generale del mercato mondiale presenta numeri positivi: nel quinquennio considerato quelli che riguardano la crescita media annua degli incassi delle sale cinematografiche e del numero di schermi sono abbastanza solidi, mentre quelli che riguardano il numero di biglietti venduti e dei film prodotti sono positivi, ma più deboli.

Nel periodo considerato i due paesi dove c'è stata la maggior crescita media annua sono stati:

- per gli incassi la Cina e la Corea del Sud;

-per i biglietti venduti la Cina e il Messico;

-per il numero di schermi la Cina e la Russia;

-per il numero di film prodotti l'India e la Corea del Sud.

Il principale protagonista del mercato cinematografico mondiale nel periodo considerato è stata la Cina dove gli alti tassi di crescita riguardano una popolazione di 1,4 miliardi di persone. L'attenzione al cinema cinese è quindi molto forte, non tanto per ragioni artistiche o culturali, quanto per ragioni economiche e commerciali. Non c'è un festival del cinema in Occidente che non dedichi un convegno, una giornata di studio, una sezione speciale al cinema cinese per riflettere su come entrare in quel mercato e sulle opportunità e i vincoli presenti.

La nostra attenzione è circoscritta, come si è detto, ai rapporti tra l'industria cinematografica degli Stati Uniti e della Cina, ma diamo prima un quadro più ampio del mercato cinematografico che comprende anche l'Europa. L'insieme dei tre mercati nel 2015 ha rappresentato il 68,4 degli incassi delle sale cinematografiche, il 48.5 degli ingressi, il 70 degli schermi cinematografici e il 38 dei film prodotti nel mondo (EAO, 2016; MPAA, 2016).  Basta aggiungere però qualche altro dato per mettere in evidenza il principale squilibrio che caratterizza il mercato del cinema mondiale, e in particolare le relazioni tra le tre regioni di cui ci occupiamo. Si tratta di uno squilibrio che crea problemi rilevanti, non solo economici ma anche politici e culturali, dei quali parleremo in seguito. 

Il primo dato da mettere in luce è il peso degli Stati Uniti/Canada nel mercato mondiale: nel 2015 il mercato interno di quest'area ha rappresentato quasi un terzo del mercato cinematografico mondiale ed è stato nettamente superiore a quelli europeo e cinese :

guadagni delle sale cinematografiche

Si tratta di un primato che gli Stati Uniti detengono da molto tempo, le cui origini e fattori determinanti sono stati analizzati ampiamente da vari autori (Guback, 1969; Thompson, 1985; McDonald&Wasko 2008). Esso diventa ancor più evidente quando si osserva la posizione occupata dall'industria cinematografica americana all'estero, e in particolare nei mercati cinematografici europeo e cinese.

In Europa i film importati dagli Stati Uniti hanno da molto tempo una quota del mercato cinematografico nettamente superiore al 50; negli ultimi due anni, 20014 e 2015, la quota americana è stata rispettivamente del 63 e del 64 (EAO, 2015; EAO, 2016).

In Cina la quota dei film d'importazione, in larga maggioranza da Hollywood, è cresciuta notevolmente a partire dal 2001 per effetto dell'ingresso del paese nel World Trade Organization (WTO), di cui parleremo in seguito. Qui la punta massima  delle importazioni è stata raggiunta nel 2012 con una quota di oltre il 50 che negli anni successivi si è ridimensionata passando nel 2014 e 2015 rispettivamente al 45,5 e al 38,5 (EAO, 2015; EAO 2016).

Nel 2015 in Cina tra i primi 20 film per numero di biglietti venduti, 9 erano prodotti o co-prodotti da società americane tra le quali spiccavano Universal, Walt Disney e Paramount  (EAO, 2016).

Gli Stati Uniti e il mercato cinematografico globale 

Storicamente la crescita tendenziale dei costi di produzione si è manifestata in modo più sorprendente che altrove negli Stati Uniti e, in particolare a Hollywood  dove ormai da anni il mercato nazionale non è più in grado di generare introiti sufficienti ad ammortizzare gli investimenti di larga parte dei suoi film.  E' diventato quindi necessario consolidare i risultati commerciali raggiunti in molti paesi, soprattutto l'Europa,  e  conquistare nuovi mercati di grandi dimensioni. L'industria hollywoodiana ha sempre avuto una forte spinta verso il mercato internazionale, sostenuta direttamente dallo Stato (Trompbour, 2002).

