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09/05/2011
Nivel dificultad: Divulgativo

¿Qué son las ‘Smart Cities’ o Ciudades Inteligentes?

José Manuel Hernández Muñoz de Telefónica I+D

¿Qué son las "ciudades inteligentes"? ¿Qué ventajas aportan al ciudadano? Obtenga las respuestas en este ameno artículo

Si nos atenemos a la definición de la Wikipedia, “podemos considerar una ciudad como ‘inteligente’ cuando las inversiones en capital humano y social, y en infraestructuras de comunicación tradicionales (transporte) y modernas (ICT), fomentan un desarrollo económico sostenible y una elevada calidad de vida, con una sabia gestión de los recursos naturales, a través de un gobierno participativo” [1].

Desde el punto de vista tecnológico, una Smart City viene a ser un sistema de gran complejidad (‘system of systems’), o un ecosistema en el que co-existen múltiples procesos íntimamente ligados y que resulta difícil abordar de forma individualizada [2][3].

En la práctica, y a un nivel más popular, seguramente entendemos que una ‘Smart City’ es una ciudad comprometida con su entorno, con elementos arquitectónicos de vanguardia, y donde las infraestructuras están dotadas de las soluciones tecnológicas más avanzadas para facilitar la interacción del ciudadano con los elementos urbanos, haciendo su vida más fácil. El entorno hace referencia tanto a los aspectos medioambientales, como a los elementos culturales e históricos. Un planteamiento como el descrito exige a aquellas ciudades que aspiren a ser consideradas como ‘inteligentes’ a renovar y mejorar constantemente las soluciones tecnológicas aplicadas, con el fin de mejorar la eficiencia de sus procesos y la calidad de vida en su entorno. Esto nos lleva a un detalle importante: la categoría ‘smart’ no es duradera, es decir, no está asociada a la consecución de una meta, sino que implica más bien el compromiso por parte de los distintos agentes involucrados en un proceso constante de mejora, con un potencial casi infinito, y una meta no menos lejana.

¿Qué es más importante, la tecnología o los aspectos económicos?

Al margen de nuestras preferencias respecto a la mejor forma de describir una Smart City (la socio-económica, la tecnológica, o la interpretación generalista más popular), existen aspectos básicos no tecnológicos de suma importancia que deben tenerse en cuenta. Algunos de los más relevantes se resumen a continuación:

-    Las referidas mejoras en eficiencia y calidad de vida suelen llevarse a cabo mediante actuaciones de diferentes tipos, que suelen materializarse en forma de servicios al ciudadano soportados a través de diferentes tipos de soluciones tecnológicas.
-    Abordar actuaciones encuadradas en un proyecto de Smart City con unas mínimas garantías de éxito exige el compromiso inequívoco y firme entre los distintos agentes involucrados en el proceso.
-    Cuando hablamos de los agentes implicados, hacemos referencia a todos aquellos que están, de un modo u otro, presentes a lo largo de la cadena de valor. Son de especial relevancia los usuarios y las entidades públicas que los representan (fundamentalmente los ayuntamientos y las CCAA).
-    Hablar de la cadena de valor implica tener en cuenta los modelos de negocio asociados a los distintos procesos y servicios considerados en relación con cada actuación específica.
-    Los aspectos de negocio son esenciales, no tanto por las motivaciones comerciales de las compañías involucradas, sino por la necesidad de alcanzar modelos sostenibles para el mantenimiento de las infraestructuras. Además de las mejoras en eficiencia, uno de los efectos perseguidos con mayor interés en la mayor parte de los proyectos existentes en la actualidad es la promoción de la actividad económica, promoviendo nuevas oportunidades de negocio para emprendedores y empresas locales.

¿Exíste un único modelo de Smart City?

Existen innumerables iniciativas de ‘Smart Cities’ por todo el mundo, y múltiples aproximaciones al mismo concepto. Con el fin de crear una taxonomía que nos permita analizar el panorama actual con un mínimo rigor, podríamos clasificar estas iniciativas dentro de un número limitado de categorías según su enfoque principal:

-    Eficiencia y gestión energética: Málaga [4], Amsterdam [5].
-    Entornos de negocio y ‘economía del conocimiento’: Luxemburgo, Dubai, Malta, Kochi [6].
-    Transporte y movilidad urbana: Singapur, Brisbane, Estocolmo, Maastricht.
-    e-Gobierno y participación ciudadana: Tampere, Turku, Alburquerque.
-    Medio-ambiente: Copenhague, Vancouver, Melbourne, Montpellier.
-    Urbanismo (también energías y entonos de negocio): Masdar, Sondgo.
-    Turismo y actividad cultural: Paris, Londres, Salzburgo, Brujas, Sidney, Zurich, etc.
-    Sanidad y atención personal: París, Granada, y una larga lista de ciudades por todo el mundo...

Además de estas categorías, merece mención especial la existencia de iniciativas de Smart City orientadas a la creación de infraestructuras experimentales de investigación para el avance en temáticas asociadas a las tecnologías relacionadas con la Internet del Futuro y sus aplicaciones. El proyecto de referencia en esta categoría es SmartSantander [7], que está desplegando 20.000 dispositivos IoT (Internet of Things), la mayor parte de ellos en el área urbana de Santander y sus alrededores. Las infraestructuras creadas permitirán validar nuevas alternativas tecnológicas, y evaluar de forma práctica servicios basados en la red desplegada para monitorizar lugares y servicios como los autobuses urbanos, los aparcamientos públicos, las playas y el puerto, los parques municipales, los servicios de recogida y tratamiento de basuras, etc.

SmartSantander es un proyecto apoyado, y parcialmente financiado por la Unión Europea (UE) dentro de su 7º Programa Marco, para seguir avanzando en el desarrollo de la Internet del Futuro, las tecnologías necesarias, y su proyección social. Durante los últimos años, la UE ha venido promoviendo de forma constante y decidida una estrategia que permitiese alcanzar un desarrollo ‘inteligente’ de las áreas metropolitanas basado en los principios expuestos [8].

Las distintas categorías de Ciudades Inteligentes mencionadas, hacen un uso intensivo de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC), y es este un aspecto común que tiene enorme transcendencia tanto desde el punto de vista técnico como de negocio:

-    Desde el punto de vista técnico, porque está íntimamente relacionado con la evolución hacia la llamada Internet del Futuro, particularmente en lo relacionado con la Internet de las Cosas (Internet of Things).
-    En relación con el negocio, porque para los actores implicados en la cadena de valor supone cambios significativos en su modelo de negocio, y porque las primeras estimaciones sobre su volumen y potencial de crecimiento son considerables [9][10].

¿Qué ventajas aporta una Smart City a las instituciones públicas?

Desde la perspectiva de los responsables municipales de los servicios al ciudadano, la gestión automática y eficiente de las infraestructuras urbanas aporta algunas ventajas evidentes: por un lado la reducción del gasto, y por otro la mejora de los servicios. En la práctica, los beneficios son mucho más amplios, y van desde la posibilidad de crear nuevos servicios que respondan mejor a las necesidades específicas de los ciudadanos, hasta las ventajas añadidas específicas propias de cada servicio concreto (mejora de la movilidad, ahorro energético, mejoras de eficiencia, etc.). La envergadura de este tipo de proyectos hace que sólo se puedan abordar con suficientes garantías de éxito desde un sólido compromiso entre las instituciones públicas –para su financiación–, y los líderes tecnológicos, necesarios para la investigación y diseño de las soluciones que proporcionen las funcionalidades requeridas y aseguren su viabilidad tecnológica.

¿Y cuáles son las ventajas para el ciudadano?

Las necesidades y preferencias de los ciudadanos son muy diversas. Por ello, la mayor parte de las actuaciones emprendidas en las primeras fases de implantación de proyectos Smart City están orientadas a proporcionar servicios para los cuales existe una demanda evidente: gestión de la movilidad y el aparcamiento urbano, para mejorar el tráfico y disminuir los tiempos de búsqueda de lugar de aparcamiento, disminución de las colas y los tiempos de espera en las oficinas municipales y los centros de salud, etc.

No obstante, si las infraestructuras se plantean desde el inicio de una manera suficientemente flexible, podrán ser utilizadas en el futuro para proporcionar servicios avanzados, que probablemente ni se imaginaban en el momento de su despliegue. También hará viable económicamente proporcionar soluciones para colectivos más reducidos, permitiendo la entrada a nuevos proveedores de servicios, contribuyendo así a rentabilizar los costes de implantación de dichas infraestructuras y a garantizar su sostenibilidad. Por citar sólo algunos posibles nuevos servicios no tan comunes hoy en día: “Los sensores del transporte público podían determinar si el autobús que espera el usuario viene muy lleno o con retraso, ofreciendo alternativas, bien a través de paneles informativos o en el teléfono móvil; las personas que sufran alergia podrían recibir alertas en su teléfono cuando la concentración del alérgeno que les afecta supere determinados niveles en cualquier área de la ciudad, mostrándole los servicios médicos más cercanos en caso necesario; los sensores en las áreas de juegos infantiles podrían detectar si un niño se aleja del área y avisar a sus padres…”.