Nel periodo della "guerra fredda" la ragione prevalente è stata di natura politica. Negli anni piu' recenti pero' anche ragioni di ordine economico hanno spinto il Governo americano a rafforzare questa strategia. Infatti i film e i contenuti televisivi, oltre a promuovere l'american way of life nel mondo e a giocare un ruolo rilevante nel consolidamento del soft power statunitense, sono diventati un settore sempre più importante del commercio estero del paese. Nel 2014 le esportazioni del settore hanno raggiunto 16,3 miliardi di dollari contro 3,2 miliardi di importazioni, con un surplus commerciale di oltre 13 miliardi (MPAA, 2016).

Inoltre negli ultimi anni alcuni problemi hanno imposto all'industria cinematografica americana non solo di mantenere le quote di mercato che ha conquistato nel mondo, ma di farle crescere ulteriormente, trovando nuovi mercati in grado di generare nuove e consistenti risorse insieme a prospettive di crescita promettenti.

Il primo problema è rappresentato dai forti segnali di stagnazione del mercato cinematografico interno, che in alcuni casi non dipendono da variazioni cicliche, ma da cambiamenti strutturali.

Nel periodo 2010 e il 2015 gli ingressi nelle sale cinematografiche sono passati da 1,34 a 1,32 miliardi (-1,5), e gli ingressi annuali pro-capite da 4,1 a 3,8 (-7,3) mentre il box office ha registrato una crescita annuale molto timida passando nei sei anni considerati da 10,6 a 11,1 miliardi di dollari (+4,7).  (MPAA, 2016)

Si tratta di dati sintetici che mettono in evidenza come negli ultimi anni, a fronte di un ciclo economico positivo, gli Stati Uniti abbiano registrato chiari segnali di stagnazione o regressione del mercato cinematografico. Va osservato che nel periodo considerato l'unica variabile in crescita, anche se molto contenuta, è stata quella del box office: un risultato dovuto all'aumento del 6,8 del prezzo medio del  biglietto  che in tal modo ha compensato la diminuzione degli ingressi.

Ma aumentare il prezzo del biglietto per controbilanciare la diminuzione del numero di biglietti venduti  è un'operazione che offre margini d'intervento molto ridotti, perché è evidente che oltre ad un certo livello,  l'impatto sull'affluenza del pubblico è negativo

Oltre a ciò va considerato che la tendenziale contrazione degli ingressi non è un fattore congiunturale, ma è l'effetto di un cambiamento strutturale delle pratiche di consumo dei contenuti  audiovisivi e, in particolare, dei film. La crescente presenza nelle case di mezzi di accesso via web a contenuti audiovisivi on demand, il miglioramento della loro qualità e il potenziamento delle reti di trasmissione (broadband) sono alcuni degli elementi che rischiano di trasformare l'attuale stagnazione in un lento ma sensibile ridimensionamento del pubblico delle sale cinematografiche negli Stati Uniti, ma non solo.

Da questo punto di vista, un dato significativo riguarda la penetrazione degli strumenti di video-streaming che si usano per accedere da casa via Internet a contenuti cinematografici (e altri). I dati elaborati dalla Motion Picture Association of America (2016) distinguono la popolazione americana in quattro categorie. Due categorie non hanno alcuna influenza sul mercato cinematografico: coloro che non vanno mai al cinema (31) o che ci vanno raramente (10).

Le altre due categorie sono costituite da consumatori "deboli" (49), che vanno al cinema meno di una volta al mese e da quelli considerati "forti" (10), che ci vanno una o più volte al mese.

I "deboli" generano il 49 degli ingressi e i "forti" altrettante, pur essendo molto meno numerosi, quelli che vanno al cinema raramente il 2.

Il 62 dei consumatori "forti" e il 54 di quelli "deboli" hanno a disposizione uno o piu' strumenti di video-streaming (MPAA, 2016); questa condizione favorisce il consumo domestico di film e incide negativamente sull'affluenza delle sale cinematografiche. Ma si tratta di una condizione che tende a rafforzarsi per varie ragioni, tra cui:

- la penetrazione domestica di questi strumenti ha ancora margini di crescita;

- le tariffe dei servizi di video on demand tendono a diminuire col crescere della concorrenza

- le condizioni tecniche di accesso e consumo domestico di audiovisivi (connessioni in banda ultra-larga, trasmissioni in super alta definizione, televisori, home-cinema e altro) tendenzialmente migliorano .

Si sa che nel mercato statunitense le risorse generate dalle sale cinematografiche ormai rappresentano mediamente solo il 25-30 degli incassi di un film. Allora perché preoccuparsi tanto delle sorti dei cinematografi?

L'importanza che il passaggio di un film nelle sale cinematografiche riveste per l'industria cinematografica è già stata ricordata sopra, ma risulta anche da un dato empirico: la maggior parte degli investimenti in pubblicità e marketing si concentra nel periodo che precede l'uscita in sala della pellicola e nelle due o tre settimane successive (Vogel, 1998); nel caso dei film prodotti a Hollywood si tratta di qualche decina di milioni di dollari. La forte promozione del film in questa fase aumenta fortemente la sua notorietà e produce un afflusso di pubblico maggiore (Mingant, Tirtaine, Auguros; 2015) con gli effetti desiderati sul box office e sulla redditività delle finestre di sfruttamento successive.

Da alcuni anni le grandi imprese cinematografiche hollywoodiane hanno adottato un modello produttivo che risponde meglio alla necessità di rafforzare la loro posizione nel mercato nazionale e soprattutto all'estero. Si tratta di concentrare grandi investimenti per la produzione, la distribuzione e il marketing di un numero circoscritto di film, i cosi-detti blockbuster, concepiti per conquistare la leadership ovunque possano competere senza vincoli. Secondo le stime indicate in un documento ufficiale dell'amministrazione americana nel 2013 (O'Connor, Armstrong, 2015) l'investimento media per blockbuster nel 2013 è stato di 200 milioni di dollari e quello per la sua promozione è stato di 50 milioni di dollari, mentre nel 1996 l'investimento medio era di 60 milioni e di 23 milioni per la promozione.

Il percorso che ha portato a questa situazione è già stato indagato (Cucco, 2009) e non è il caso di riprenderlo ora. E' però importante segnalare due fatti. Il primo è la costante crescita dei costi di produzione e marketing di cui si è già parlato. Il secondo  è che le condizioni di successo economico di questi film possono essere garantite solo dai risultati ottenuti su scala internazionale, dal momento che il mercato nazionale da solo non è in grado di garantire il ritorno degli investimenti.

Finora solo la Cina ha provato a produrre film blockbuster con investimenti superiori ai 100 milioni di dollari, ma la Cina, come si è visto, ha un grande mercato cinematografico interno in espansione e , come si vedrà, ha posto barriere che limitano l'ingresso dei film stranieri nel Paese, inoltre la Cina aspira a conquistare un ruolo rilevante nel mercato internazionale.

Quindi, senza una posizione di forza nel mercato internazionale l'industria cinematografica americana crollerebbe, con effetti negativi sul piano non solo economico ma anche, per gli Stati Uniti, su quello  politico e culturale (soft power). Per Hollywood diventa dunque un imperativo non solo difendere le conquiste raggiunte all'estero, ma estenderle. A questo punto si pone il problema di capire quali sono le regioni del mondo che offrono le condizioni migliori per risolvere questo problema.

Tradizionalmente l'Europa è stato il terreno di conquista privilegiato del cinema americano, anche se in alcune fasi storiche certi paesi, come Francia e Italia,  hanno cercato di contrastare la forte presenza dei film d'oltre Atlantico. Ciononostante negli anni recenti il cinema americano ha raggiunto il controllo di quote di mercato molto rilevanti, come si è detto; inoltre le prospettive del mercato europeo non sono brillanti e non offrono margini di ulteriore espansione al cinema americano. Oltretutto, da anni c'è un preciso impegno politico dei singoli Stati membri e dell'Unione Europea per evitare che ciò avvenga.

Molto più promettente dell'Europa è la Cina, dove il mercato cinematografico interno ha registrato negli ultimi anni tassi di crescita imprevedibili; la Cina è diventata infatti il secondo mercato cinematografico mondiale e secondo molte previsioni  è nelle condizioni di diventare presto il primo, al posto degli Stati Uniti. La Cina potrebbe quindi offrire qualche soluzione ai problemi dell'industria cinematografica americana, ma le condizioni di penetrazione in quel mercato, come vedremo, per ora sembrano complesse. Vediamo alcuni aspetti che ci sembrano rilevanti per analizzare la situazione che si è creata negli ultimi anni in Cina nel campo del cinema.

La Cina, la protezione del mercato interno, la conquista del mercato internazionale

Come si è detto, il mercato cinematografico cinese è da alcuni anni in forte espansione; solo nel corso del 2016 ha subito un rallentamento, pur mantenendo tassi di crescita molto elevati.