¿Puede transformarse cualquier ciudad en una Smart City?

En el entorno urbano se dan las condiciones necesarias para que la aplicación de las tecnologías de la información alcance la masa crítica necesaria para que su implantación se rentabilice en plazos más cortos gracias a las ventajas inherentes a las economías de escala y alcance. Por este motivo, las Ciudades Inteligentes están acaparando cada vez más la atención de los ciudadanos y los responsables de las AAPPs, que ven en esta apuesta por la modernización de las infraestructuras urbanas una posible solución a algunos de sus problemas más cotidianos.

De acuerdo con estos principios, son las ciudades más populosas las que suelen disponer de mayor capacidad financiera, y de una cierta ventaja competitiva a la hora de abordar proyectos y actuaciones para dotar de inteligencia a sus infraestructuras. No obstante, la actual coyuntura económica, y las limitaciones presupuestarias motivadas por la necesidad de contención del endeudamiento público, hacen que no se puedan establecer reglas claras al respecto. Además, existen factores no económicos, como son la flexibilidad de los procesos administrativos y la agilidad de los órganos de decisión que favorecen a las poblaciones de tamaño medio (200.000-300.000 habitantes) respecto a las grandes urbes y las mega-ciudades (más de 3 y 10 Millones de habitantes respectivamente).

Desde el punto de vista tecnológico, implantar soluciones avanzadas en la mayor parte de los sectores de aplicación implica abordar diversos retos tecnológicos. Uno de los más significativos es el procesado de grandes volúmenes de información en tiempo real, transformando en conocimiento los datos recogidos de forma automatizada. Para ello son necesarias plataformas que soporten las comunicaciones entre máquinas (M2M o Machine to Machine), facilitando que los objetos cotidianos se comuniquen entre sí para hacer realidad el paradigma de la Internet de las Cosas (IoT). También es necesario disponer de las plataformas necesarias para construir nuevos servicios avanzados, capaces de automatizar procesos, elaborar contenidos, o generar avisos acordes con nuestras necesidades del día a día.

Principales conclusiones

Las ciudades modernas son entornos singulares en los que se integra una compleja amalgama de infraestructuras y servicios estrechamente interconectados entre sí. La mayor parte de estos sistemas se gestiona en la actualidad haciendo uso intensivo de las TIC (Tecnologías de la Información y las Comunicaciones). La principal ventaja derivada del empleo de las TIC es que con ellas se alcanzan notables ahorros en costes de operación, mejores niveles de eficiencia energética, y se optimiza la temporización de los servicios (reduciendo los tiempos de ejecución de las tareas y consiguiendo una mejor sincronización entre ellos).

El espectacular desarrollo de las tecnologías TIC relacionadas con la IoT en los últimos años (redes de sensores, RFIDs, etc.) y de las comunicaciones de datos móviles (M2M, Mobile Broadband, etc) amplia enormemente las posibilidades de mejora muchos servicios urbanos hasta cotas hasta ahora inimaginables, sólo limitadas por la capacidad financiera de los órganos de gobierno municipales. Conscientes del potencial existente, y de la gran aceptación entre la ciudadanía de las iniciativas para la mejora de la calidad de vida en el entorno urbano, un buen número de municipios ha entrado ya en la dinámica ‘smart’, y está abordando actuaciones específicas en esta línea. Aún así, está casi todo por hacer, se trata de una prueba de fondo en la que la coperación y las alianzas entre agentes públicos y privados jugará un gran papel, pero la carrera por la inteligencia urbana ya ha comenzado...



[1]. “Smart cities in Europe”. A. Caragliu, C. del Bo, P. Nijkamp (2009)
[2]. “The Smarter City”. IBM. http://www.ibm.com/thesmartercity
[3]. “Smart Cities: Vision”. MIT. http://cities.media.mit.edu
[4]. “Málaga Smartcity. Un modelo de gestión energetic sostenible para las ciudades del futuro”. http://portalsmartcity.sadiel.es/
[5]. “Smart Amsterdam”. http://amsterdamsmartcity.com/#/nl/home
[6]. SmartCity, TECOM Investments. http://www.smartcity.ae/, http://www.smartcity.ae/about-us/related-links/
[7]. SmartSantander. http://www.smartsantander.eu
[8]. Komninos, Nicos (2009). "Intelligent cities: towards interactive and global innovation environments". International Journal of Innovation and Regional Development (Inderscience Publishers), pags. 337–355.
[9]. High level estimates given by IDC Report  Boston March 4, 2010.
[10]. Machine-to-machine device connections: worldwide forecast 2010–2020. Steve Hilton. Analysis Mason. December 2010.