I trend più significativi degli ultimi anni sono ben rappresentati da alcuni dati. Dal 2010 al 2015 gli incassi delle sale cinematografiche sono cresciuti da 1,5 miliardi a 6,8 miliardi di dollari (+ 350). Nello stesso periodo gli ingressi sono cresciuti da 290 milioni a 1,260 miliardi (+ 339) e il numero di schermi da 6253 a 31627 (+ 400). (EAO,2015,2016)

Alla base di questa crescita senza pari del mercato cinematografico cinese ci sono vari elementi, tra cui tre particolarmente importanti.

Il primo è l'ingresso della Cina nel World Trade Organization (WTO), che ha obbligato il paese ad aprire progressivamente le frontiere alle imprese, ai prodotti e servizi stranieri, tra cui anche alcuni prodotti mediali, come film e musica registrata. La lentezza con cui è avvenuta questa apertura ha spinto gli Stati Uniti e altri paesi a richiamare la Cina ai propri impegni. Solo dopo la lunga procedura prevista dalle regole del WTO, durata dal 2007 al 2010,  alcune delle inadempienze cinesi sono state riconosciute e la Cina ha raggiunto successivamente un accordo di cui parleremo.

Il secondo elemento è la crescente attenzione del Governo cinese al ruolo delle industrie culturali e creative, in particolare a quella dell'audiovisivo,  per rafforzare e qualificare lo sviluppo economico. (Kean, 2011). A partire dal 2008 le iniziative del Governo a sostegno l'industria del cinema, della televisione e dei cartoni animati hanno assunto un valore strategico  favorendo in particolare la moltiplicazione di centri di formazione e di produzione. L'intenzione era quella di far fare un salto in avanti all'intero settore dell'industria audiovisiva per rispondere alla crescente domanda del mercato interno, ma anche per entrare stabilmente nel mercato internazionale. 

Quest'ultimo aspetto era rafforzato da due tipi d'interesse politico. Uno era quello di qualificare le esportazioni riuscendo a vendere prodotti dell'industria culturale, frutto del lavoro artistico e intellettuale, destinati a un pubblico internazionale più esigente. Ciò era reso necessario anche dall'immagine deteriorata dell'industria cinese, dovuta alle massicce esportazioni di prodotti manifatturieri di bassa qualità.

L'altro interesse era legato alle strategia di soft power che in quegli anni era diventata uno dei principali vettori della politica estera cinese. C'era il desiderio, se non il bisogno, di costruire un'immagine politica, sociale e culturale nuova e accattivante della Cina su scala internazionale; e c'era anche la volontà di diventare attori del dibattito internazionale di fronte all'opinione pubblica, soprattutto occidentale, e fuori dai ristretti ambienti politici e istituzionali.

Il terzo elemento che ha portato alla straordinaria crescita dell'industria cinematografica cinese è stato il bisogno di rinsaldare la coesione sociale e di ravvivare l'identità collettiva, messe in difficoltà dal crescente individualismo portato dalla società dei consumi esplosa nel paese da alcuni anni. Per rinsaldare l'ideologia politica largamente condivisa a livello popolare, ma indebolita tra la classe media formatasi di recente, si sono recuperati molti elementi della storia, della cultura, della tradizione cinese. Si sono rivalutati per esempio lo spirito della filosofia confuciana e la letteratura dei secoli passati, che anno radici profonde nella storia millenaria del paese e che la rivoluzione culturale negli anni 60-70 aveva messo al margine. In questa prospettiva il cinema, con la televisione, è diventato un veicolo molto attraente e capillare in grado di favorire il rinnovamento.

Anche altri fattori hanno aiutato lo sviluppo del mercato cinematografico nel periodo considerato come per esempio l'aumento del reddito medio pro-capite e dei flussi di trasferimento di abitanti dalle campagne alle città che sono continuati a ritmi sostenuti.

L'interesse degli Stati Uniti per il mercato cinematografico cinese è dovuto al fatto che le sue prospettive di crescita sono considerate straordinarie, per diverse ragioni. Innanzi tutto, si prevede che l'apertura di nuove sale cinematografiche in Cina continui con percentuali annue elevate. Il secondo elemento riguarda il consumo medio pro capite di cinema, che in Cina è ancora molto basso rispetto ad altri paesi: nel 2014 era del 0,6 e nel 2015 dello 0,9. Su questo fronte si prevede un ciclo espansivo molto lungo, dovuto a vari fattori, tra cui la riduzione della pirateria on-line e off-line, la crescente produzione di blockbuster cinesi, la progressiva apertura del mercato ai film importati, tra cui continueranno a primeggiare i blockbuster americani, ed il miglioramento delle tecniche di promozione e marketing cinematografico.

Per capire i tempi e i modi del boom cinese nel campo del cinema è necessario però mettere in evidenza gli effetti prodotti dall'ingresso della Cina nel Word Trade Organization (WTO) avvenuta nel 2001. La conseguenza anche sul mercato cinematografico è stata rilevante perché, tra le altre cose ha  determinato una maggior apertura ai film prodotti all'estero, rafforzata ulteriormente dal Memorandum of Understending siglato con gli Stati Uniti nel 2012, di cui parleremo.

Cina, Usa e WTO

Entrando a far parte del Word Trade Organization la Cina si è impegnata a rendere più aperto e competitivo il suo mercato in vari settori dei media. In particolare la distribuzione e l'offerta al pubblico di film nelle sale cinematografiche, dei prodotti dell'home video, della musica registrata e dell'editoria a stampa ed elettronica dovevano avvenire su una base competitiva. Secondo gli accordi, le imprese straniere avrebbero inoltre potuto operare direttamente nel mercato cinese a pari condizioni e in competizione con le imprese nazionali pubbliche e private (Richeri, 2013).

Nel 2007 gli Stati Uniti, seguiti da altri paesi tra cui l'Australia, il Giappone e l'Unione Europea, presentarono una protesta al WTO denunciando alcune  inadempienze della Cina rispetto a questi accordi. Dopo una lunga e complessa procedura il gruppo di esperti incaricati di verificare la situazione riconobbe che in alcuni casi la Cina non aveva rispettato gli impegni del 2001 e che le accuse degli Stati Uniti e partner erano in parte vere. Nel 2010 arrivò alla Cina la richiesta ufficiale del WTO di applicare gli accordi che fino a quel momento non erano ancora stati rispettati. Un anno dopo la Cina comunicò al WTO che alcune misure erano state prese e che altre erano più complesse e dunque avrebbero richiesto più tempo. Ma l'insoddisfazione degli Stati Uniti fu risolta, seguendo  le procedure del WTO, in un confronto bilaterale con la Cina da cui uscì nel 2012 un Memorandum of Understanding (WTO, 2012) che stabiliva alcune decisioni di grande rilievo valide non solo per gli Stati Uniti ma per tutti i paesi stranieri che intendevano rivolgersi al mercato cinese.

In sintesi si tratta dei punti seguenti:

1) la Cina permette l'importazione di almeno 14 film di formato avanzato (come i film in  3D e in formato IMAX) all'anno che si aggiungono ai 20 film stranieri già importati annualmente; la regola che permette ai produttori stranieri di questi 20 film di incassare una quota del box office generato in Cina è confermata anche per gli ulteriori 14 film (ogni anno si possono importare in Cina altri 34 film dall'estero che però non generano risorse per il detentore dei diritti oltre al prezzo di vendita, ma si tratta normalmente di film che hanno un basso valore commerciale).

2) la Cina è d'accordo che il produttore di un film importato percepisca il 25 degli incassi (in precedenza era il 13); mentre le tasse (lo stato trattiene l'8,5 della parte di box office che resta in Cina)  e gli altri costi sono a carico dei partenr cinesi  (distributori, gestori dei cinematografi).

3) e' confermato che ogni impresa cinese pubblica e privata può richiedere la licenza per distribuire in Cina film importati; la licenza non sarà concessa in modo discrezionale o discriminatorio, ma sulla base dei normali criteri industriali.

4) dopo cinque anni dalla entrata in vigore dell'accordo Cina e Stati Uniti riprenderanno le consultazioni per migliorare gli accordi.

Gli Stati Uniti dopo la firma dell'accordo dichiararono che si trattava di un progresso significativo, ma non della risoluzione finale.

Gli Stati Uniti infatti vogliono raggiungere vari obiettivi suggeriti, almeno in parte, dalla potente lobby della Motion Picture Association of America, che in questa partita ha svolto la funzione di consulente del Governo. I principali obiettivi  nell'agenda americana non sono una novità, ma rappresentano una costante della politica estera, valida anche per altre aree del mondo come l'Unione Europea. Nel nostro caso si tratta di:

a) aumentare il più possibile la circolazione dei film americani liberandoli da barriere, filtri e altri impedimenti politici, culturali e commerciali;

b) creare le condizioni affinché le imprese e i capitali stranieri,  ovvero americani, attivi nel campo del mercato cinematografico (soprattutto produzione e distribuzione) possano operare liberamente in Cina in competizione con le imprese pubbliche e private cinesi.

Il filtro più forte e difficile da superare per i film stranieri è quello esercitato dalla SAPPRFT, la State Administration of Press, Publication, Radio, Film and Television (in precedenza SARFT). Suo è infatti il diritto di rifiutare la concessione d'importazione a film che in sintesi sono giudicati contrari ai valori etici, sociali e culturali della società cinese (in particolare per i giovani e la famiglia), quelli che minacciano la sicurezza dello Stato, che danno una rappresentazione distorta della storia, della cultura e delle istituzioni cinesi e altro ancora.

Si tratta di un filtro che fino a oggi è stato difficile da superare e che sarà rafforzato con l'applicazione della nuova legge sul cinema in vigore dal marzo 2017 (Schwankert, 2016). Ricordiamo che per lungo tempo in Cina gran parte della cultura occidentale è stata considerata "inquinamento spirituale" e Hollywood era guardata con sospetto perché i suoi film erano uno strumento del soft power americano. La censura d'altra parte è considerata in Cina un legittimo strumento di protezione contro l'imperialismo di Hollywood. La funzione "politica" svolta dal  cinema hollywoodiano all'estero peraltro non è denunciata solo in Cina, ma da tempo è stata criticata anche da molti studiosi americani ed europei (Gubak, 1969, Schiller, 1969; Mingant, 2010, Elwood, 2012; Wasko, 1998) e spiega la ragione per cui la diplomazia americana ha svolto da sempre un'azione di appoggio alla libera circolazione dei film americani nel mondo. Il caso della denuncia al WTO ne è un esempio.

Da qualche tempo, però il mercato cinematografico cinese è diventato così importante per i produttori di Hollywood che,  secondo molti osservatori, per superare il filtro della SAPPRFT,  alcuni di loro sono disposti  a cambiare parti della sceneggiatura originale dei loro film per "non offendere" o, addirittura per "compiacere" le autorità cinesi Un comportamento considerato necessario per avere così il via libera alla conquista del mercato cinematografico più promettente del mondo. Che la Cina rappresenti per il cinema americano un mercato ormai indispensabile è dimostrato anche dal fatto che molti film hollywoodiani hanno incassato negli anni recenti  più in Cina che negli Stati Uniti. Ecco alcuni esempi significativi:

Incassi di film negli Stati Uniti e la Cina

Cina-Usa: il ruolo strategico delle co-produzioni  e delle acquisizioni industriali

Ci sono due aspetti che rappresentano bene le reciproche strategie di avvicinamento, ma anche i problemi aperti, tra le imprese del campo cinematografico cinesi e quelle americane.

Il primo aspetto riguarda l'importanza assunta dalle coproduzioni, l'altro riguarda il crescente numero di imprese cinesi che investono nel mercato americano e specularmente di quelle americane nel mercato cinese. Le imprese americane però agiscono con meno libertà, a causa dei maggiori vincoli a cui sono sottoposte le imprese straniere in Cina.

Per quanto riguarda le coproduzioni va ricordato che si tratta di una pratica diffusa da tempo soprattutto tra le imprese cinematografiche cinesi e quelle di Hong Kong e di Taiwan, oltre che dei paesi asiatici ed europei. Ma quello che qui interessa sono le relazioni tra imprese cinesi e americane.

Nonostante le varie azioni messe in atto per contenere la pressione dei film hollywoodiani sul mercato cinematografico interno (quote, filtri, ecc.), la Cina ha bisogno di Hollywood per almeno due ragioni. La prima è che i blockbuster americani rappresentano un motore importante per la crescita degli ingressi e degli incassi al cinema, quindi per l'insieme dell'industria cinematografica cinese. Nello stesso tempo però la Cina vuole evitare che i film americani abbiano contenuti critici, ostili, destinati a  mettere il paese in cattiva luce; inoltre vuole assicurarsi che i film americani rispettino le regole contro la promozione della violenza, della pornografia, della corruzione e altro.

La seconda ragione per cui la Cina ha bisogno di Hollywood è che i cinesi vogliono imparare come produrre film capaci di conquistare uno spazio nel mercato globale; questo non solo per ragioni economiche, ma soprattutto per ragioni politiche, riassumibili nella necessità di accrescere il soft power del Paese nel mondo.

Le imprese di Hollywood a loro volta hanno bisogno della Cina perché, come si è detto, si tratta del solo mercato di dimensioni rilevanti che ha una prospettiva di crescita prolungata, capace di offrire le risorse, sempre più necessarie, per far quadrare i loro bilanci. Nello stesso tempo il Governo americano è interessato a provocare una maggior apertura del mercato cinese, non solo per aiutare le proprie imprese,  ma per poter a sua volta esercitare in quel paese il suo soft power. 

Per rispondere a queste esigenze, senza far prevalere (almeno finora) gli aspetti contradittori, entrambe i Paesi hanno seguito due strade, che sono da una parte l'aumento del numero di film realizzati in coproduzione da partner cinesi e americani; dall'altra lo sviluppo di investimenti nell'industria cinematografica di imprese cinesi negli Stati Uniti e di imprese americane in Cina.

I film coprodotti in Cina hanno alcuni vantaggi e alcuni limiti per entrambe i partner.  Ne citiamo due che sembrano i più evidenti. I vantaggi per i coproduttori americani sono i seguenti:

- i film coprodotti non rientrano nel tetto dei 34 film che possono essere importati ogni anno in Cina, ma sono considerati come prodotti cinesi; non sono quindi penalizzati neppure dalle altre regole che riguardano i film importati, come il fatto che 3/4 delle proiezioni in sala devono essere riservate a film cinesi e almeno il 50 del box office dev'essere realizzato con film cinesi;

- la parte del box office destinata al co-produttore straniero può superare il tetto del 25, limite che invece i film importati devono rispettare.

Gli svantaggi sono:

- i film coprodotti devono passare al controllo di varie Istituzioni (Peng, 2015) prima e dopo la realizzazione, con il rischio di dover accettare mediazioni sui contenuti, che devono essere adattati alle esigenze politiche, sociali e culturali delle Istituzioni cinesi e però alla fine non ottenere comunque il permesso di andare nelle sale cinematografiche;

- i film coprodotti devono rispettare in certa misura la "identità culturale cinese, i canoni e i riferimenti culturali cinesi, cosa che non aiuta i film ad affrontare poi il mercato globale.

Per la Cina i vantaggi che possono derivare dalle coproduzioni sono soprattutto:

- il fatto di attirare know-how e capacità professionali di alto livello, che permettono di migliorare la qualità dei film, e offrono l'opportunità di imparare a gestire vari aspetti organizzativi: dalle assicurazioni al marketing, dalla gestione finanziaria a quella del copy-right, dagli affari legali ad altro (Keane 2013);

- la possibilità di accedere più facilmente al mercato internazionale, che i partner americani conoscono meglio e rispetto a cui dispongono di strumenti più adatti.

Gli svantaggi principali per la Cina sono:

- il fatto che per realizzare film che devono affrontare con successo il mercato globale occorre rinunciare a contenuti troppo legati alla cultura nazionale e alle funzioni politiche e sociali che le Istituzioni chiedono di svolgere all'industria cinematografica. Infatti le scelte che condizionano una coproduzione internazionale dipendono soprattutto dai vantaggi economici, dal minor rischio e dalla possibilità di accedere a un mercato più grande dei due mercati nazionali singoli. Quest'ultimo punto però impone la scelta di storie capaci di attirare un pubblico transnazionale, che rischiano di essere meno adatte ad attirare quello cinese.

- l'incremento delle coproduzioni cino-americane sta sottraendo risorse e attenzione a coproduzioni con altri partner occidentali con cui negli ultimi anni la Cina ha stabilito degli accordi, come Canada, Francia, Germania e Italia. L'industria cinematografica di questi paesi ha poche possibilità di aiutare l'industria cinese  a conquistare posizioni nel mercato globale, ma potrebbe offrire alla Cina un approccio più sensibile, più attento agli aspetti artistici e culturale dei film e al loro ruolo sociale.

C'è un dato che rappresenta in sintesi il ruolo che le co-produzioni internazionali stanno giocando nel mercato cinematografico cinese. Una ricerca realizzata presso l'Università di Qeensland in Australia offre un'analisi intelligente e ricca d'informazioni su questo tema (Peng, 2015) e  rivela, tra l'altro, che negli anni recenti le coproduzioni internazionali hanno rappresentato tra il 10 e il 20 dei film realizzati in Cina e hanno generato tra il 50 e l'80 del box office. Nella ricerca si afferma anche che le stesse coproduzioni non hanno avuto altrettanto successo nel mercato internazionale, ad eccezioni di alcuni casi. L'autore afferma che questo modello di corpoduzione: ".....is an advantage for the integration of different production styles and the promotion of Chinese culture. US filmmakers are trying to use the coproduction key to open the Chinese market, while China is attempting to use this key to open the global market. However, the huge differences in film industry markets, business culture and language still pose great challenges for the Western film giant and Eastern rising power to collaborate successfully" (Peng, 2015).

Le iniziative di imprese cinesi nel mercato cinematografico degli Stati Uniti e di imprese americane nel mercato cinematografico cinese sono più complesse da interpretare, anche perché richiedono un'analisi di aspetti finanziari e legali che qui non si vogliono affrontare. Ci limiteremo a citare alcuni casi emblematici che riguardano entrambe le parti.

Sul fronte cinese il caso più noto è quello del Dalia Wanda Group, una società privata che opera in vari settori, dall'immobiliare al turismo allo sport fino all'industria culturale. Wanda controlla una catena di 500 sale cinematografiche in Cina, la più grande del paese, e tra il 2012 e il 2016 ha investito nel cinema americano oltre 6 billion dollar.

Nel 2012 ha comprato per 2,6 miliardi di dollari l'AMC Entertainment Holding, la seconda catena di sale cinematografiche in America, che controlla 385 sale, e migliaia di schermi,  e il 17 del box office americano. L'AMC, con la successiva acquisizione della catena cinematografica Carmike Cinema, è poi diventata leader americano del settore. Inoltre nel 2015 Wanda Group ha comprato Odeon, la maggior catena di sale cinematografiche in Europa che ha 2236 schermi sparsi in sette paesi; tutto ciò fa di Wanda Group il più grande gestore di sale cinematografiche del mondo. La stessa società ha investito anche nella produzione cinematografica, e nel 2016 ha comprato negli Stati Uniti la Legendary Enterteinment con un investimento di 3,5 billion dollar. Il caso di Wanda costituisce dunque di un esempio significativo, a cui se ne possono aggiungere altri nel campo del cinema e, più in generale, dei media, dell'entrtainment e di Internet.

Nel giugno del 2016 infatti il Financial Time titolava "Chinese Investors Flood into Hollywood": l'articolo elencava vari esempi di imprese cinesi che negli ultimi anni hanno investito nella produzione, distribuzione e screening cinematografico negli Stati Uniti (Garrahan e Sender, 2016)

Sul fronte americano le iniziative in Cina finora sono state più caute dal momento che per le imprese straniere ci sono ancora vincoli rilevanti, come l'obbligo di avere un parner cinese maggioritario. Inoltre in alcuni casi le regole non sono ancora ben definite e offrono margini di discrezionalità alle autorità locali che talvolta prendono decisioni impreviste.

Nonostante ciò alcune grandi imprese hollywoodiane hanno fatto investimenti in Cina di dimensioni anche rilevanti. I due casi più noti sono quelli di Warner Bros e di Walt Disney. La prima ha investito 50 milioni di dollari per fondare nel 2015 Flegship Enterteinment insieme a China Media Capital, partner maggioritario. La nuova impresa opera nel campo della produzione di blockbuster e ha programmato la produzione di 12 film.

La Walt Disney ha fatto un investimento assai più grande nel campo dell'enterteinment: ha creato, assieme ad un partner cinese maggioritario, un Thematic Park vicino a Shanghai, che gestirà direttamente, dove ha investito 5,5 miliardi di dollari. Questa iniziativa avrà una funzione rilevante anche nella promozione dei film della Walt Disney in Cina e costituirà un trampolino per avviare anche attività nel campo della produzione cinematografica.

Per riassumere, gli imprenditori cinesi che acquistano imprese negli Stati Uniti sono mossi da vari motivi: oltre alle ovvie prospettive di business dentro e fuori il Paese, c'è anche quella di imparare dall'esperienza e dalle professionalità presenti in queste imprese, per operare meglio nei mercati internazionali.

Per le imprese americane che decidono di intraprendere attività in Cina si tratta innanzi tutto delle prospettive di sviluppo del mercato interno e della possibilità di produrre a minor costo per avere vantaggi competitivi nel mercato internazionale. 


Nota: alcune parti di questo articolo sono state pubblicate in G.Richeri (2016) Global Media, Regional Problems, Global Media and China, Anno 1, n.4, 2016, Sage Publishing.

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